Equivocarse y pedir perdón, una lección para nuestros hijos.

Todos nos ponemos nerviosos. Todos perdemos el control algunas veces. Es complicado ser siempre el mejor ejemplo para nuestros hijos y más aún cuando pasamos mucho tiempo con ellos.

Una cosa que hay que tener clara es que no es necesariamente bueno el hecho de que nos vean siempre comportándonos correctamente. Al final los niños aprenden a ser humanos viendo a los seres humanos comportarse como tal, y una de las cosas que nos caracterizan es el que equivocarnos.

Pero más importante aún es tener claro cómo hay que actuar cuando nos equivocamos. Ahí está la verdadera enseñanza y el buen ejemplo para el futuro de nuestros hijos e hijas. Cuando te equivoques, HAY QUE PEDIR PERDÓN.

Y no vale el «perdón, pero es que…». Sólo pedir perdón. Da igual que haya hecho algo mal. Da igual que tengas completamente la razón en lo que al fondo se refiere. Te has equivocado en las formas así que toca apechugar. Exactamente igual que lo haríamos con un adulto.

El primer paso para empezar en el camino de pedir perdón es darse cuenta de que el comportamiento que has tenido no es el adecuado. Y esto cuesta al principio. Cuesta mucho. Estamos acostumbrados a ver que los padres y madres gritan a sus hijos para enseñarles una lección y es algo que probablemente han hecho con nosotros en la infancia. Pero es importantísimo darse cuenta de que te estás equivocando.

Párate, deja de hacer lo que estabas haciendo y respira. Cuenta hasta diez. O hasta cien.

Yo llevo un tiempo practicando esto que os cuento, y ahora mismo ya soy capaz de anticipar que voy a explotar y lo que hago es abandonar el lugar en el que estoy, meterme en la habitación cerrada con un libro o un vídeo de youtube y cinco minutos después ya me encuentro muchísimo mejor.

Si no has podido evitarlo, ponte a su nivel, mírale a los ojos y expresa el sentimiento que te ha hecho actuar así: enfado, ansiedad, nervios, frustración. Sin embargo siempre hay que terminar diciendo que no hay que tratar nunca así a nadie, que hay que saber controlarse y que es mejor expresar el sentimiento verbalmente que explotando.

Para terminar, reconecta con tu hijo o hija mediante un gran abrazo y volved a empezar la conversación como si nada hubiera pasado.

Si practicas esto con regularidad, tu hijo o hija empezará a pedir perdón también, lo cual es buena señal. Eso si, nunca le exijas que pida perdón.

Y tú, ¿pides perdón cuando te equivocas?

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