La mente absorbente – Capítulo 8

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo octavo. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla del embrión espiritual y de la mente absorbente, además del terror del parto.

Con el nacimiento comienza lo que María llama el embrión psíquico o espiritual, que ha sido formado antes de nacer. Como el bebé ya tiene capacidades antes de nacer, recibe sensaciones e impresiones de su alrededor, y por eso el nacimiento tiene que ser un gran shock. Y ya no solo por el proceso en sí, si no por el cambio de entorno que se produce, además teniendo en cuenta que no está desarrollado al nacer, ni siquiera físicamente. Todo está por terminar.

Esto nos hace pensar que el niño, al nacer, todavía está en un estado embrionario. Esta persona que nace sin poder, sin posibilidad de movimiento, tiene un comportamiento que le lleva al movimiento. La formación de las cualidades que tiene que crear es un periodo más de la fase embrionaria, la fase psico-embrionaria.

Por lo tanto después del nacimiento comienza el desarrollo del psique mientras la parte física del embrión también continúa con su desarrollo. Parece como si el embrión humano naciera incompleto porque los retoques finales deben hacerse una vez que el psique haya sido formado. Este psique se forma según el entorno en el que el hombre se encuentra, según las condiciones del tiempo en el que ha nacido para poder adaptarse. Mientras el esqueleto y el sistema nervioso esperan la construcción de la inteligencia, el cuerpo se mantiene inerte. Tiene que esperar porque no es el cuerpo de un ser cuyo comportamiento esté predeterminado, como en el caso de los animales.

Como el psique tienen que construirse según el entorno, la inteligencia debe observarlo y estudiarlo primero, tiene que obtener la mayor cantidad de impresiones posible. Este es el propósito del primer periodo de vida, con una actividad psíquica muy fuerte. El primer año de vida hay mucha actividad relacionada con absorber lo que hay en el entorno y en el segundo año la parte física está prácticamente completa y los movimientos empiezan a ser mejores.

Esto muestra la gran importancia que tiene el primer año para el resto de su vida. Su mente está tan hambrienta en esta etapa, que atrapa impresiones de todo lo que existe en su entorno, pero no absorbe nada de forma consciente.

En cuanto al parto, María Montessori habla del terror que probablemente sufren en el parto. Su subconsciente es muy sensible y el niño debe ser ayudado en su primera adaptación al entorno. La naturaleza da a los padres el instinto de tener al niño cerca del cuerpo de la madre y de protegerle de la luz. De hecho tras el parto la madre suele estar bastante inútil y no tiene mucha energía por lo que se crea un ambiente de calma.

En este capítulo María critica mucho cómo se trata a los bebés al nacimiento, cuando les cogen, les lavan y les dan con luces y de cómo hemos perdido la conexión con la naturaleza en el trato con los bebés recién nacidos. La consecuencia de este trato es una transformación psíquica y el bebé toma el camino incorrecto creando estragos que se mantienen en el adulto. Es lo que se llama regresiones psíquicas. En vez de progresar, se mantienen atados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *