La mente absorbente – Capítulo 12

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 12. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla de cómo el niño adquiere el lenguaje y de la evolución tanto en el subconsciente como de manera consciente.

Claramente podemos observar dos partes en el desarrollo del lenguaje, una que escucha los sonidos y otra que los articula. Esta segunda parte se desarrolla más despacio y por lo tanto se comienza a utilizar después de la primera, ya que son los sonidos los que provocan el movimiento para hablar. Es necesario que el bebé oiga el lenguaje antes de reproducirlo.

Es curioso como el oído solo responde y actúa a la lengua hablada y luego el cerebro llega a reproducirlo de igual manera. Sin embargo el resto de sonidos o ruidos que escucha a su alrededor no son absorbidos ni reproducidos. La naturaleza ha construido unos centros capaces de aislar el lenguaje que utilizamos los humanos y esto es algo que nos caracteriza.

Como lo que ocurre durante los primeros 3 años de vida se absorbe y acaba formando parte del niño por poseer la mente absorbente, los sonidos del lenguaje se fijan en el subconsciente. Después de fijarse aparecen las sílabas, las palabras, después hace aparición la gramática y distingue entre palabras: primero los sustantivos, después adjetivos, conjunciones y adverbios, más tarde los verbos en infinitivo para después conjugarlos y por último los prefijos y sufijos además de todas las excepciones.

Una vez que empieza a utilizar el lenguaje hablado lo hace de forma más que correcta. En los dos primeros años de vida se va despertando la consciencia y de repente se convierte en dominante y lo quiere controlar todo.

A los 4 meses el niño percibe el lenguaje y mira con intensidad cuando las personas hablamos. Ya empezamos a ver en ello algo de consciencia. A los 6 meses, empieza a producir sus primeros sonidos. A los 10 meses el niño se da cuenta de que el lenguaje tiene un propósito y se da cuenta de que algunos de los sonidos que se realizan son dirigidos a él. Al final del primer año crea el lenguaje, a pesar de que en ese momento tampoco dice muchas cosas y nosotros no nos damos cuenta porque balbucea.

Con un año de vida empieza a decir sus primeras palabras intencionadas, lo que significa que hay consciencia e inteligencia. El niño se da cuenta de que el lenguaje se refiere a su entorno y empieza a perfeccionarlo. Sin embargo es en esta época donde surgen frustraciones, ya que a pesar de ser consciente la mecánica no le acompaña y no es capaz de expresar lo que quiere.

Una de las cosas que hay que tener claras es que ya que el niño tiene conocimientos gramaticales, es importante que le hablemos correctamente para ayudarle con el análisis de las frases. Está muy bien que el niño nos acompañe siempre y nos vea mantener conversaciones y hablar con otras personas para que reciba la ayuda que necesita en el análisis del lenguaje.

Al año y medio el niño reconoce que cada objeto tiene un nombre, pero desafortunadamente con una sola palabra no se puede expresar una idea, así que tiene que hacerse entender con frases de una sola palabra, lo cual es complicado. De hecho incluso hacen ciertas abreviaciones o se comen sílabas al hablar. Sin embargo un niño de año y medio es capaz perfectamente de entender una conversación completa y su sentido.

Debemos tener especial cuidado de que el niño tenga experiencias con el mejor lenguaje.

Beneficios de los pañales de tela

Llevamos dos meses ya utilizando los pañales de tela y tenía muchas ganas de contaros los beneficios de su uso, ya que para mi, por ahora casi todo son ventajas. Ya publiqué un vídeo contándoos nuestra experiencia con consejos para lavarlos, así que os recomiendo que paséis por allí si os apetece saber más.

  • Ahorro económico: para mi la principal ventaja y por lo que compré los pañales. Yo tengo un solo set de 10 pañales de tela (la mitad de lo que aparece en la imagen) y me costó alrededor de 120 euros. Al ser pañales evolutivos van desde los 3,5kg hasta los 16kg, por lo que en principio no tenemos que comprar diferentes tallas. La realidad es que si queremos ir 100% con pañales de tela deberíamos comprar un set más que es lo que la mayoría de las personas que utilizan pañales de tela recomiendan, pero para el uso que estamos dando ahora mismo y el calorcito del verano que seca muy rápido, nos estamos apañando perfectamente.
  • Medio ambiente: esta es otra de las principales ventajas. Y es que ahora que soy consciente de este beneficio soy mucho más consciente cada vez que tiro un pañal de plástico. Sobre todo si es de estos pañales que tampoco están muy llenos. Yo es que soy partidaria de cambiarles en cuanto se hacen pis, para hacerles más conscientes de que la sensación de mojado no es la normal, de cara a la retirada del pañal y es por esto que gastamos al día unos 8 pañales, lo cual es una locura. Si que es cierto que los pañales de tela se tienen que lavar y se gasta agua, pero en la fabricación de los pañales de plástico se gasta más.
  • Ni un escape: no se si es que yo utilizo los pañales de marca blanca de Lidl o que, pero la verdad es que estamos teniendo muchos escapes con ellos. También es cierto que ha estado unos días con antibiótico y ya me avisó la pediatra de que iba a tener diarrea, pero no hay manera de contenerlo. Tan pronto se sale todo por la espalda, que se sale por las piernas. En cambio con los pañales de tela y en la misma situación de tripas sueltas no hemos tenido ningún escape. Eso si, es imprescindible que se coloque correctamente.
  • Nada de rojeces: y esto es algo que me sorprende, ya que pensaba que al ser tela estarían más húmedos y por lo tanto tendrían más dermatitis de pañal, pero nada más lejos de la realidad. De hecho creo que el plástico de los pañales desechables le provoca más rojeces que los de tela y es que con el calor que hace tiene sentido.
  • Comodidad para el bebé: sinceramente creo que a él le gustan mucho más. Y es normal, ya que con lo incómodo que es llevar una compresa, no me puedo imaginar el pañal. Los pañales de tela, sobre todo los evolutivos, son bastante voluminosos, por lo que puede ser que necesites utilizar ropa una talla más grande, pero aún así son mucho más cómodos para ellos.
  • Ayuda a la retirada del pañal: a esto todavía no hemos llegado, pero al tener la sensación de mojado, cosa que con los de plástico no ocurre, es más habitual que esto les ayude a querer quitarse el pañal antes.

Para mi estos son los principales beneficios de los pañales de tela. Si se te ocurre alguno más cuéntamelo en comentarios.

Y tú ¿utilizas pañales de tela con tu bebé?

La mente absorbente – Capítulo 11

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 11. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla del desarrollo del lenguaje y analiza cómo se realiza la adquisición de esta facultad tan representativa de la raza humana.

El lenguaje es la base de la vida humana. Es la manera que tenemos de socializar y de convertirnos en civilización. Distingue a la humanidad. Nos hace unirnos para poder tomar decisiones inteligentes todos juntos ya que para ello es necesario que nos entendamos y esto es posible a través del lenguaje.

En realidad, lo que da sentido a un determinado conjunto de sonidos es el hecho de que nos hemos puesto de acuerdo en que esa combinación representa una determinada idea. El lenguaje es la expresión del acuerdo entre un grupo de personas y sólo ese grupo de personas es capaz de entenderlo, mientras que otro grupo representa esa idea con sonidos diferentes. El lenguaje cambia con el desarrollo del ser humano y por eso se ha ido complicando a lo largo del tiempo. De hecho los sonidos son pocos, pero se pueden unir de muchas maneras diferentes para hacer diferentes palabras.

¡Y cuántas palabras conocemos! Se requiere de una gran memoria para recordar todas las palabras y las ideas que representan. Una vez que tenemos las palabras, utilizamos una combinación de ellas para expresar un pensamiento y hay ciertas reglas para que la persona que escucha sepa exactamente lo que pensamos.

El lenguaje es una facultad que es inherente al ser humano, pero que va más allá de la naturaleza, ya que está producido por la inteligencia. El niño absorbe el lenguaje y es un proceso que tiene bastante misterio. Nos puede parecer complicadísimo aprender un idioma nuevo, pero curiosamente personas analfabetas nacidas en ese país han sido capaces de hablarlo.

Llegamos a la conclusión de que tenemos que hablar de desarrollo del lenguaje y no de aprendizaje. El lenguaje se desarrolla de manera natural y espontánea. Y ocurre de la misma manera en países con lenguas complicadas y difíciles. Existe primero un periodo en el que solo se dicen sílabas, después comienzan a decir palabras y finalmente utilizan toda la sintaxis y la gramática de su lengua. Tenga las excepciones que tenga el lenguaje, el niño que lo absorbe las aprende y las usa.

De hecho el niño construye el idioma en sí mismo y será capaz de hablar la cantidad que sea de idiomas siempre que estén en su entorno de manera natural. Esta construcción no es un trabajo consciente si no que es completamente subconsciente.

Una cosa que se ha observado al estudiar el desarrollo del lenguaje en niños es que a pesar de que externamente parece que no avanzan, internamente se está haciendo un gran trabajo. Por ejemplo, el niño comienza a decir las sílabas y está durante meses simplemente pronunciando sílabas y parece que no hay progreso externamente. Y de repente dice la primera palabra y se mantiene con dos o tres palabras durante un tiempo también. No hay un progreso palabra a palabra, sino que de repente explota sin ninguna razón ni porque se le haya enseñado y empieza a decir palabras perfectamente pronunciadas. En tres meses los niños son capaces de usar con facilidad sustantivos, sufijos, prefijos y verbos y todo esto ocurre al final del segundo año de vida.

Después de los dos años sigue habiendo explosiones de lenguaje hasta que completa la expresión del lenguaje de su grupo (según raza, nivel social, etc). Tras los dos años y medio el lenguaje se sigue desarrollando pero ya no hay aprendizajes explosivos. Este periodo va hasta los cinco años y aprende muchas palabras y perfecciona la construcción de las frases. Si el niño está en un entorno de pocas palabras solo utilizará esas pocas y si está en un entorno de vocabulario rico lo absorberá todo.

El niño de dos años y medio sabe unas doscientas palabras, mientras que el de cinco sabe miles de palabras y todo esto ocurre sin profesor y de manera espontáneo. Así, nos podemos dar cuenta de que primero hay una actividad subconsciente que prepara para el lenguaje y que luego da paso de manera gradual a la parte consciente.

Autonomía y niños – Vida práctica

Para las personas que ya conocéis la pedagogía Montessori, sabéis que en el primer plano, de los 0 a los 6 años, existe el área de la vida práctica y es una de las áreas que más fácilmente se puede llevar al hogar. Este tipo de tareas atraen mucho a los niños y es muy importante en cuanto a su independencia.

Hay muchas veces que resulta complicado incluirles, sobre todo porque en cuanto empieces seguro que te va a pedir participar en todo, así que lo más importante de todo es que el entorno esté preparado. Por supuesto que si es posible es maravilloso el poder disponer de cocinas pequeñas y todo a su tamaño, pero también puedes adaptar lo que tengas. Para beber agua de manera independiente se pueden utilizar vasos de chupito y para limpiar la mesa se puede utilizar un cepillo de frotar las uñas.

Cuanto más dejes a su alcance las actividades de vida práctica mejor: coloca plantas, para que puedan regarlas, trapos en la cocina, para que puedan limpiar si se cae algo y sus utensilios en un cajón bajo para que pueda poner la mesa. De esta manera la vida práctica es asequible para cualquiera y no te hacen falta materiales ni bandejas específicas de actividades de vida práctica.

Es importante saber que el trabajo de Maria Montessori era acercar la casa al aula y no el aula a la casa, por lo que si tenemos oportunidades reales para que cocinen, corten con cuchillo o limpien una mesa no es necesario colocar la actividad de manera específica en sus estanterías.

Otra manera de facilitar las cosas es pensar realmente los pasos necesarios para hacer determinada acción y estar segura de que sabe hacerlos todos antes de proponerle una actividad, para que las posibilidades de frustración sean bajas. En caso de que haya alguno de los pasos que no controle, trabájalo de manera aislada.

Uno de los trucos que a mi más me sirven en este sentido, y que fue idea de Nicole, de The Kavanaugh Report, es no preguntar las cosas sino remarcarlas. «Hay un montón de migas en suelo» «Falta papel higiénico en el baño» «La luz del salón ha quedado encendidas». De esta manera Mateo sabe lo que hay que hacer, pero decide si lo hace o no lo que le empodera y evita problemas.

Y tú, ¿dejas que tu hijo te ayude?

La mente absorbente – Capítulo 10

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 10. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

Este capítulo se llama «Los cuidados al comienzo de la vida» y resume perfectamente lo que deberíamos hacer y cómo deberíamos actuar durante los primeros meses de vida del niño.

Algo que ha quedado claro hasta ahora es que la mente absorbente se orienta en el espacio, por lo que es importante la preparación del entorno que va a rodear al recién nacido para ayudarle en su absorción, para que se sienta atraído por él, ya que el progreso, el crecimiento y el desarrollo del niño depende de su amor por este entorno.

El bebé debe permanecer en contacto con la madre lo máximo posible y el entorno no puede ser un obstáculo para esto: buena temperatura, sin mucha luz ni ruido. El trato al niño debe ser con cuidado y hay que ser suaves en nuestros movimientos. El bebé se tiene que tocar lo menos posible, no vestirle mucho. Para desplazarle se puede utilizar un pequeño colchón que le mantenga en posición horizontal.

El bebé está ahora fuera del vientre de la madre, pero el resto tiene que ser igual. Tienen que estar en comunicación próxima y el magnetismo tiene que permanecer intacto. Después de algo de tiempo, el bebé y la madre pueden salir del «aislamiento» a la sociedad. La costumbre de que todos los familiares visiten al bebé nada más nacer debe terminar.

Una vez que el primer periodo ha terminado, el niño se adapta felizmente al entorno sin problemas y va independizándose poco a poco. Recibe al entorno y lo absorbe hasta que se acostumbra a él.

Las primeras actividades que realiza el bebé las realiza a través de los sentidos. Los ojos del niño son muy activos, no es un niño pasivo. Recibe impresiones, pero es activo. Los sentidos trabajan para el niño absorbiendo todo lo que tiene a su alrededor sin límites y ocurre una reacción psico-química que hace que estas impresiones se conviertan en parte de él.

De hecho estas impresiones que recibe del entorno le transforman para adaptarse lo mejor posible al entorno. Durante la infancia el bebé adquiere las características que le van a distinguir como el lenguaje, la religión, el carácter, etc. Y todo esto va a depender del entorno y su adaptación a él. Por lo tanto el niño necesita al entorno para desarrollarse completamente.

El entorno de un bebé tiene que ser el mundo al completo. Si queremos que hable un idioma, tiene que estar con gente que lo hable, si queremos que adquiera una facultad en particular tiene que estar entre personas que tengan esas facultades. El niño que está entre gente culta que usa muchas palabras y que tiene un comportamiento más refinado adquirirá mayor lenguaje y mayor refinamiento que un niño que no lo esté.

Si el niño se mantiene en el interior de la vivienda o incluso en guarderías mucho tiempo hay serios obstáculos en el crecimiento normal y el desarrollo. Serios retrasos e insatisfacciones. Hambre psicológica que tiene un efecto negativo a largo plazo.

En cuanto el niño puede salir fuera, deberíamos llevarle con nosotros todo el tiempo para dejarle ver lo máximo posible. Debe estar con nosotros cuando hablamos con nuestros amigos o familiares. Que vea cómo hacemos las cosas, que escuche conversaciones. No las va a absorber de forma consciente, pero si ve gente hablando a su alrededor, comiendo, etc recibe una impresión inconsciente que le ayudará en su crecimiento.

Si nos damos cuenta de que el niño se ha interesado en algo, hay que pararse y dejarle examinar lo que sea que le ha llamado la atención tanto tiempo como sea necesario.

El único remedio para niños mentalmente hambrientos es sacarles fuera de la prisión y dejarles entrar en la sociedad.

La mente absorbente – Capítulo 9

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo noveno. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla de la conquista de la independencia y cómo se va consiguiendo.

El desarrollo es la conquista de la independencia y esta conquista comienza desde el comienzo de la vida. Conforme va desarrollándose, se va perfeccionando a la vez que va superando obstáculos. La fuerza que hace que el niño vaya evolucionando se llama horme, que se relaciona con la fuerza de voluntad, pero esta última es algo claramente consciente, mientras que el horme es algo innato a la evolución, que le incita al niño a hacer ciertas cosas felizmente.

Nada más nacer se hace patente esta primera conquista de la independencia al separarse del útero materno y ya no depende de las funciones de su madre sino de las suyas propias y aparece en él una necesidad de conocer el entorno y absorberlo. El niño ama el entorno.

Una muestra clara de esta necesidad es que los primeros órganos que funcionan en el bebé son los órganos de los sentidos. Pero no analizan sonido pro sonido ni objeto por objeto. El psique de un niño normal primero toma el mundo y después lo analiza.

A los 6 meses se producen una serie de transformaciones y también es cuando aparece el primer diente. Además puede vivir sin la leche de su madre o al menos se puede suplementar con otras cosas. Este es otro paso más hacia la independencia. También a los 6 meses dicen sus primeras sílabas que se desarrollarán hasta formar las primeras palabras, lo que significa también una gran independencia por la posibilidad que abre al niño de poder comunicarse con otros.

Al año de vida el niño ya es capaz de andar, lo cual es uno de los mayores pasos hacia la independencia. Una de las cosas que lo posibilitan es una parte del cerebro llamado cerebelo que está situado en la parte baja del cerebro y es a partir de los seis meses que se desarrolla muy rápidamente y continua así hasta los 14-15 meses. Después se ralentiza, pero continúa desarrollándose hasta que tiene 4 años y medio. Otra de las cosas que posibilitan el andar es un conjunto de nervios y también el desarrollo del esqueleto.

Si quisiéramos enseñar al niño a andar antes de tiempo no podríamos ya que el hecho de andar depende de una serie de desarrollos físicos. La naturaleza es la que dirige. Si quisiéramos frenar al niño que ha empezado a andar y no le dejáramos sería imposible, porque una vez que un órgano se desarrolla, debe utilizarse. El niño sólo se puede desarrollar mediante la experiencia en el entorno.

Eso si, aunque el desarrollo del niño no puede destruirse, si que se puede mantener incompleto e incluso retrasar si no se le dan oportunidades de tener experiencias en el entorno. Por esto es importante darle al niño un ambiente que le permita desarrollar las funciones que la naturaleza le da. No se trata de darle lo que quiera, si no de cooperar con la naturaleza. De cualquier manera, el niño tiene tanta necesidad de hacerlo que nos pasamos la mayoría del tiempo restringiéndole el hacer cosas, lo cual no es más que luchar con la naturaleza.

Entonces llega un momento en el que la voluntad quiere tener independencia también. Empezará a buscar desarrollar su mente mediante experiencias propias y a buscar la razón de las cosas. La individualidad del ser humano se construye durante este periodo de la infancia. Solamente mediante la libertad y las experiencias en el entorno que el ser humano se desarrolla.

La importancia de las primeras semanas – El periodo simbiótico

María Montessori hablaba mucho de la importancia de las primeras 6-8 semanas de vida y le llamaba el periodo simbiótico, que viene de la palabra simbiosis (una vida juntos).

Es un momento de mucha importancia, ya que el bebé está adaptándose a vivir fuera del útero, conoce a la madre y al padre y es un periodo de protegerse del exterior para concentrarse en desarrollar los vínculos para convertirnos en una unidad familiar. Esto es algo que ocurre en todos los nacimientos y en todos los bebés, no sólo con el primer bebé que llega a la familia.

Una relación simbiótica es aquella en la que los dos organismos dependen uno del otro y los dos se benefician de la relación. Esto ocurre en la familia, ya no solo en el aspecto físico, que es muy importante, sino también psicológicamente, ya que ayuda a crear conexión, a aliviar la tristeza del posparto y posibilita la transición.

El papel del padre, o del otro miembro, si lo hay, de la pareja, es muy importante. Debe proteger y cuidar físicamente de la unidad familiar.

Durante este periodo simbiótico se crean dos cosas: el apego y la confianza.

APEGO: es importante tocar y coger al bebe, mirarle a los ojos para conocernos. Esto es especialmente importante durante los momentos de cuidado personal, como el cambio de pañal o la toma. El otro progenitor debe involucrarse especialmente en este tipo de actividades, ya que las tomas son momentos que facilitan este vínculo entre madre e hijo. «El desarrollo del apego adecuado durante este periodo abre el camino a una independencia natural y el nacimiento psicológico se produce.» – Dr. Silvana Montanaro

CONFIANZA: el bebé aprende a confiar en el mundo mediante la satisfacción de sus necesidades. Es por esto que durante estas semanas hay que tenerle cerca y proveerle de mucho contacto físico y ser muy cariñosos. El trato debe ser cuidadoso.

Esta es una fase que claramente se hace en familia, se comparte entre todos los miembros, a diferencia de otras fases del desarrollo de los niños. Sin embargo es importante respetarle, darle espacio, amor y tiempo para absorber los cambios.

Este espacio es necesario también tanto para los progenitores como para los hermanos que ya estaban antes. Por esto es importante cuidarse durante este periodo y pedir ayuda externa para cocinar, limpiar o cuidar a niños mayores.

Durante estas semanas se desaconsejan las salidas al exterior, para que el bebé se adapte al entorno en el que más tiempo va a estar. Además la casa debería estar con una luz más tenue y una temperatura cálida, ya que no regulan bien la temperatura. Los progenitores deberían dedicar estos días para entender al bebé, interpretar sus lloros y saber cómo le gusta estar.

El final de este periodo es muy claro si eres capaz de observarle. Los bebés empiezan a interactuar con el entorno, miran a su alrededor cuando comen, se dan cuenta de los sonidos, de otros miembros de la familia y del entorno. Es entonces cuando se puede empezar a presentar al bebé lugares que son importantes para nosotros fuera del hogar y personas que forman parte de nuestra vida.

La mente absorbente – Capítulo 8

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo octavo. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla del embrión espiritual y de la mente absorbente, además del terror del parto.

Con el nacimiento comienza lo que María llama el embrión psíquico o espiritual, que ha sido formado antes de nacer. Como el bebé ya tiene capacidades antes de nacer, recibe sensaciones e impresiones de su alrededor, y por eso el nacimiento tiene que ser un gran shock. Y ya no solo por el proceso en sí, si no por el cambio de entorno que se produce, además teniendo en cuenta que no está desarrollado al nacer, ni siquiera físicamente. Todo está por terminar.

Esto nos hace pensar que el niño, al nacer, todavía está en un estado embrionario. Esta persona que nace sin poder, sin posibilidad de movimiento, tiene un comportamiento que le lleva al movimiento. La formación de las cualidades que tiene que crear es un periodo más de la fase embrionaria, la fase psico-embrionaria.

Por lo tanto después del nacimiento comienza el desarrollo del psique mientras la parte física del embrión también continúa con su desarrollo. Parece como si el embrión humano naciera incompleto porque los retoques finales deben hacerse una vez que el psique haya sido formado. Este psique se forma según el entorno en el que el hombre se encuentra, según las condiciones del tiempo en el que ha nacido para poder adaptarse. Mientras el esqueleto y el sistema nervioso esperan la construcción de la inteligencia, el cuerpo se mantiene inerte. Tiene que esperar porque no es el cuerpo de un ser cuyo comportamiento esté predeterminado, como en el caso de los animales.

Como el psique tienen que construirse según el entorno, la inteligencia debe observarlo y estudiarlo primero, tiene que obtener la mayor cantidad de impresiones posible. Este es el propósito del primer periodo de vida, con una actividad psíquica muy fuerte. El primer año de vida hay mucha actividad relacionada con absorber lo que hay en el entorno y en el segundo año la parte física está prácticamente completa y los movimientos empiezan a ser mejores.

Esto muestra la gran importancia que tiene el primer año para el resto de su vida. Su mente está tan hambrienta en esta etapa, que atrapa impresiones de todo lo que existe en su entorno, pero no absorbe nada de forma consciente.

En cuanto al parto, María Montessori habla del terror que probablemente sufren en el parto. Su subconsciente es muy sensible y el niño debe ser ayudado en su primera adaptación al entorno. La naturaleza da a los padres el instinto de tener al niño cerca del cuerpo de la madre y de protegerle de la luz. De hecho tras el parto la madre suele estar bastante inútil y no tiene mucha energía por lo que se crea un ambiente de calma.

En este capítulo María critica mucho cómo se trata a los bebés al nacimiento, cuando les cogen, les lavan y les dan con luces y de cómo hemos perdido la conexión con la naturaleza en el trato con los bebés recién nacidos. La consecuencia de este trato es una transformación psíquica y el bebé toma el camino incorrecto creando estragos que se mantienen en el adulto. Es lo que se llama regresiones psíquicas. En vez de progresar, se mantienen atados.

Por qué no deberías sentar a tu bebé

Uno de los mayores cambios que he hecho con respecto a la manera de actuar con Jaime en comparación con Mateo, que ya tiene casi cuatro años, es el «dejarle hacer» en lo que a desarrollo motor se refiere. Y en este sentido ni sentamos ni ponemos bocabajo a Jaime. En este artículo me voy a centrar en el por qué no le sentamos, pero la mayoría de los motivos son compartidos con el por qué no le ponemos bocabajo.

Se que para muchas personas esta manera de verlo puede parecer chocante y estoy segura que habrá mucha gente en contra, pero quiero que quede claro que no intento convencer a nadie ni muchísimo menos, sino que os invito a leer y adoptar la forma que mejor cuadre con vuestra manera de ver las cosas y lo que creáis que es lo mejor para vuestros bebés.

La principal razón por la que no sentamos ni ponemos en una posición erguida a Jaime es el juego independiente. Cuando digo que no sentamos ni ponemos erguido, me refiero a que no es su posición habitual: no utilizamos arneses, ni hamacas, tacatacas o soportes y utilizamos lo menos posible la mochila de porteo y la silleta además de intentarle llevar tumbado cuando está en brazos. Aún así que sepáis que todos los días Jaime pasa algún ratito en posición erguida o inclinada, aunque lo ideal sería que no lo estuviera.

Y ¿qué tiene que ver el juego independiente con el estar sentado? Básicamente porque como el sentarles de manera prematura es una manera de restringirles el movimiento (no hay más que ver lo estáticas que están las piernas en un bebé sentado y lo móviles cuando está tumbado bocarriba) y de hacerles más dependientes del adulto, los bebés no están cómodos y requieren de la presencia adulto. De cualquier manera os dejo por aquí mi vídeo sobre juego independiente en bebés.

De hecho, mantenerles sentados crea el hábito y como ya sabéis por otros artículos que he escrito en este blog, a los bebés les gusta continuar haciendo lo que han hecho hasta el momento y les encantan las rutinas, por lo que si dejas de hacerlo te «pedirán» que les coloques en esa posición. Así que lo mejor es que no les sientes para que no lo pidan.

En cuanto a desarrollo motor, está claro que la posición desde la que se progresa de forma natural es la posición bocarriba. Y esto importante porque, según defendía Pikler, si se hace de forma natural y sin interferencias hay beneficios tanto físicos (en cuanto a facilidad de movimientos) como psicológicos y cognitivos. Al final estamos ayudándoles a conseguir metas de manera independiente, pasito a pasito, teniendo que esforzarse y pasar por las diferentes posiciones (ponerse de lado, darse la vuelta, colocarse sobre los brazos, sobre las rodillas, balancearse a cuatro patas y finalmente sentarse) con paciencia y persistencia. Y la satisfacción de lo conseguido uno mismo es enorme y no hay nada más importante que la motivación intrínseca.

Y es que es importante pasar por todas estas metas en el desarrollo motor: es importante que se gire, es importante que gatee. Para que vaya pasando por todas estas posiciones es crucial no utilizar aparatos como sillas, arneses, tacatacas entre otros, pero tampoco sentarles ya que es una posición muy restrictiva cuando no la adquieren de manera independiente. De hecho no pueden salir de ella sin caerse, lo que no les da confianza ni seguridad. Y lo que os decía más arriba, los niños que juegan sentados porque han sido colocados así tienen movimientos bastante estáticos e inmóviles. No mueven las piernas. Sin embargo si estuviesen tumbados bocarriba, dándose la vuelta y girando sin parar, moviéndose sobre la espalda y doblándose y estirándose para alcanzar objetos el movimiento es mucho mayor. No podemos esperar que nuestros hijos pasen por todas las etapas si no les damos el tiempo ni la libertad para hacerlo.

¡No hay prisa! Si no sientas a tu bebé no tendrá «la necesidad» de hacerlo y no «te pedirá» que le coloques en esa posición. Confía en tu bebé y en su capacidad para conseguir los objetivos. Van a llegar a hacerlo todo, solo necesitan tiempo y paciencia por tu parte.

La mente absorbente – Capítulo 7

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo séptimo. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo, Montessori habla de la universalidad del hombre y cómo es el niño el instrumento para que se lleve a cabo esta universalidad.

Existen varias cosas que nos diferencian de los animales, entre ellas la capacidad de hacer un montón de movimientos diferentes, el trabajo con las manos y la variedad de lenguajes. Todas estas capacidades no están presentes en el niño y se adquieren durante la infancia, por lo que todo lo que el hombre es ha sido conquistado por el niño que un día fue.

Otra de las cosas que llaman la atención del hombre con respecto a los animales es su capacidad de adaptación al entorno, ya que toda la Tierra está poblada. Sin embargo, si consideramos a los adultos son unos de los seres vivos con menor capacidad de adaptación, ya que estamos apegados a nuestro lugar de origen y no solo esto si no al momento de la historia en el que vivimos.

La solución está en el niño, que es instrumento de la adaptabilidad de la humanidad. El niño, nacido sin ninguna capacidad, no solo las adquiere sino que se adapta a las condiciones de su entorno y esto ocurre gracias a la psique del niño, que es completamente diferente de la psique del adulto.

El niño no se adapta al entorno, absorbe el entorno. No recuerda las cosas que ve sino que forma parte de si mismo. Este tipo de memoria vital no recuerda conscientemente le llaman Mneme. El niño tiene una sensitividad absorbente hacia todo lo que haya a su alrededor y es así como se adapta: tiene un poder inconsciente.

El primer periodo de la vida es el de la adaptabilidad. Su adaptabilidad biológica es la que le permite adaptarse al lugar en el que nace: socialmente y climatológicamente. Así es como crea al individuo típico en su raza. El niño crea un comportamiento que concuerda tanto con su tiempo como con su sitio y también con la mentalidad del sitio. También crea la personalidad y los sentimientos en general.

Lo que se forma en el niño no se puede destruir nunca. Este Mneme no solo forma características sino que las mantiene vivas en el individuo: por mucho que este cambie se quedarán en su personalidad.

Si queremos darles nuevas ideas a la gente, si queremos cambiar los hábitos y las costumbres de un país o si queremos acentuar más determinadas características en en determinadas personas tenemos que utilizar como instrumento al niño, ya que en los adultos se puede hacer muy poco. La creación de la humanidad se produce en el niño. Construyen con lo que les damos.

Si cogemos a niños de 3 años o menos y creamos a su alrededor una atmósfera de entusiasmo, de dignidad, de actividad en una generación podemos cambiar el carácter del mundo. Pero para influenciarlos lo tenemos que hacer a través del entorno porque el niño absorbe el entorno y lo encarna en si mismo.

No se puede crear al hombre, pero si se le puede hacer más perfecto actuando en el embrión psíquico. Esto le da mucho poder al adulto y a la educación porque les da control sobre el crecimiento y el desarrollo psíquico. El niño da esperanza y visión de futuro.