La mente absorbente – Capítulo 19

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 19. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla de las diferencias del subplano de los 0 a los 3 años y del de los 3 a los 6 años y explica las carácterísticas más importantes de este último.

El paso al periodo de los 3 a los 6 años no está muy marcado. De hecho se considera periodo a la etapa de los 0 a los 6 años y se parte en dos. La primera parte es la creación de la vida psíquica y la segunda parte es de perfeccionamiento y fijación. En la segunda parte también aparece la consciencia que es quien guía en el desarrollo a partir de este momento.

La consciencia conquista lo que no estaba claro antes y lo perfecciona. Ya no solo toma el entorno sino que lo hace de forma consciente. Esta aparición de la consciencia se hace de forma espontánea.

Todavía es una etapa en la que se está creando y todavía está cerrado a influencias exteriores como el adulto intentando imponer o transmitir algo directamente. Por lo tanto la mente del niño es capaz de adquirir cultura en esta etapa de la vida pero solo lo puede hacer a través de su propia actividad, no la puede recibir de otros, sino mediante su trabajo.

En esta etapa es cuando desarrolla el carácter, pero lo hará de acuerdo con las leyes de crecimiento. El niño está especialmente interesado y se concentra en las cosas que ya están en su mente, en las que absorbió durante el periodo anterior, ya que lo conocido se mantiene en la mente.

El recibir mandatos frecuentes y constantes no crea la obediencia. La obediencia se logra de formas indirecta con preparación interior. El niño tiene mucha sabiduría en su interior, que le guía, y es evidente que las interferencias de los adultos no ayudan, sino que obstaculizan su desarrollo. Es necesario un entorno preparado y bien organizado para que el niño tenga libertad para expandirse.

El niño de esta edad adquiere un gran número de palabras y tiene una gran sensibilidad e interés en las palabras. Todos los niños enriquecen su vocabulario en esta etapa, por lo que debemos ofrecerle un entorno con mucha variedad de palabras. Los niños que tienen la oportunidad de aprender muchas palabras en esta etapa, sobre todo si son complicadas, hacen que luego se recuerden con mayor facilidad que si se las enseñamos más adelante. Es por esto que es muy beneficioso darles nombres científicos en esta edad. No de manera mecánica sino relacionadas con su experiencia para que les enriquezcan. De esta manera les presentamos las palabras en diferentes temáticas como la botánica, la zoología, la geografía, etc.

En esta edad la mente va más allá de los límites concretos y empieza a imaginar. Tiene el poder de visualizar cosas que no ven con los ojos, lo que nos indica que la mente ha cambiado.

El niño pedirá mucha información Preguntará para saber más de su alrededor. El niño es curioso, siempre haciendo preguntas. Necesita saber. Hay que considerar las preguntas no como un incordio sino como la expresión de una mente buscando información. Los niños a esta edad, sin embargo, no pueden seguir explicaciones muy extensas, por lo que es mejor hacer resúmenes cortos.

Juego, imaginación y preguntas son las tres características de esta edad.

Trabajo y juego con dos niños en casa

Con la llegada de Jaime han surgido nuevos retos. Uno de ellos proteger la concentración de Mateo cuando estamos los tres juntos.

La concentración es una de las claves en la pedagogía Montessori y es algo muy importante tanto para su desarrollo como para el futuro. Pero claramente ha sido una de las cosas más perjudicadas porque Jaime ha empezado a ser más móvil y se mete por en medio y le hace perder la concentración (y los nervios).

El multinivel es una de las mayores ventajas de tener hermanos ya que despierta en el mayor dotes de liderazgo y refuerza contenidos explicándoselos al pequeño además de trabajar la paciencia y el pequeño se siente incitado por el trabajo que hace el mayor y se prueba más que si se lo ofrecemos como presentación.

Una de las cosas más importantes que podemos hacer en este sentido es tratar al bebé de forma respetuosa. Si no queremos que quite los juguetes a su hermano mayor o no queremos que se meta por en medio mientras estamos trabajando es importante no hacerlo nosotros con él. Nada de arrancarle los juguetes de las manos, de cogerle en volandas por detrás sin avisar, pedirle siempre permiso y esperar a que te indique que quiere ser cogido. Además es buena idea preguntarle si te deja jugar con él antes de empezar a jugar. Los niños aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos y un buen ejemplo es clave en esta relación.

La previsión es clave también. Si ves que ha acabado SU concentración, es el momento de intervenir y redirigir si fuera necesario. Proteger la concentración de tu hijo mayor es realmente importante.

Si se produce el conflicto es muy buena idea hablar con los mayores y que te ayuden a buscar una solución. Una tormenta de ideas es algo que puedes hacer para promover la resolución del problema.

La necesidad de exploración es algo que existe en los bebés, que está en su naturaleza. No es algo que podamos evitar ni que queramos evitar, de hecho. Así que buscar los momentos en los que pueda explorar los juguetes de su hermano mayor, aunque sean «peligrosos» es imprescindible, aunque siempre se haga con supervisión. Una vez que les observamos explorando podemos determinar si hay alguna necesidad interna del niño para analizar ese juguete en particular o si simplemente es exploración pura y dura del objeto. En el caso de que haya una necesidad intrínseca en el querer coger ese juguete podemos pensar alternativas para que pueda cumplir con esa necesidad pero con un material apropiado para su momento de desarrollo.

Y relacionado con lo que os decía antes de que aprenden de lo que hacemos más que de lo que decimos es nuestra actitud ante el conflicto entre hermanos. Si es algo que nos tensiona, la tensión va a traspasar y va a acrecentarse, por lo que es importante trabajar en nosotras mismas y entender qué es lo que te pone nerviosa de la situación y que puedes hacer para que se rebaje la tensión y el ambiente sea más calmado. Va a haber días malos seguros, pero es importante tener el mente el objetivo a largo plazo siempre, cuál es la relación que queremos crear entre ellos. Las únicas emociones que puedes controlar son las tuyas propias, así que hazlo.

Cuidado con las etiquetas y el dar por hecho. Tu hijo mayor no tiene que cederlo todo ni entenderlo todo por el simple hecho de que es mayor. Tampoco podemos actuar de jueces y colocarnos de parte de uno o de otro en el conflicto. Es imposible que conozcamos todo lo que ha ocurrido ahí. Puede ser que no hayamos visto el principio, que puede haber sido hoy o hace unos días. Nunca, nunca, debes decidir quién tiene razón. Eso no sería justo para nadie.

Y mucha paciencia, mucho amor y mucho cuidado personal para ti, que vas a tener que aportar la energía a esa situación. ¡Lo estás haciendo bien!

La mente absorbente – Capítulo 18

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 18. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori da una nueva visión de la educación y explica que la visión que se tiene de cómo debe ser el entorno y el profesorado está equivocada.

El problema con la educación no es falta de recursos y por lo tanto de materiales, sino que es más la falta de conocimiento de las características reales del niño. Lo que se necesita es liberar al niño, no más recursos. Y es una libertad que no vamos a entender a no ser que la experimentemos.

De hecho, el niño que vive más cercano a la naturaleza es más probable que revele su potencial que el niño que vive en condiciones de más opulencia y por lo tanto más artificiales. No por esto hay que imponer la pobreza, pero no nos debe dar miedo, ya que es la condición más favorable para el desarrollo espiritual si se acepta. Si queremos experimentar dándole libertad al niño, hacerlo desde la pobreza es la mejor manera.

La concentración es básica porque significa absorber intensamente el entorno, objeto a objeto, explorando cada uno de ellos. Un niño debe ser libre para explorar y seguir las poderosas guías naturales que hay en él. Estas guías le llevan al niño a buscar la exactitud, la precisión y conseguir todo lo que se propone.

Muchas veces lo que el profesorado quiere es que los alumnos estén atentos y concentrados en lo que hacen para que puedan repetir exactamente cualquier instrucción que se les de y que hagan todo hasta completar la tarea. Éste es el comportamiento natural del niño cuando está en un entorno natural. Si le damos libertad y no hay interrupciones por parte del profesor, el alumno completa el trabajo con concentración. Si el niño está interesado en lo que hace, sigue y sigue y sigue. No se cansa. Sin embargo si cada cierto tiempo el profesor le hace cambiar o «descansar» entonces les cansamos.

Otro de los errores es que la lógica humana dice que debemos separar las actividades físicas de las mentales y así es como se plantea en la educación tradicional. Para el trabajo mental debemos estar inmóviles en un aula y para el trabajo físico las facultades mentales no son necesarias. Sin embargo el niño no puede pensar sin sus manos ya que son el instrumento de la inteligencia. De hecho en el periodo de los tres a los seis años, ha sido descubierto que el movimiento y la mente van juntas.

Ya hemos hablado previamente del hecho de que el niño posee la mente absorbente y que absorbe el entorno al completo sin cansarse, por lo que no debería sorprendernos que la cultura, si se prepara y presenta correctamente, se puede absorber también con facilidad. La única cosa necesaria es tener material científicamente exacto que pueda ser manipulado por los niños. Una vez que tenemos eso podemos enseñarle muchas cosas al niño de tres a seis años. Las personas que se dedican a los niños en esta edad tienen que servir las necesidades psíquicas del niño.

Cuando estamos a cargo de niños de esta edad podemos decir casi que tenemos el poder de la vida social. Primero porque vemos de primera mano la transformación del niño y segundo porque podemos descubrir que el niño es capaz de hacer muchas más cosas de las que inicialmente pensábamos y esto hace que el adulto se maraville ante el potencial del niño, lo que lleva a conseguir la transformación y la educación del resto de adultos con respecto al niño.

Por lo tanto para la educación de los niños todo lo necesario son adultos, simplemente, que tengan buena voluntad, ya que lo que se debe tener en mente no son lo difíciles que son las teorías entorno a la educación sino la visión del primer experimento antes de que estas teorías se desarrollaran.

Montessori en casa cuando el colegio no lo es.

Es una de las preguntas que más me hacéis y que más os planteáis.

¿Qué pasa cuando llevas la educación y crianza en casa con un método o pedagogía alternativa y el colegio es tradicional?

Lo primero que hay que tener claro es que vivimos en el mundo real. Por mucho que nos gustaría éste no es un mundo Montessori y ni siquiera se le parece un poco. Tampoco es un mundo en el que se trata con respeto a los niños y niñas, sino que se tiende a tener una relación mas bien vertical con ellos y ellas.

Esto no quiere decir que debamos tirar la toalla y seguir a la mayoría.

Las personas que conviven a diario con tu hijo o hija son las que van a ser su referente. Y es muy importante que tú y las personas que te acompañan en el camino de la crianza tengan esto claro desde el principio. El cerebro del niño o niña hasta los 3 años absorbe absolutamente todo lo que hay a su alrededor y se forma hasta en un 85% de su totalidad, por lo que lo que hagas va a quedar grabado en su psique. Esto no tiene que convertirse en tener miedo a traumas ni en tener una relación artificial y forzada con él o ella, pero si que tener claro cuál es la relación que quieres crear a corto y largo plazo.

¿Que van a recibir mensajes contradictorios a los tuyos? Seguro. ¿Que le van a tratar de una manera que tú jamás serías capaz de hacerlo? También.

Pero una cosa está clara: todo lo que hagas en favor de tu hijo y su desarrollo nunca va a caer en saco roto. Siempre le va a servir de algo. Siempre va a ejercer una influencia.

Siempre es buena idea comentar tanto con el colegio como con las profesoras cual es tu visión de la educación y la crianza y meterte todo lo que puedas en los organismos de la escuela para cambiar al máximo posible las cosas tanto por tu hijo o hija como por lo que vengan, pero sin agobios, dentro de tus posibilidades.

Y por las tardes, ofrece la mayor cantidad de tiempo de calidad y respeto, siguiendo al niño al máximo y escuchando lo que tiene que decir.

¡Suerte en este nuevo inicio!