La importancia de las primeras semanas – El periodo simbiótico

María Montessori hablaba mucho de la importancia de las primeras 6-8 semanas de vida y le llamaba el periodo simbiótico, que viene de la palabra simbiosis (una vida juntos).

Es un momento de mucha importancia, ya que el bebé está adaptándose a vivir fuera del útero, conoce a la madre y al padre y es un periodo de protegerse del exterior para concentrarse en desarrollar los vínculos para convertirnos en una unidad familiar. Esto es algo que ocurre en todos los nacimientos y en todos los bebés, no sólo con el primer bebé que llega a la familia.

Una relación simbiótica es aquella en la que los dos organismos dependen uno del otro y los dos se benefician de la relación. Esto ocurre en la familia, ya no solo en el aspecto físico, que es muy importante, sino también psicológicamente, ya que ayuda a crear conexión, a aliviar la tristeza del posparto y posibilita la transición.

El papel del padre, o del otro miembro, si lo hay, de la pareja, es muy importante. Debe proteger y cuidar físicamente de la unidad familiar.

Durante este periodo simbiótico se crean dos cosas: el apego y la confianza.

APEGO: es importante tocar y coger al bebe, mirarle a los ojos para conocernos. Esto es especialmente importante durante los momentos de cuidado personal, como el cambio de pañal o la toma. El otro progenitor debe involucrarse especialmente en este tipo de actividades, ya que las tomas son momentos que facilitan este vínculo entre madre e hijo. «El desarrollo del apego adecuado durante este periodo abre el camino a una independencia natural y el nacimiento psicológico se produce.» – Dr. Silvana Montanaro

CONFIANZA: el bebé aprende a confiar en el mundo mediante la satisfacción de sus necesidades. Es por esto que durante estas semanas hay que tenerle cerca y proveerle de mucho contacto físico y ser muy cariñosos. El trato debe ser cuidadoso.

Esta es una fase que claramente se hace en familia, se comparte entre todos los miembros, a diferencia de otras fases del desarrollo de los niños. Sin embargo es importante respetarle, darle espacio, amor y tiempo para absorber los cambios.

Este espacio es necesario también tanto para los progenitores como para los hermanos que ya estaban antes. Por esto es importante cuidarse durante este periodo y pedir ayuda externa para cocinar, limpiar o cuidar a niños mayores.

Durante estas semanas se desaconsejan las salidas al exterior, para que el bebé se adapte al entorno en el que más tiempo va a estar. Además la casa debería estar con una luz más tenue y una temperatura cálida, ya que no regulan bien la temperatura. Los progenitores deberían dedicar estos días para entender al bebé, interpretar sus lloros y saber cómo le gusta estar.

El final de este periodo es muy claro si eres capaz de observarle. Los bebés empiezan a interactuar con el entorno, miran a su alrededor cuando comen, se dan cuenta de los sonidos, de otros miembros de la familia y del entorno. Es entonces cuando se puede empezar a presentar al bebé lugares que son importantes para nosotros fuera del hogar y personas que forman parte de nuestra vida.

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