La mente absorbente – Capítulo 11

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 11. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla del desarrollo del lenguaje y analiza cómo se realiza la adquisición de esta facultad tan representativa de la raza humana.

El lenguaje es la base de la vida humana. Es la manera que tenemos de socializar y de convertirnos en civilización. Distingue a la humanidad. Nos hace unirnos para poder tomar decisiones inteligentes todos juntos ya que para ello es necesario que nos entendamos y esto es posible a través del lenguaje.

En realidad, lo que da sentido a un determinado conjunto de sonidos es el hecho de que nos hemos puesto de acuerdo en que esa combinación representa una determinada idea. El lenguaje es la expresión del acuerdo entre un grupo de personas y sólo ese grupo de personas es capaz de entenderlo, mientras que otro grupo representa esa idea con sonidos diferentes. El lenguaje cambia con el desarrollo del ser humano y por eso se ha ido complicando a lo largo del tiempo. De hecho los sonidos son pocos, pero se pueden unir de muchas maneras diferentes para hacer diferentes palabras.

¡Y cuántas palabras conocemos! Se requiere de una gran memoria para recordar todas las palabras y las ideas que representan. Una vez que tenemos las palabras, utilizamos una combinación de ellas para expresar un pensamiento y hay ciertas reglas para que la persona que escucha sepa exactamente lo que pensamos.

El lenguaje es una facultad que es inherente al ser humano, pero que va más allá de la naturaleza, ya que está producido por la inteligencia. El niño absorbe el lenguaje y es un proceso que tiene bastante misterio. Nos puede parecer complicadísimo aprender un idioma nuevo, pero curiosamente personas analfabetas nacidas en ese país han sido capaces de hablarlo.

Llegamos a la conclusión de que tenemos que hablar de desarrollo del lenguaje y no de aprendizaje. El lenguaje se desarrolla de manera natural y espontánea. Y ocurre de la misma manera en países con lenguas complicadas y difíciles. Existe primero un periodo en el que solo se dicen sílabas, después comienzan a decir palabras y finalmente utilizan toda la sintaxis y la gramática de su lengua. Tenga las excepciones que tenga el lenguaje, el niño que lo absorbe las aprende y las usa.

De hecho el niño construye el idioma en sí mismo y será capaz de hablar la cantidad que sea de idiomas siempre que estén en su entorno de manera natural. Esta construcción no es un trabajo consciente si no que es completamente subconsciente.

Una cosa que se ha observado al estudiar el desarrollo del lenguaje en niños es que a pesar de que externamente parece que no avanzan, internamente se está haciendo un gran trabajo. Por ejemplo, el niño comienza a decir las sílabas y está durante meses simplemente pronunciando sílabas y parece que no hay progreso externamente. Y de repente dice la primera palabra y se mantiene con dos o tres palabras durante un tiempo también. No hay un progreso palabra a palabra, sino que de repente explota sin ninguna razón ni porque se le haya enseñado y empieza a decir palabras perfectamente pronunciadas. En tres meses los niños son capaces de usar con facilidad sustantivos, sufijos, prefijos y verbos y todo esto ocurre al final del segundo año de vida.

Después de los dos años sigue habiendo explosiones de lenguaje hasta que completa la expresión del lenguaje de su grupo (según raza, nivel social, etc). Tras los dos años y medio el lenguaje se sigue desarrollando pero ya no hay aprendizajes explosivos. Este periodo va hasta los cinco años y aprende muchas palabras y perfecciona la construcción de las frases. Si el niño está en un entorno de pocas palabras solo utilizará esas pocas y si está en un entorno de vocabulario rico lo absorberá todo.

El niño de dos años y medio sabe unas doscientas palabras, mientras que el de cinco sabe miles de palabras y todo esto ocurre sin profesor y de manera espontáneo. Así, nos podemos dar cuenta de que primero hay una actividad subconsciente que prepara para el lenguaje y que luego da paso de manera gradual a la parte consciente.

Autonomía y niños – Vida práctica

Para las personas que ya conocéis la pedagogía Montessori, sabéis que en el primer plano, de los 0 a los 6 años, existe el área de la vida práctica y es una de las áreas que más fácilmente se puede llevar al hogar. Este tipo de tareas atraen mucho a los niños y es muy importante en cuanto a su independencia.

Hay muchas veces que resulta complicado incluirles, sobre todo porque en cuanto empieces seguro que te va a pedir participar en todo, así que lo más importante de todo es que el entorno esté preparado. Por supuesto que si es posible es maravilloso el poder disponer de cocinas pequeñas y todo a su tamaño, pero también puedes adaptar lo que tengas. Para beber agua de manera independiente se pueden utilizar vasos de chupito y para limpiar la mesa se puede utilizar un cepillo de frotar las uñas.

Cuanto más dejes a su alcance las actividades de vida práctica mejor: coloca plantas, para que puedan regarlas, trapos en la cocina, para que puedan limpiar si se cae algo y sus utensilios en un cajón bajo para que pueda poner la mesa. De esta manera la vida práctica es asequible para cualquiera y no te hacen falta materiales ni bandejas específicas de actividades de vida práctica.

Es importante saber que el trabajo de Maria Montessori era acercar la casa al aula y no el aula a la casa, por lo que si tenemos oportunidades reales para que cocinen, corten con cuchillo o limpien una mesa no es necesario colocar la actividad de manera específica en sus estanterías.

Otra manera de facilitar las cosas es pensar realmente los pasos necesarios para hacer determinada acción y estar segura de que sabe hacerlos todos antes de proponerle una actividad, para que las posibilidades de frustración sean bajas. En caso de que haya alguno de los pasos que no controle, trabájalo de manera aislada.

Uno de los trucos que a mi más me sirven en este sentido, y que fue idea de Nicole, de The Kavanaugh Report, es no preguntar las cosas sino remarcarlas. «Hay un montón de migas en suelo» «Falta papel higiénico en el baño» «La luz del salón ha quedado encendidas». De esta manera Mateo sabe lo que hay que hacer, pero decide si lo hace o no lo que le empodera y evita problemas.

Y tú, ¿dejas que tu hijo te ayude?

La mente absorbente – Capítulo 10

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 10. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

Este capítulo se llama «Los cuidados al comienzo de la vida» y resume perfectamente lo que deberíamos hacer y cómo deberíamos actuar durante los primeros meses de vida del niño.

Algo que ha quedado claro hasta ahora es que la mente absorbente se orienta en el espacio, por lo que es importante la preparación del entorno que va a rodear al recién nacido para ayudarle en su absorción, para que se sienta atraído por él, ya que el progreso, el crecimiento y el desarrollo del niño depende de su amor por este entorno.

El bebé debe permanecer en contacto con la madre lo máximo posible y el entorno no puede ser un obstáculo para esto: buena temperatura, sin mucha luz ni ruido. El trato al niño debe ser con cuidado y hay que ser suaves en nuestros movimientos. El bebé se tiene que tocar lo menos posible, no vestirle mucho. Para desplazarle se puede utilizar un pequeño colchón que le mantenga en posición horizontal.

El bebé está ahora fuera del vientre de la madre, pero el resto tiene que ser igual. Tienen que estar en comunicación próxima y el magnetismo tiene que permanecer intacto. Después de algo de tiempo, el bebé y la madre pueden salir del «aislamiento» a la sociedad. La costumbre de que todos los familiares visiten al bebé nada más nacer debe terminar.

Una vez que el primer periodo ha terminado, el niño se adapta felizmente al entorno sin problemas y va independizándose poco a poco. Recibe al entorno y lo absorbe hasta que se acostumbra a él.

Las primeras actividades que realiza el bebé las realiza a través de los sentidos. Los ojos del niño son muy activos, no es un niño pasivo. Recibe impresiones, pero es activo. Los sentidos trabajan para el niño absorbiendo todo lo que tiene a su alrededor sin límites y ocurre una reacción psico-química que hace que estas impresiones se conviertan en parte de él.

De hecho estas impresiones que recibe del entorno le transforman para adaptarse lo mejor posible al entorno. Durante la infancia el bebé adquiere las características que le van a distinguir como el lenguaje, la religión, el carácter, etc. Y todo esto va a depender del entorno y su adaptación a él. Por lo tanto el niño necesita al entorno para desarrollarse completamente.

El entorno de un bebé tiene que ser el mundo al completo. Si queremos que hable un idioma, tiene que estar con gente que lo hable, si queremos que adquiera una facultad en particular tiene que estar entre personas que tengan esas facultades. El niño que está entre gente culta que usa muchas palabras y que tiene un comportamiento más refinado adquirirá mayor lenguaje y mayor refinamiento que un niño que no lo esté.

Si el niño se mantiene en el interior de la vivienda o incluso en guarderías mucho tiempo hay serios obstáculos en el crecimiento normal y el desarrollo. Serios retrasos e insatisfacciones. Hambre psicológica que tiene un efecto negativo a largo plazo.

En cuanto el niño puede salir fuera, deberíamos llevarle con nosotros todo el tiempo para dejarle ver lo máximo posible. Debe estar con nosotros cuando hablamos con nuestros amigos o familiares. Que vea cómo hacemos las cosas, que escuche conversaciones. No las va a absorber de forma consciente, pero si ve gente hablando a su alrededor, comiendo, etc recibe una impresión inconsciente que le ayudará en su crecimiento.

Si nos damos cuenta de que el niño se ha interesado en algo, hay que pararse y dejarle examinar lo que sea que le ha llamado la atención tanto tiempo como sea necesario.

El único remedio para niños mentalmente hambrientos es sacarles fuera de la prisión y dejarles entrar en la sociedad.