Imaginación, fantasía y realidad. La visión Montessori.

Una de los principios que más confunde a la gente en cuanto a la pedagogía Montessori es su visión de la fantasía y la realidad. Y es que en los colegios Montessori no se presenta la fantasía y por lo tanto no hay libros con animales que hablan, ni monstruos, ni princesas. Y lo que más extraña a la gente, no hay juego simbólico (ni cocinitas, ni juegos de mecánicos, ni muñecas).

Pero realmente, ¿en qué está basado? ¿Tiene sentido?

Los niños menores de 6 años no tienen claro qué es real y qué no lo es. Maria Montessori hablaba de la mente absorbente en el sentido de que desde que nacen empiezan a formarse para convertirse en seres humanos adaptados a su tiempo, lugar y cultura, para poder conectar con los demás y contribuir al mundo. Por lo tanto tienen un hambre voraz de aprender todo lo que les rodea.

Por esta razón es importante presentar el mundo real a los niños hasta los 6 años, porque como no tienen experiencia con él, necesitan esa información.

Con los 3 años hay un claro cambio en el niño. Empieza a ser consciente y se empiezan a crear las primeras memorias autobiográficas a largo plazo. Su mente todavía es absorbente y absorbe la realidad, pero al ser consciente, es ayudada por la experiencia a través de las manos.

A partir de esta edad es cuando se empiezan a presentar más ejercicios de vida práctica, que no son juegos (aunque para ellos sí lo sean) sino que imitan las acciones que ven en su casa con cambios que los adaptan a ellos y con el tamaño apropiado. Y está demostrado por varios estudios, que los niños prefieren cocinar a la cocinita o prefieren tender a un tendedero de juguete. Se inclinan por hacer cosas reales porque les gusta sentirse eficaces y conseguir resultados reales, por lo que darles muchos juguetes en realidad no cuadra con lo que quieren los niños.

Al darles la oportunidad de realizar estos ejercicios de vida práctica no sólo son más felices, sino que además les ayuda en su desarrollo. Una vez que los niños se concentran en cosas reales, pierden el interés en la fantasía y el mundo real les ofrece suficiente material para estimular sus mentes.

¿Cómo ayudar en el desarrollo de la mente absorbente entonces?

Es muy importante dar a los bebés la oportunidad para moverse, ya que les ayuda a entender su entorno y a desarrollar conciencia espacial.

Las experiencias virtuales con pantallas o incluso imágenes o libros no pueden reemplazar nunca la experiencia real. Necesitan mirar, escuchar, probar y oler para explorar su mundo y utilizar todas las partes de su mente y cuerpo. Esto ocurre siempre desde la exploración y es fundamental para el desarrollo humano.

Por lo tanto, tanto a bebés como a niños pequeños es importante ofrecerles experiencias reales en su entorno cercano. Es clave evitar programas de televisión, dibujos, libros con fantasía y darles la oportunidad de tocar, sentir y ser activos en el mundo real e inmediato. Ya hablé en un vídeo en mi canal de por qué no deberían ver la tele los niños.

A su tiempo, los niños empezarán a utilizar su imaginación para crear cosas nuevas. Y es esta imaginación, la que se crea a través de experiencias en el mundo real, la que es válida.

Pero entonces ¿hay diferencia entre imaginación y fantasía?

Si la hay. Fantasía es pensar en algo que no hemos podido ver y que no concuerda con la realidad. Es algo completamente desconectado de la realidad, que es divertido para aquellos que estamos seguros con la realidad.

El pensamiento imaginativo es muy importante, y debe ser ejercitado cuando toma más fuerza, entre los 6 y los 12 años, lo que no quiere decir que no haya imaginación antes de los 6.

Ser capaz de distinguir entre fantasía e imaginación ocurre de manera consistente alrededor de los 6 años, cuando tienen suficiente experiencia con la realidad para hacer esta distinción. Es el momento en el que hace aparición el razonamiento y el pensamiento abstracto. Para poder desarrollar la habilidad de imaginar en el futuro, es importante que los niños menores de 6 años tengan experiencia con el mundo real.

Maria Montessori concluyó que el juego imaginativo (entendido como cuando una persona proyecta una representación mental en la realidad con idea de diversión) y la fantasía no eran tan beneficiosos como se pensaba para el desarrollo del niño.

Los niños en nuestra cultura hacen como si hicieran actividades que hacen los adultos e incluso, empujados por los adultos, seres fantásticos o super héroes. Sin embargo no es tan esencial como se piensa para el desarrollo de la creatividad y la inteligencia, ya que existen otras culturas donde esto no existe y los niños también acaban siendo adultos competentes.

En fin, como siempre os digo, esta es la teoría y nosotros no lo llevamos a cabo al pie de la letra, ya que para empezar tenemos una cocinita en casa (que tengo intención de tunear para darle más propósito, lo veréis en mi canal), pero me apetecía hablaros de este tema tan controvertido y que tanta gente confunde.

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