Juego independiente – Cómo conseguir que mi hijo juegue solo

¿Cómo es posible que tengamos tantos problemas para que jueguen solos? ¿No se supone que antaño los niños, desde bien pequeños, pasaban horas jugando solos? ¿Cómo apañarse para poder hacer cosas en casa si el niño no te deja ni media hora sin pedir «porfa mami, juega conmigo»?

El juego en los niños está basado sobre todo en la exploración, creación y el juego independiente, pero creo que uno de los mayores errores que cometemos en la actualidad es la obsesión que hay enfocada en los juegos didácticos y en los libros y en que nuestros hijos aprendan el máximo posible. Que les enseñemos todo lo que sabemos. Pero luego nos cuesta horrores que jueguen. Y si encima tenemos mil actividades planificadas para ellos, los niños se acostumbran rápidamente a los hábitos que creamos para ellos y luego los esperan.

El juego es algo intrínseco a los niños. Es algo natural. No nos necesitan para enseñarles a jugar. Para lo único que nos necesitan es para prepararles el entorno: que no sea peligroso y que no haya distracciones.

El juego independiente es algo que todos los padres y madres queremos para nuestros hijos. Y ya no solo por su bien, sino porque nos dejan tiempo libre a nosotros. Como padres necesitamos y merecemos tiempo libre. Además, este tiempo libre nos permite llegar más frescos a jugar con nuestros hijos y disfrutarlo más. Sin embargo no es tan sencillo como dejarles y decirles «hala, ahora juega tu solito» ya que le damos un tinte negativo y ellos se dan perfecta cuenta.

Para que sea posible que nuestros hijos jueguen de forma independiente es importante programar juego desestructurado todos los días y desde que son bebés. Hay que hacer del juego rutina.

El entorno, por supuesto, debe ser apto, que no tengas que estar limitándole todo el tiempo en su movilidad y si puede ser al aire libre aún mejor. Tú debes tener tu sitio dentro de ese espacio y por si lo que sea te tienes que ausentar, que le puedas escuchar mientras juega.

La transición a empezar a jugar de forma independiente es hacerlo de manera gradual. De esta parte hablo más en detalle en mi vídeo de Youtube sobre Juego Independiente que os invito a ver si estáis interesadas.

En el momento en el que te sientas con la comodidad suficiente para dejar la habitación, es importante no desaparecer en silencio, sino decirles dónde vas, qué vas a hacer y cuánto vas a tardar y validar los sentimientos que surjan de esto.

Si decides dedicar un tiempo a jugar, es importante continuar promoviendo el juego independiente en tu actuación: no interferir en el juego, no decirle lo que tiene que hacer, no corregir, no dar pautas y no interrumpir. Observar y como mucho hacer alguna que otra observación objetiva si hace contacto visual contigo: «Veo que has colocado el bloque azul sobre el bloque rojo.» Esto le hace saber que estás atento a su juego.

Si nos piden ayuda, muy importante preguntar mucho y ayudar lo mínimo: «¿Todo bien?» «¿Qué intentas hacer?» «¿Necesitas ayuda?» «¿Te puedo dar un consejo?» «Creo que si intentaras darle la vuelta sería más sencillo.» (No, no son opciones, esta sería una conversación.)

Es completamente lícito que no te apetezca jugar. Estás creando una relación con tu hijo y tus límites son tan importantes como los suyos. «Ahora voy a ir a la cocina a preparar la cena. ¿Quieres ayudarme o prefieres jugar en tu cuarto?» Eso sí, igual de lícito es que tu hijo exprese que no está de acuerdo con que dejes de jugar con él. Es importante validar lo que siente, pero continuar con la actividad que teníamos prevista. No se trata de crear «niños felices» que no lloren nunca. Eso simplemente crea a la larga niños inseguros.

Muy importante evitar el uso de pantallas durante los primeros años y cuando ya decidas que formen parte de su vida, hacerlo al final del día, cuando no vaya a haber juego después, para que no corte su creatividad.

Que a su alcance haya juguetes simples: cuanto menos haga el juguete, más tendrá que hacer el niño. Y lo mismo con las actividades: cuanto menos estructuradas sean, más tendrá que improvisar tu hijo.

El aburrimiento es parte del juego y es algo que debemos permitir. Muchas veces el aburrimiento es simplemente la carrerilla para llegar a una idea muy creativa, así que que no te preocupe ver a tu hijo pulular sin saber qué hacer. Elija lo que elija es suficiente, no des ideas.

Y tú, ¿tienes problemas con el juego independiente?

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