La mente absorbente – Capítulo 12

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 12. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla de cómo el niño adquiere el lenguaje y de la evolución tanto en el subconsciente como de manera consciente.

Claramente podemos observar dos partes en el desarrollo del lenguaje, una que escucha los sonidos y otra que los articula. Esta segunda parte se desarrolla más despacio y por lo tanto se comienza a utilizar después de la primera, ya que son los sonidos los que provocan el movimiento para hablar. Es necesario que el bebé oiga el lenguaje antes de reproducirlo.

Es curioso como el oído solo responde y actúa a la lengua hablada y luego el cerebro llega a reproducirlo de igual manera. Sin embargo el resto de sonidos o ruidos que escucha a su alrededor no son absorbidos ni reproducidos. La naturaleza ha construido unos centros capaces de aislar el lenguaje que utilizamos los humanos y esto es algo que nos caracteriza.

Como lo que ocurre durante los primeros 3 años de vida se absorbe y acaba formando parte del niño por poseer la mente absorbente, los sonidos del lenguaje se fijan en el subconsciente. Después de fijarse aparecen las sílabas, las palabras, después hace aparición la gramática y distingue entre palabras: primero los sustantivos, después adjetivos, conjunciones y adverbios, más tarde los verbos en infinitivo para después conjugarlos y por último los prefijos y sufijos además de todas las excepciones.

Una vez que empieza a utilizar el lenguaje hablado lo hace de forma más que correcta. En los dos primeros años de vida se va despertando la consciencia y de repente se convierte en dominante y lo quiere controlar todo.

A los 4 meses el niño percibe el lenguaje y mira con intensidad cuando las personas hablamos. Ya empezamos a ver en ello algo de consciencia. A los 6 meses, empieza a producir sus primeros sonidos. A los 10 meses el niño se da cuenta de que el lenguaje tiene un propósito y se da cuenta de que algunos de los sonidos que se realizan son dirigidos a él. Al final del primer año crea el lenguaje, a pesar de que en ese momento tampoco dice muchas cosas y nosotros no nos damos cuenta porque balbucea.

Con un año de vida empieza a decir sus primeras palabras intencionadas, lo que significa que hay consciencia e inteligencia. El niño se da cuenta de que el lenguaje se refiere a su entorno y empieza a perfeccionarlo. Sin embargo es en esta época donde surgen frustraciones, ya que a pesar de ser consciente la mecánica no le acompaña y no es capaz de expresar lo que quiere.

Una de las cosas que hay que tener claras es que ya que el niño tiene conocimientos gramaticales, es importante que le hablemos correctamente para ayudarle con el análisis de las frases. Está muy bien que el niño nos acompañe siempre y nos vea mantener conversaciones y hablar con otras personas para que reciba la ayuda que necesita en el análisis del lenguaje.

Al año y medio el niño reconoce que cada objeto tiene un nombre, pero desafortunadamente con una sola palabra no se puede expresar una idea, así que tiene que hacerse entender con frases de una sola palabra, lo cual es complicado. De hecho incluso hacen ciertas abreviaciones o se comen sílabas al hablar. Sin embargo un niño de año y medio es capaz perfectamente de entender una conversación completa y su sentido.

Debemos tener especial cuidado de que el niño tenga experiencias con el mejor lenguaje.

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