Pedagogía Montessori del nacimiento al año.

A pesar de que yo conocí la pedagogía Montessori cuando Mateo ya había cumplido el año, es un tema que me parece apasionante, ya que los niños absorben muchísimo durante este primer año y cambian una barbaridad.

Ya hice un vídeo explicando este tema, pero me apetecía dejarlo también por escrito porque es un tema muy interesante y con el que me gustaría llegar a mucha gente.

Mucha de la información que veis aquí está sacada de libros de pedagogía Montessori, en particular de «The Joyful Child» de Susan Mayclin Stephenson.

Voy a explicarlo un poco de forma cronológica: primero el desarrollo de los sentidos, para pasar al manejo de las manos con el agarre, sentarse y acabar con el gateo, ponerse de pie y andar.

Esto no quiere decir que todos los niños deberían andar al final del primer año, pero como puede ser que lo hagan lo incluyo también. Otra cosa a tener en cuenta es que no es imprescindible que lo hagan todo, es decir, hay niños que por ejemplo no gatean nunca y directamente andan.

DESARROLLO DE LOS SENTIDOS

Está científicamente demostrado que ya en el vientre materno se desarrollan mucho los sentidos y es algo que tienen muy agudizado en el momento de nacer. Responden a los sonidos fuertes, a la música, utilizan sus manos y lo observan absolutamente todo. Como el oído es uno de los primeros sentidos que se desarrollan es muy importante desde el nacimiento hablar mucho al bebé, cantarle y ponerle música de muchos estilos diferentes diariamente.

Durante el primer año de vida están muy interesados en el sonido de la voz humana y en observar la cara y los labios de la persona que habla. Por esto es muy importante hablar de forma clara, sin elevar la voz y sin simplificar el lenguaje. Contarle historias, recitarle poemas y relatar lo que vas haciendo es una manera de iniciar la comunicación.

Nunca es demasiado pronto para empezar a leer a los niños. Libros duros, que se puedan colocar al lado de su cabecita abiertos si todavía no se sientan.

Es muy importante atender siempre los lloros. Ya está demostrado que coger a los niños no les malcría ni muchísimo menos. De cualquier manera se puede hacer de forma gradual, para que haya un respeto por ambas partes. Hablarle pausadamente, para que sepa que estás presente. Si no funciona, hacer contacto visual e incluso físico, tocando su espalda o su mano. En caso de que esto no le calme, es el momento de buscar alguna incomodidad física: si se ha hecho pis, tiene hambre o tiene frío o calor. Si esto está todo solucionado, el siguiente paso es cogerle en brazos.

En cuanto a la vista, es muy importante que en las primeras semanas los colores que le rodeen sean colores suaves y que haya un cierto orden y no muchos objetos a la vista, ya que pueden sobreestimularles.

Es muy importante respetarles en cuanto al hambre y al sueño si queremos evitar problemas en el futuro. Ya en el vientre de la madre era capaz de saber cuando tenía hambre y sueño, y no tiene porqué haber olvidado cómo regular sus propias necesidades.

Que pase tiempo desde el primer día tanto bocarriba como bocabajo es importante y no solo porque fortalezca los músculos de la espalda y del cuello, sino para que se empiece a hacer un mapa de su alrededor. Siempre observar al niño en esta posición, para evitar frustraciones innecesarias. Lo mejor es empezar poquito a poco e ir alargando el tiempo conforme el niño se va sintiendo cómodo.

Su participación en las actividades de la familia es fundamental. Para esto nosotros estamos utilizando mucho el topponcino, para poder moverle sin molestarle y que se vea incluido en todo lo que hacemos.

En estos primeros meses no hacen falta muchos materiales. Los humanos de su alrededor son lo más importante: su voz, sus caras, su tacto y olor. En cuanto al resto de materiales, que sean objetos naturales, música bonita e instrumentos musicales que toquemos para ellos. También está la serie de móviles Montessori, que voy a ir desarrollando en mi canal para que los vayáis viendo, donde se estimulan diferentes ámbitos.

CONTROL DE LAS MANOS Y AGARRE

Cuando nacen solo son capaces de controlar los músculos de la boca y la garganta y acaban el primer año controlando todos los músculos de su cuerpo, por lo que hay un desarrollo muscular muy importante en estos primeros 12 meses.

Para ayudar en este desarrollo, es importante utilizar juguetes que ayuden al movimiento natural. Darle patadas o manotazos a un juguete colgante. Llegar a un aro para cogerlo y soltarlo. Utilizar los dedos. No hace falta que sean juguetes muy complicados.

Uno de los conceptos más importantes en este momento es respetar la concentración. Nunca interrumpir pase lo que pase hasta que terminen con el trabajo.

SENTARSE

En este momento no siempre hacen lo que se espera que hagan cuando se les presenta una actividad. Esto no significa que no sea válido. No es el momento de exigir que se haga el trabajo exacto, como sí que se pedirá más adelante.

Empiezan a comer de forma más autónoma, así que yo invertiría en una mesa y una silla de su tamaño para darle independencia a la hora de comer. Si seguimos al niño es bastante sencillo pasar del pecho o biberón a la cuchara y el vaso para pasar después al tenedor.

Para estimular al movimiento se pueden empezar a utilizar juguetes que hagan sonido cuando ruedan por el suelo.

Tened en cuenta que queremos dar la mayor libertad de movimiento posible y por esto es el momento de preparar la casa para el temido momento en el que lo exploran todo.

En cuanto a los juguetes mejor tener pocos a la vista e irlos rotando. Quitar los juguetes que no usa, pero dejar los favoritos aunque le resulten fáciles. También una librería pequeña y bajita o una pequeña cesta o caja con libros. Es importante también que nos vean colocar las cosas en su sitio y que nos resulte algo placentero y no un trabajo, para que después lo quieran imitar.

GATEO, PONERSE DE PIE Y CAMINAR

Y llegó el movimiento. No queda otra que que te pongas a gatas y veas a qué tiene acceso tu hijo con este nueva habilidad, porque lo va a explorar todo y es lo que queremos.

El darle esta libertad de movimiento para que cuando quiera algo pueda ser capaz de llegar hasta él y explorarlo con la boca y las manos les da seguridad y autoestima. Por eso no hay que interrumpirle nunca en el movimiento. Si no queremos que se acerque a algo es mejor ponerse delante, explicarle que le vas a coger porque no quieres que haga determinada cosa y después cogerle y no levantarle por la espalda sin avisar. Y continuando con la libertad de movimiento, evitar lo máximo posible silletas, andadores, hamacas, cunas, arneses, tacatacas y demás.

Seguimos con juguetes que rueden y hagan ruido, para llamar al movimiento, pero que no rueden especialmente rápido para que no tiren la toalla.

Nunca deberíamos forzar a un niño al gateo o a caminar. Cada uno tiene sus tiempos. No ayudarle, ya que es él quien tiene que decidir cuando es su momento. Esperar, observar y disfrutar. Si aún así queréis darle algún material que le anime a moverse, los walkers son maravillosos. Os dejo aquí un vídeo de Mateo utilizando uno. Otra idea es colocar una barra a lo largo de un espejo para estimularles a ponerse de pie y mirarse en él.

Como un resumen rápido, lo más importante es respetar los tiempos para absolutamente todo. Es un año en el que se desarrolla mucho la coordinación ojo-mano, se comienza a hacer los primeros sonidos síntoma de los primeros intentos de comunicación y llega el movimiento. Son todos cambios cruciales muy importantes para su desarrollo en el futuro.

Para poder estimular en estos cambios tan llamativos lo mejor es ayudar en la libertad de movimiento, darle el mejor lenguaje posible y como siempre y para siempre: escuchar, observar, respetar, apartarse y adaptarse.

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