Semana 20 de embarazo

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Ya he pasado la mitad del embarazo y esto va RAPIDÍSIMO. De hecho escribo este post a punto de salir de casa para ir a la ecografía más importante en la que probablemente me dirán el sexo de nuestro bebé. Pero eso ya os lo contaré en otro momento…

Esta semana ha sido bastante más tranquila. Después de pasar unas semanas malísimas con la adaptación de Mateo, ya que nos ha resultado un poquito más complicada de lo que pensábamos, parece que ya entramos en rutina y que las cosas van para mejor. Yo he estado relajada, me ha dado tiempo a leer mucho y a prepararme para volver a empezar a estudiar, inevitablemente, dentro de un par de días.

Una de las cosas de las que me he dado cuenta esta semana es que el pelo corporal me crece mucho más despacio. Tuve una cena el viernes y cuando me estaba haciendo las cejas me di cuenta de que desde que sabemos que estoy embarazada no me había tenido que depilar el bigote. ¡Curioso! Además, en las piernas y el resto del cuerpo el pelo me crece mucho más despacio… Es una de las cosas que no me importaría que se quedara para siempre en mi vida, la verdad.

Sin embargo en la piel si que he notado que ha ido a peor, no se si es cuestión del cambio de estación, que es algo que a mi me suele afectar bastante, pero si que me la noto mucho más seca y tirante que en semanas anteriores.

El pecho cada vez me crece más, hasta el punto de que creo que he subido una talla y que me va a tocar ir a comprarme sujetadores un poco más grandes para estar más cómoda. Los pezones están enormes y mucho más oscuros, además de sensibles, pero la dureza y el dolor en el pecho se han acabado.

A pesar de que todavía no me ha salido ninguna estría en ninguna parte del cuerpo (en el anterior embarazo me salieron hasta en los gemelos) he empezado a notar mucho picor en la tripa, lo que indica que la piel se está estirando y que probablemente lleguen dentro de poco. Yo sigo dándome crema hidratante todos los días, pero tengo bastante claro que es batalla perdida.

El bebé se mueve muchísimo, y a todas horas. Yo creo que descansa poco. Y además el movimiento es como muy abajo. La realidad es que ahora mismo es muy pequeño, y por lo tanto tiene mucho espacio para moverse, así que va cambiando mucho de sitio.

Como ya tengo bastante tripa, empieza a dolerme más la espalda. Ya no es tanto ciática como tenía hace unas semanas sino que creo que es simplemente porque mi postura ya  no es la mejor, ni caminando, ni sentada, ni de ninguna manera. Además he empezado a notar dolor en la parte baja de la tripa, consecuencia de que mis pobres ligamentos ya están soportando más peso del normal.

Y se me están empezando a hinchar las piernas. En el embarazo de Mateo acabé con unos tobillos enormes y las piernas muy hinchadas (ya os digo que me salieron estrías en los gemelos) y ya estoy notando que mis tobillos pierden la forma.

Por fin he empezado a hacer deporte con más frecuencia. Esta semana pasada han sido dos días a la semana y espero que durante la siguiente sean por lo menos tres. Me encuentro mejor después de hacerlo, aunque suelo tener agujetas al día siguiente, lo que cual es un poco fastidio. De cualquier manera todo con tal de que la recuperación postparto sea lo más fácil posible. Además he empezado a organizarme mejor las comidas y a comer algo mejor sin entrar en dietas restrictivas ni mucho menos.

¡Es todo por hoy! Os dejo aquí el vídeo que grabé de las 20 semanas para que lo veáis que doy algún detallito más.

¿Cómo os vais encontrando vosotras?

Nuestra experiencia con el comienzo de curso

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Mateo llevaba desde que tenía 3 meses yendo a la guardería, así que en principio puede parecer que su adaptación iba a ser sencilla, pero no necesariamente es así. Os explico: Mateo venía de un entorno muy conocido, donde todas las profesoras le conocían (es de los pocos niños que han pasado tanto tiempo en la guarde) y además el entorno estaba controlado con 3 clases pequeñas.

El paso al colegio grande, donde todos los niños son desconocidos, las profesoras son nuevas también y además el entorno es tan grande es normal que de un poco de miedo. El colegio es enorme, hay niños de edades muy distintas y ha pasado de ser el mayor de la guarde a ser el pequeño del colegio.

De cualquier manera a mi no me preocupaba mucho el tema, estábamos bien preparados con diferentes libros en casa que hablaban un poco de las rutinas a las que nos enfrentábamos y yo me había preocupado especialmente de que supiera cuál era su cole, cómo era y de hecho incluso pasó un día un par de horas en una de las aulas de 3 años mientras yo estaba en una reunión. Todo apuntaba a que la adaptación iba a ir viento en popa.

Pero no.

Y no os imaginéis a Mateo chillando, llorando y agarrándose a mis faldas porque los que veis mis vídeos “conocéis” a Mateo y es un niño que hace ese tipo de cosas. Es un niño más (profundo) discreto.

Mateo entró con tranquilidad (e incluso entusiasmo diría yo) el primer día de clase. Tenemos la suerte de que el cole que hemos elegido es muy respetuoso con los niños, cree mucho en el respeto a los alumnos y en el proceso de adaptación lento pero seguro, por lo que los padres podíamos estar en el aula todo lo que quisiéramos durante la primera semana, que iban a clase sólo una hora y media. Sin embargo, después de 10 minutos dentro del aula me di cuenta de que claramente sobraba allí (Mateo no me hacía ni casa) así que me marché.

Sin embargo los cambios llegaron por otro lado. Al principio simplemente estaba nervioso. En casa tenía menos paciencia, empezaba a tirar las cosas al suelo cuando no le salían, de vez en cuando hacía amago de pegarnos, el sueño ya no era tan apacible como antes y lo más preocupante de todo: empezó a tartamudear.

Todo eran signos de que a Mateo le estaba costando adaptarse a su nuevo entorno.

Hablé con sus tutoras y les expliqué (más o menos) la situación, sin querer alarmar de más, pero explicándoles que Mateo es un niño muy obediente, que conoce muy bien las normas y que es bastante conformista, pero eso no quiere decir que porque no llame la atención chillando o llamando a su madre no necesite un poco de atención y de cariño.

Y es que yo creo que ha sido eso. Mateo es un niño muy cariñoso.

Entiendo completamente la situación de las profesoras, sin duda. Si hay niños que montan más barullo y que es necesario calmar para conseguir un buen ambiente en el aula son “prioridad”. Y creo que Mateo notó que pasaba a un segundo plano y le está costando un poquito acostumbrarse a esa situación.

En fin, que está siendo un poco difícil. Sobretodo para Sergio y para mi, que vemos que Mateo está pasando un mal rato y no podemos hacer nada salvo esperar que todo vaya a mejor.

En un futuro próximo tengo intención de escribir un post sobre la tartamudez y cómo reaccionar a ella.

¡Contadme que tal vuestras adaptaciones! ¡Y fuerza!

Semana 18 de embarazo

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Se que igual parezco algo repetitiva, pero os prometo que va a haber más cosas en el blog que no tengan que ver sólo con el embarazo.

El lunes entré ya en la semana 19, lo cual me da un poco de vértigo porque la semana que viene ya estamos a mitad del embarazo y no me he dado casi ni cuenta, y por eso quería contaros un poco qué tal he pasado esta semana pasada.

Ha sido una semana un poco rara por eso de que he estado de exámenes y a pesar de ya estar en Pamplona no hemos vuelto a la rutina como tal. Además de que Mateo empezó el cole el jueves. Se me olvidó comentarlo en el anterior post, pero una de las cosas que me he notado durante este embarazo ha sido que he tenido mucha menos capacidad para memorizar o incluso estudiar durante este mes en preparación para los exámenes de septiembre.

Es lo que en ingles llaman “mommy brain” (o eso creo) y es básicamente que tu cerebro está un poco vuelta al aire y tienes menos memoria de lo normal. No preocuparse que en cuanto das a luz todo vuelve a ser como antes, pero la verdad es que ha sido un momento un poco inoportuno para que yo “perdiera” la memoria y la concentración. Veremos a ver qué tal los resultados, pero en general me he notado que me ha cundido menos.

Una de las cosas que va a cambiar a partir de ahora va a ser que me voy a poner a hacer deporte y a comer un poco mejor. Es algo que durante el mes de julio ya lo hice, pero que en agosto lo dejé un poco de lado por eso de que estaba de vacaciones y preparándome para los exámenes, por lo que dejó de ser prioridad, pero que tengo ganas de volver a retomarlo.

Ya no tanto por el hecho de verme bien o mal, de adelgazar o de mantener el cuerpo durante el embarazo, sino porque he oído que el hacer deporte y comer bien ayuda muchísimo en el parto y la recuperación en el postparto es mucho más rápida. En el postparto de Mateo tuve una experiencia un poco mala (principalmente porque el parto y la semana siguiente fueron algo complicadas) así que si me puedo evitar puntos, dolores y demás fastidios mejor, que ahora van a ser dos en vez de un niño los que van a tener que ser cuidados.

Una cosa que hemos estado hablando esta semana Sergio y yo es el hecho de que no estamos nada preparados para el parto y la posterior llegada del bebé. Y es que para estas alturas con Mateo teníamos hasta hecha la cuna con sus sábanas y todo (una chorrada, sinceramente porque aún quedaba casi un año para que le metiéramos dentro). Me imagino que en los próximos dos meses empezaré a sacar la ropa que tenemos guardada de Mateo para ver que hay por ahí y teniendo en cuenta que son dos bebés que nacen al contrario en el año (uno en julio y el otro en febrero) creo que nos va a tocar comprar bastantes cosas para el primer año.

Ya hemos recibido los primeros regalos para el bebé y lo podéis ver todo en el vídeo en mi canal de Youtube.

En cuanto a síntomas en general lo más llamativo ha sido el reflujo, que cada vez es más insoportable. Ya no tiene que ver con que haya comido algo fuerte o no, está presente durante todo el día en distintos momentos, sobretodo si he estado colocada en la misma posición mucho tiempo y me muevo.

Sin embargo el sueño ha mejorado profundamente. Y es que no hay nada como la cama y la almohada de una. Además de que ya por fin hace un poco más de fresquero y hasta ha empezado a llover. Estoy encantada.

Mi tripa creo que lleva estancada un tiempo. No me veo más grande, ni creo que la ropa me quede más prieta. De hecho mi abuela decía el otro día que hasta había adelgazado. El peso dice que esta semana he engordado medio kilo. Lo que si es cierto es que esta semana se ma ha salido el ombligo, así que algo ha cambiado. Las estrías no han hecho su aparición todavía (nuevas, claro) pero llegarán, no me quiero hacer ilusiones.

Lo más importante de esta semana es que ya tengo clarísimo que lo que siento es el movimiento del bebé. Y hay veces que es tan claro que le coloco a Sergio la mano para ver si lo siento, pero parece que todavía es demasiado pronto. Se mueve muchísimo, y sobretodo lo noto cuando estoy en reposo, algo normal en este momento del embarazo porque los movimientos son más sutiles y no se notan si estás caminando o haciendo cosas.

En fin, que estamos muy contentos y animados, y ¡se nos está pasando volando!

Contadme cositas de vuestros embarazos. ¡Nos vemos en unos días!

Semanas 13 a 17 de embarazo

 

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Pues sí, ¡estoy embarazada!

Llevábamos muy poco tiempo intentándolo, así que fue casi una sorpresa cuando a principios de junio nos dimos cuenta de que estaba embarazada. Os dejo por aquí el vídeo de cuando nos dimos cuenta de que estaba embarazada, por si queréis verlo un poco más en tiempo real.

Durante todo el mes de julio y agosto ha sido muy complicado pasarme por aquí para escribir, así que no he podido contároslo hasta ahora. Así que ya estoy metida de lleno en el segundo trimestre de embarazo.

En concreto vengo a contaros un poquito como me he encontrado durante este mes de agosto, que ha sido un mes un poco diferente, ya que no hemos pisado nuestra casa en los 31 días. Hemos estado visitando a la familia de Sergio y de vacaciones en Benidorm, que la verdad nos ha venido a todos estupendamente.

El caso es que sin quererlo casi estoy plantada en la mitad del embarazo (cuando escribo esto estoy de 18 semanas y media) y casi ni me he dado cuenta. Y es que este embarazo me ha pillado en la parte del año que se pasa enseguida, que entre verano y Navidad, que llega enseguida, se pasan volando 6 meses. Así que me imagino que cualquier día estoy con dos niños en casa y ni me he dado cuenta.

Podéis imaginaros entonces que, viendo lo rápido que se me está pasando, está siendo un embarazo bastante sencillo. Y sí, soy una de esas personas que tiene unos embarazos FACILÍSIMOS. A ver, facilísimos porque no tengo cosas fuera de la norma. Vomitar, estar cansada, ciática, dormir mal y todas esas cosas me pasan, que tampoco es un camino de rosas, pero que en general no me puedo quejar, la verdad.

Empecé el embarazo con un peso de 66,5kg y ahora mismo estoy en 71,1kg. En la última cita la matrona me dijo que este mes de septiembre me cuidara un poco, que aunque ya se sabe que julio y agosto son meses complicados estando o no embarazada, que mejor que vigilara un poco la comida para no tener problemas después. Si que es cierto que tengo una tripa bastante prominente para el tiempo del que estoy, pero aparte de que es más incómodo, tampoco he notado nada más.

En cuanto a los síntomas, lo peor han sido los relacionados con mis tripas, que han estado bastante revueltas. Al principio de mes podía comer hasta reventar sin ningún problema, y además tenía mucha hambre que no se saciaba con nada. Sin embargo, de mitad de mes para adelante no podía comer más de la cuenta, porque sino me podía pasar toda la noche vomitando. Y lo mismo si comía comidas muy fuertes, como chorizo. Además otra cosa que ha aparecido es el reflujo, hasta el punto de no poder dormir bien, pero yo creo que también tiene que ver con que las camas en las que he dormido este mes no son las mejores del mundo.

Y luego es que estoy incómoda. Incómoda para dormir, porque no encuentro postura, incómoda para sentarme porque todo me aprieta, incómoda andando porque he empezado con ciática. La vida de la embarazada, vamos.

Otro síntoma muy claro durante este mes ha sido que el pecho me ha crecido mucho y ha dejado de dolerme en el pecho en sí, para pasar a ser súper sensibilidad en los pezones, que están muy grandes y muy oscuros (demasiada información, lo sé).

¡Ah! Y muy importante. Me parece que he sentido al bebé este mes. No se si han sido simplemente gases o si ha sido el bebé, pero bueno, la matrona dice que si me lo ha parecido es bastante probable que si que fuera. ¡Qué ilusión me hace! Ya se me había olvidado esa sensación.

Si estáis embarazadas contadme cositas, que me encanta saber cómo lo estáis pasando vosotras.