La mente absorbente – Capítulo 17

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 17. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla del paso de la mente absorbente inconsciente a la consciente y explica por qué los juguetes no están bien enfocados para el desarrollo real del niño.

El tipo de desarrollo del que llevamos hablando en toda esta serie de artículos, continúa hasta los 3 años. Es una etapa creativa, pero también olvidada. La mayoría de las cosas que ocurren en este periodo las olvidamos. En esta fase ocurren hitos que aparecen de manera aislada e independiente: el lenguaje, el movimiento de los brazos, el movimiento de los pies. Todo se desarrolla, pero sin unión, cada una por su lado y de forma completa.

Cuando cumplen los tres años es como si la vida comenzara de nuevo, ya que aparece la consciencia. Aparece también la memoria. Después de los tres años se desarrollan las facultades.

Es importante darse cuenta de que la sociedad necesita conocer estos aspectos de la mente del niño porque sino pondremos más obstáculos a su desarrollo. Durante el periodo hasta los tres años el niño está bajo el cuidado del adulto porque no puede abastecerse y los adultos, si no tenemos conocimientos de la mente del niño podemos convertirnos en dificultad más que en ayuda.

Después de los tres años el niño ha adquirido ciertas facultades que le permiten defenderse porque puede hablar. Si siente que el adulto le oprime, puede marcharse o tener una rabieta. Sin embargo su objetivo no es defenderse, sino conquistar el entorno. El periodo de los 3 a los 6 años es un periodo de construcción consciente, en el que utiliza las facultades que ha creado que salen a la superficie mediante las experiencias que conscientemente lleva a cabo en el entorno. Estas experiencias no son juego ni son al azar, son trabajo. La mano, guiada por la inteligencia hace el trabajo. En esta segunda etapa sigue sus deseos y muestra actividad con sus manos.

Aunque este periodo es un periodo de perfeccionamiento, sigue absorbiendo el entorno. La mente absorbente continua, pero sus manos y sus experiencias le ayudan a desarrollar y mejorar las facultades que ya tenía. Si vemos a un niño en esta etapa veremos que está siempre trabajando, feliz y con las manos ocupadas.

Sin embargo el enfoque que se hace de lo que les damos a los niños para trabaja parece casi una burla. Los juguetes se han vuelto tan importantes en occidente que la gente incluso piensa que ayudan a la inteligencia. Desde luego es mejor que nada, pero si miramos al niño nos daremos cuenta de que siempre quiere nuevos. El problema real es que el niño no tiene interés en ese tipo de juguetes porque no hay realidad en ellos. Cuanto más tiempo pasa en un entorno lleno de juguetes menos capaz será de adaptarse al entorno real. Es en esta etapa de los 3 a los 6 cuando intenta perfeccionarse a través de la imitación de los adultos y su consciencia se desarrolla a través de las experiencias de la vida y se las negamos.

Llénales el entorno de objetos que puedan utilizar para realizar las mismas acciones que los adultos de su cultura y comunidad. Dale motivos para la actividad con objetos hechos a su medida que utilizamos habitualmente en casa o en el exterior.

Una vez que se le dan cosas reales a un niño, no solo son más felices y están más preparados, sino que muestran una personalidad diferente. Sobre todo se ve claramente la independencia. La busca incesantemente. Niega la ayuda, quiere estar solo.

La vida social y el desarrollo de la personalidad llega de manera espontánea. La felicidad del niño no es el objetivo, sino que sea el constructor del adulto, independiente, trabajador y experto en su entorno.

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