Gratitud y modales de los 0 a los 18 años – Cómo tener un hijo agradecido

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En nuestra casa educamos a nuestros hijos a través de la pedagogía Montessori y una de los conceptos dentro del área de la vida práctica es la cortesía. Los modales, vamos.

Lo que está claro, de los 0 a los 18 años, es que siempre sus padres vamos a ser sus modelos, así que desde que nacen es muy importante practicar los modales delante de tus hijos. No tanto forzar al típico por favor y gracias, sino más bien que te vean hacerlo a ti, que remarques lo que los demás hacen por vosotros y lo agradecido que estás por ello. En el resto, podemos dividirlo un poco por planos.

0 a 3 años: En esta etapa de la mente absorbente inconsciente, los niños absorben mucho del entorno, y al igual que la cultura y el lenguaje, las normas sociales se convierten en suyas. Por eso en este plano es cuando más importante es actuar como modelos. Muy importante llevar a cabo las interacciones despacio, para que tu hijo las absorba. Al salir de una situación, es importante remarcar lo que ha ocurrido: «Que amable ha sido esa señora al abrirnos la puerta». Como ya os he dicho más arriba, no forzar a decir por favor ni gracias. Queremos que realmente esté agradecido, no que repita palabras como un loro.

3 a 6 años: Seguimos en el plano de la mente absorbente, pero ahora consciente, por lo que el día a día es muy importante. Ya son niños que participan en las tareas diarias, y es importante agradecérselo. «Gracias por ayudarme a hacer el bizcocho» es una de las frases que además de animarles a realizar las cosas por la motivación intrínseca, les demuestra que eres una persona agradecida y que es lo correcto. También es importante que al resto de personas presentes en su vida habitualmente, tu pareja u otros miembros de la familia, sean agradecidas y les des las gracias diariamente. Una manera de impulsar a ayudar al resto de personas de su alrededor remarcar la situación en la que se precisa ayuda: «parece que a la abuela le pesan mucho esas bolsas» es lo necesario para que actúe y no tanto mandar a hacer algo.

6 a 12 años: En esta época tu hijo ya tiene la personalidad marcada. Sabes sus debilidades y fortalezas, conoces su sentido del humor y sus ansiedades. Es una edad en la que están centrados en los grupos sociales y en la justicia, por lo que ser agradecido es algo propio de los niños de 6 a 12 años. Los modales y el aprender a utilizarlos es algo que les atrae. Como el pensamiento abstracto ya está desarrollado, es capaz de entender la gratitud. Es un buen momento para incluir una pequeña libreta en la que al final de día escribamos todos por qué estamos agradecidos. Probablemente ya participen en juegos de equipo, y es importante no remarcar el ganar o el perder sino fijarse más en el juego de equipo y cómo entre todos se ha trabajado duro para poder hacerlo lo mejor posible. Una buena idea es introducir una noche de juegos de mesa en la que aprovechemos para alabar el juego de los demás y el aprender a jugar sin trampas y a perder con deportividad. Después de cumpleaños en los que recibe regalos, es importante agradecer mediante tarjetas de agradecimiento, por ejemplo, de manera individual a cada persona que haya participado en la entrega.

12 a 18 años: Volvemos a una época de muchos cambios tanto físicos como psicológicos. Es un tiempo de conflicto y caos. Siempre parece que se relaciona a los adolescentes con personas egoístas, sin embargo son capaces de ser agradecidos perfectamente y de darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor, lo que pasa que hace falta ayudarles a encontrar los momentos para ser agradecidos. En esta etapa es muy importante hacer de modelos. Nada de tener conflictos con él porque sí y mucha observación en silencio. Algo que tienes que tener claro es que no puedes obligarles a valorar las mismas cosas que tú, es importante respetar su necesidad de diferenciarse de ti y crear puentes. Si quieres que te escuche, escúchale tú y por supuesto, si quieres que sea agradecido, sé agradecido tú. Dale los datos de por qué hay beneficios emocional, intelectual y socialmente para la gente de ser agradecido y revisa de forma habitual como les va en su camino de ser agradecidos si es algo que han decidido incluir en su rutina. Una forma muy bonita de incluir el agradecimiento en sus vidas es hacer algo semanalmente relacionado con ayudar ya que en esta época están muy preocupados con la justicia social. Eso sí, que esté relacionado con sus intereses. No se trata tampoco de echarles en cara todo lo que él tiene frente a los que no tienen nada sino tomarlo como algo que está bien hacer como personas y punto. Es importante antes y después hablar de la experiencia. No obligar ni darle tintes de enseñanza sino uniros y hacerlo juntos. De esta manera serán más conscientes de sus privilegios y lo aprenden mejor que si damos lecciones. Sobre todo déjale decidir con quién está agradecido, no forzar a dar las gracias. Hazle saber la importancia de estar agradecido, pero él decide.

Y tú, ¿eres agradecido a diario?

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