La mente absorbente – Capítulo 14

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 14. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla sobre el movimiento y su relación con el desarrollo de la inteligencia y cómo hoy en día hemos olvidado esa relación, manteniendo a los niños inmóviles cuando aprenden.

Tristemente, el movimiento se considera menos importante de lo que es, sobre todo en el caso del niño y se olvida habitualmente en los colegios dando más importancia al cerebro. El único momento en el que hay algo de movimiento en en Educación Física, que está curiosamente desligada del cerebro y la inteligencia.

Sin embargo los músculos están estrechamente relacionados con el cerebro, ya que son el final del sistema nervioso. Sin los músculos la expresión del pensamiento no tendría lugar. Hay que tener en cuenta a los músculos, ya que la manera del sistema nervioso de ponerse en contacto con las personas con el entorno.

Si tenemos un cerebro, sentidos y órganos destinados al movimiento, deben funcionar y ser ejercitados en su totalidad para que el resto de partes funcionen correctamente.

El error que cometemos hoy en día es pensar que lo físico va separado de lo mental, pero la realidad es que van unidos y que debemos incluir trabajo físico. Si consideramos el trabajo físico por un lado y el mental por el otro rompemos un círculo y las acciones de las personas quedan separadas del cerebro. El movimiento es la expresión del cerebro.

Aún así seguimos viendo como la mayoría de la gente cuando piensa en desarrollo mental se imagina a todos los niños sentados, sin moverse. El nuevo concepto que Montessori presenta aquí remarca la importancia del movimiento como ayuda para el desarrollo del cerebro una vez que se ponen en relación. Sin movimiento no hay progreso ni tampoco salud. El niño desarrolla su mente usando sus movimientos.

El mecanismo del movimiento es muy complicado y no está preestablecido al nacer en el caso de los humanos, por lo que debe ser creado y conseguido a través de experiencias con el entorno. Las personas podemos conseguir cualquier movimiento, por lo que hay que coordinarlos y esta coordinación no es algo que nos venga dada sino que hay que trabajarla también. Por lo tanto el niño crea el movimiento y lo perfecciona.

La naturaleza nos da muchos músculos para que decidamos utilizarlos para lo que necesitamos y nuestro psique puede dirigir y crear cualquier desarrollo. Nada está establecido, todo es posible con la dirección adecuada.

Nuestro propósito debe ser que os niños desarrollen la coordinación de los movimientos necesaria para su vida psíquica: enriquecer el lado practico y ejecutivo de la vida psíquica. Como el movimiento es tan necesario para la vida humana de las relaciones con el entorno y otros humanos, es a este nivel al que el movimiento debe ser desarrollado.

El movimiento es lo que diferencia la vida de las objetos inanimados, pero la vida se mueve con un propósito y de acuerdo con unas leyes. Cada individuo tiene sus propias características y tiene su propósito.

El trabajo y el movimiento es uno y esto debe ser una cuestión social. La sociedad está formada por un conjunto de individuos, cada uno moviéndoselo hacia su objetivo. Todo el mundo debería moverse con un objetivo mayor, no sólo para uno mismo sino también para los demás.

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