La mente absorbente – Capítulo 15

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 15. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori explica el desarrollo del movimiento hasta el año y medio y además relaciona la inteligencia con el trabajo de las manos.

Una cosa curiosa que ocurre en el ser humano es que nuestras extremidades se desarrollan diferente unas de otras lo que muestra que claramente tienen funciones diferentes. Para empezar todos sabemos lo que va a acabar haciendo una persona con sus piernas, pero no sabemos lo que acabará haciendo con sus manos. La función de los pies es biológica, pero está también conectada al desarrollo del cerebro.

La mano, sin embargo, no tiene una guía biológica y por lo tanto tiene una conexión psicológica, por lo que depende del psique para su desarrollo. El desarrollo de la mano está conectado con el desarrollo de la inteligencia y si echamos la vista atrás está relacionado también con el desarrollo de la civilización. Cuando las personas piensan, piensan y actúan con las manos. El desarrollo de la mano va codo con codo con el desarrollo de la inteligencia.

Todos los cambios en el entorno se han hecho con las manos. El propósito de tener inteligencia es prácticamente tener manos. Es por esto que el estudio del desarrollo del niño tiene que estar íntimamente relacionado con el estudio del desarrollo de la mano. La inteligencia a la que puede llegar un niño sin utilizar las manos es una, pero siempre será mayor si se utilizan. Además, los niños que pueden trabajar con las manos muestran un desarrollo y firmeza mayor en el carácter. La mano está conectada con la individualidad.

El desarrollo del movimiento está conectado con la vista, primero porque necesitamos ojos para ver donde poner nuestros pies y después trabajamos con nuestras manos, por lo que necesitamos saber lo que hacemos.

En el desarrollo de los niños primero hay observación del entorno. Esta observación se lleva a cabo antes de que se mueva y después va hacia el movimiento. El primer paso en este desarrollo es el agarre. Una vez que la mano agarra algo, aparece la consciencia que le llama a la mano. El agarre es inconsciente primero y después consciente. Esta consciencia ocurre con las manos, no con los pies. Llega un momento, entorno a los 6 meses, que el agarre se hace intencional.

A los 10 meses la observación del entorno despierta el interés y ya no solo quiere agarrar sino mantener en la mano. Aparece el deseo y el agarre porque si acaba. Después de esto comienza el ejercicio de la mano y empieza a cambiar la posición de los objetos: la mano afecta al entorno. Antes del año, el niño hace muchas acciones con la mano y a través de ejercitarlo el niño adquiere habilidad.

El entorno no tiene nada que ver con esto. El cerebelo lo ordena y el niño, con esfuerzo y ayuda, se sienta y se incorpora. Después el bebé se gira sobre su estómago y gatea. Cuando al final se pone de pie, apoya sus pies en el suelo y adopta la posición erecta y camina agarrándose, para después andar solo. Tras estos momentos, se consigue un nuevo avance hacia la independencia, y esto nos demuestra que la independencia y el desarrollo de las personas está ligado al esfuerzo.

El niño que es capaz de andar debe andar solo, porque todo el desarrollo se refuerza con el ejercicio. El adulto que continúa intentando ayudar se convierte en un obstáculo para el niño. Permítele andar y si sus manos quieren trabajar, dale motivos para la actividad inteligente.

Al año y medio llega el máximo esfuerzo. El contacto entre las manos y el equilibrio se produce. Aparece también una tendencia a intentar romper las leyes de la gravedad. Querrá trepar y para hacerlo utilizará sus manos.

El niño, que ya es capaz de andar, seguro de su fuerza, verá las acciones de las personas a su alrededor y tendrá tendencia a imitarlas. En este periodo de imitación el niño tiene mucha necesidad de copiar a los adultos y sólo seremos capaz de ver esto si le dejamos libertad para actuar.

Si no dejamos actuar al niño: le llevamos en brazos porque no puede andar, hacemos las cosas por él porque no puede trabajar, al final le mandamos señales de que es inferior.

Dentición en bebés – 3 trucos para ayudarle

Ya ha habido varias veces que os he hablado en mi canal de Youtube que me da la sensación de que Jaime está con los dientes. La realidad es que a pesar de que hace por lo menos dos meses que «empezó» todavía no ha roto ninguno, pero Jaime sigue rabioso, con ganas de morder y con mucha baba.

Y como estamos aprendiendo mucho, me apetecía contaros un poco qué es lo que estamos haciendo nosotros para facilitarle un poco esta época de manera respetuosa.

  1. Ofrecerle mordedores: La manera en la que hacemos esto es dándole opciones, no simplemente metiéndole uno en la boca. Cuando le veo que quiere morder algo que no es adecuado (un juguete de su hermano, mi pelo, su mano o un paquete de toallitas) le digo algo así como: «Veo que tienes ganas de morder. El paquete de toallitas no es para morder. Te voy a traer algo para que puedas hacerlo.» En ese momento le ofrezco dos mordedores o objetos que sean más seguros para morder y los pongo delante de su cara suficientemente separados. En principio con su mirada (y depende de la edad las manos) podréis saber cuál ha elegido. Si no tiene el agarre suficientemente ejercitado, se lo colocais en la mano. en caso contrario él mismo lo agarrará y se lo llevará a la boca.
  2. Acompañarle en las frustraciones: Con los mordedores hay veces que les entra una rabia terrible, y gritan y se frustran por no conseguir aliviar el dolor. La mentalidad debe ser la de acompañar en la emoción y no tanto solucionarla. «Veo que estás enfadado. Te gustaría poder morder con más fuerza ese pez.» Y nada más. Ni sujetárselo, ni metérselo más para dentro. Nada. Muchas veces los niños con sentirse comprendidos es suficiente.
  3. Hazle un masajito en las encías: Lo importante con los bebés es tener pies a diferentes momentos. Por ejemplo, cuando quiero empezar a hacer yoga con Jaime, froto las manos encima de su pecho. Si sonríe o mueve las extremidades se que le apetece, si no lo hace se que no. Pues lo mismo con el masajito. Buscad un gesto que no hagáis habitualmente para que sepa que es el pie a hacer un masaje. Un circulito en la barbilla, tocarle las mejillas. Al principio no lo entenderá hasta que lo hagas varias veces y luego será completamente capaz de comunicarte si le apetece o no. En el momento del masaje, movimientos circulares con ligera presión.

Y estos son mis 3 trucos para facilitarles la salida de los dientes desde la crianza respetuosa.

¿Tienes algún truco para ayudar a tu bebé?

La mente absorbente – Capítulo 14

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 14. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla sobre el movimiento y su relación con el desarrollo de la inteligencia y cómo hoy en día hemos olvidado esa relación, manteniendo a los niños inmóviles cuando aprenden.

Tristemente, el movimiento se considera menos importante de lo que es, sobre todo en el caso del niño y se olvida habitualmente en los colegios dando más importancia al cerebro. El único momento en el que hay algo de movimiento en en Educación Física, que está curiosamente desligada del cerebro y la inteligencia.

Sin embargo los músculos están estrechamente relacionados con el cerebro, ya que son el final del sistema nervioso. Sin los músculos la expresión del pensamiento no tendría lugar. Hay que tener en cuenta a los músculos, ya que la manera del sistema nervioso de ponerse en contacto con las personas con el entorno.

Si tenemos un cerebro, sentidos y órganos destinados al movimiento, deben funcionar y ser ejercitados en su totalidad para que el resto de partes funcionen correctamente.

El error que cometemos hoy en día es pensar que lo físico va separado de lo mental, pero la realidad es que van unidos y que debemos incluir trabajo físico. Si consideramos el trabajo físico por un lado y el mental por el otro rompemos un círculo y las acciones de las personas quedan separadas del cerebro. El movimiento es la expresión del cerebro.

Aún así seguimos viendo como la mayoría de la gente cuando piensa en desarrollo mental se imagina a todos los niños sentados, sin moverse. El nuevo concepto que Montessori presenta aquí remarca la importancia del movimiento como ayuda para el desarrollo del cerebro una vez que se ponen en relación. Sin movimiento no hay progreso ni tampoco salud. El niño desarrolla su mente usando sus movimientos.

El mecanismo del movimiento es muy complicado y no está preestablecido al nacer en el caso de los humanos, por lo que debe ser creado y conseguido a través de experiencias con el entorno. Las personas podemos conseguir cualquier movimiento, por lo que hay que coordinarlos y esta coordinación no es algo que nos venga dada sino que hay que trabajarla también. Por lo tanto el niño crea el movimiento y lo perfecciona.

La naturaleza nos da muchos músculos para que decidamos utilizarlos para lo que necesitamos y nuestro psique puede dirigir y crear cualquier desarrollo. Nada está establecido, todo es posible con la dirección adecuada.

Nuestro propósito debe ser que os niños desarrollen la coordinación de los movimientos necesaria para su vida psíquica: enriquecer el lado practico y ejecutivo de la vida psíquica. Como el movimiento es tan necesario para la vida humana de las relaciones con el entorno y otros humanos, es a este nivel al que el movimiento debe ser desarrollado.

El movimiento es lo que diferencia la vida de las objetos inanimados, pero la vida se mueve con un propósito y de acuerdo con unas leyes. Cada individuo tiene sus propias características y tiene su propósito.

El trabajo y el movimiento es uno y esto debe ser una cuestión social. La sociedad está formada por un conjunto de individuos, cada uno moviéndoselo hacia su objetivo. Todo el mundo debería moverse con un objetivo mayor, no sólo para uno mismo sino también para los demás.

El aburrimiento y el verano. ¿Qué hago con mis hijos?

Una de las dudas que surgen cuando llega el verano es si deberíamos llenar de actividades el tiempo libre de nuestros hijos. ¿Debería apuntarle al campamento de verano de turno? ¿Es mejor que esté en casa jugando? ¿Busco un término medio?

Hay que tener en cuenta que es el tiempo de descanso de nuestros hijos, por lo tanto es importante la libertad, que es algo que en realidad la mayoría ya lo cumplimos. Es llegar el verano y nos cuesta planificar y en consecuencia a veces les cuesta la falta de rutina y la poca estructura. Sin embargo esto no tiene porque ser necesariamente negativo ya que es un momento en el que les permitimos seguir sus intereses y enseñarles a manejar su tiempo.

Los niños adoran la rutina, debido de hecho al periodo sensible del orden, lo cual puede provocar que el verano se convierta en un desastre de rabietas y malos días si está todo muy desestructurado. El término medio es el perfecto.

Lo que hace posible la libertad es encontrar la estructura, pero no debe ser muy estricta. Es importante tener una rutina diaria y aunque luego tengáis días fuera de rutina, es bueno tenerla como base para los días más caseros. Esto les ayuda a tener un ritmo y saber qué esperar del día. Les da confianza.

Otra práctica que tiene muy buenos resultados es marcarse unos objetivos para el verano. Pueden ser muchas cosas: aprender a andar en bici, leer un número determinado de libros, visitar algún lugar de vuestra ciudad que llevéis tiempo diciendo que queréis visitar. Las posibilidades son muchas.

Una buena idea es tener preparadas actividades para hacer juntos, pero también para que lo haga él solo, cuando haya algún momento de crisis de aburrimiento que no se pueda solucionar.

De cualquier manera no quiero que eso suene a que hay que tener a los niños siempre entretenidos, es bueno que se aburran. El aburrimiento fomenta la creatividad e imaginación y además desarrolla la autonomía ya que tienen que buscar en qué pasar el tiempo.

Yo os animaría a que no utilicéis pantallas y que fomentéis más el juego al aire libre y con contacto con la naturaleza. De hecho tengo pendiente hacer un vídeo sobre naturaleza y niños próximamente.

Os dejo por aquí alguna ideita por si necesitáis:

  • Poner un puesto de limonadas
  • Hacer helado casero
  • Jugar con plastilina
  • Escribir una carta/hacer un dibujo para los abuelos
  • Ver una lluvia de meteoritos
  • Hacer pompas de jabón
  • Pelea con globos de agua
  • Ir a ver un concierto o verbena al aire libre
  • Pijamada con amigos o primos
  • Noche de pelis hasta más tarde de lo normal
  • Senderismo
  • Viaje a la playa
  • Ir a un parque acuático
  • Ver fuegos artificiales
  • Hacer una barbacoa
  • Visitar un museo
  • Ver una puesta de sol
  • Ir a recoger moras
  • Dormir a la intemperie
  • Andar en bici por el campo
  • Teñir camisetas blancas con colores
  • Ir a una protectora de animales
  • Ir a las barracas

Si tenéis más ideas ¡dejadme en comentarios!

La mente absorbente – Capítulo 13

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 13. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla de los defectos que se pueden producir a raíz de la adquisición del lenguaje.

El comienzo del habla de todos los idiomas es el mismo: primero comienzan haciendo esfuerzos por hablar, sus primeras interjecciones, exclamaciones. Después juntan dos sonidos y las sílabas se forman y después tres para formar las primeras palabras. Las primeras frases aparecen con poquitas palabras cuyo significado no queda del todo claro. Una vez se pasa esta última etapa se produce una gran explosión en el lenguaje. Y justamente antes de cumplir los dos años empiezan a colocar las palabras en orden y se produce una gran explosión de frases y de pensamientos.

Para poder expresar sus pensamientos, el niño tiene que hacer mucho esfuerzo. Como muchas veces el adulto no entiende lo que quiere decir el niño, aparecen en esta etapa las primeros momentos de rabia y de alterarse. Estas rabietas formas parte de la vida del niño, ya que si todo el esfuerzo que realiza no le lleva a transmitir lo que quiere, aparece la frustración.

La conquista del lenguaje es complicada y es un paso enorme hacia la independencia y termina con la libertad de expresión, pero estos momentos cumbre siempre llevan a su lado el peligro de regresión.

Una de las características de este periodo de la mente absorbente es que toda impresión recibida tiene tendencia a quedarse permanentemente registrada, por lo que si hay obstáculos en este periodo se quedarán permanentemente. La reacción a estos obstáculos se absorbe exactamente igual que todo lo demás en el desarrollo.

Es por esto que en esta etapa no solo tenemos el desarrollo del carácter, sino que también se desarrollan ciertas características psíquicas que los niños manifestaran conforme vayan creciendo. El lenguaje y el caminar son dos cosas que se adquieren en esta etapa. La adquisición de estas dos facultades se produce hasta los dos años y medio y aunque continúan después de esto lo hacen con menor intensidad. Muchos d ellos defectos que presenta la gente adulta están atribuidas a esta época de la vida.

Es importante que esta explosión de expresión de pensamientos vaya acompañada de libertad de expresión ya que está relacionada con la vida futura del adulto. En caso de no ser así se denomina mutismo psíquico y se produce tras una oposición fuerte y persistente que impidió al niño en su día el desarrollar al máximo el lenguaje.

Existen épocas diferentes de adquisición del lenguaje y a cada época le corresponde una posible regresión.

  1. La mecánica de las palabras se adquiere. Regresión posible: tartamudez.
  2. La mecánica de las frases se adquiere. Regresión posible: dudas en la formulación de sus pensamientos.

Estas regresiones están relacionadas con la sensibilidad del niño. Si es sensible para adquirir, también lo es para percibir los obstáculos que sean muy duros para él.

Por todo esto es muy importante esforzarse especialmente en tener comportamientos no violentos. E incluso se debe exagerar, ya que lo que no es violento para nosotros lo puede ser para el niño. Debemos estudiarnos a nosotros mismos. El niño en esta etapa es muy sensible.

No deben reprimirse las rabietas, ya que el niño que las tiene ha encontrado la manera de defenderse y defender sus pensamientos y puede llegar al desarrollo normal, pero cuando un niño reacciona cambiando su carácter esto le puede afectar para el resto de su vida.

De hecho nuestras acciones no solo se reflejan en los comportamientos del niño, sino que aparecerán en el adulto en el que ese niño se va a convertir. Esta época de la vida del niño es muy importante para el resto de su vida y para la humanidad. Es muy importante empezar a estudiar más al niño de esta edad e intentar penetrar en su mente.

Debemos intentar facilitar las cosas al niño a la hora de expresarse y esto será eternamente agradecido por ellos. No con afecto necesariamente sino con esperanza por su parte, ya que ha encontrado a alguien que le puede abrir las puertas al mundo y creará una fuerte relación por encima del afecto.

El niño en esta etapa se caracteriza por una enorme paciencia a la hora de expresarse (a pesar de las rabietas insiste de manera persistente en comunicarse) y por una pasión por el orden (periodo sensible del orden) y esto es algo que tenemos que tener siempre muy en cuenta. Hay una vida mental que no vemos.

  1. La educación en los primeros dos años de vida es de vital importancia para el resto de la vida.
  2. El niño está dotado con una inteligencia enorme de la que no nos damos cuenta.
  3. El niño tiene una sensibilidad extrema que puede acarrear defectos que serán incorporados en su personalidad si les sometemos a cualquier tipo de violencia.

Móviles visuales Montessori

Muchas veces cuando hablamos de la línea de móviles visuales Montessori la gente se confunde con el propósito que tiene en realidad este material para bebés. Y es que comparte nombre con los famosos móviles para bebés que venden en grandes superficies cuyo propósito es justamente el contrario al de los móviles Montessori: entretener, distraer o dormir al bebé.

Los móviles visuales Montessori siguen el desarrollo del niño y sus capacidades visuales en cada momento: empezar a ver los colores, distinguir matices, profundidades y el movimiento de los objetos entre otras cosas. Además ayuda a desarrollar la concentración y es una manera de participar de forma activa en el desarrollo de tu hijo. Utilizar móviles Montessori no va a hacer que tu hijo vea antes o desarrolle capacidades antes de lo que le toca.

El bebé claramente responde a los móviles y coordina cuerpo y movimiento interaccionando con el móvil e incluso intentando tocarlo. Se ve muy fácil si el niño está o no interesado. En el caso de que veas que no lo está, retirar, esperar un par de días y volver a ofrecerlo. Es importante observar y utilizar la intuición.

Los móviles se colocan en la zona de actividad, no en la de sueño ni en el cambiador y es muy buena idea que haya un espejo al lado para que puedan observar sus movimientos y empiecen a coordinarlos. El móvil se coloca a 25-30 cm de la cara del bebé, aunque cuando ya empiezan a mover las manos y querer tocarlo se puede poner más bajito y utilizarlos como móviles táctiles.

Es importante que cuando son pequeños se pongan durante pocos minutos y es muy interesante que el adulto se quede observando el tiempo que estén interaccionando con el móvil para que en el primer momento que haga amago de perder la concentración (mirar hacia otro lado o hacer algún ruidito) se le retire. Si ha llegado a llorar es demasiado tarde.

Por supuesto la guía que yo escribo aquí es completamente orientativa y aproximada en cuanto a edades y tiempo de concentración se refiere. Además los móviles se pueden alternar, por lo que el pasar al siguiente móvil no hace que se descarte directamente el anterior.

El móvil Munari es el primero en la línea de móviles visuales Montessori. Se presenta entre las 2 y las 4 semanas de vida. Al nacer los bebés ven borroso, pero distinguen la luz, el movimiento y los contrastes. Este móvil aguanta unas 3 semanas y los bebés suelen estar como máximo 15 minutos concentrados.

El móvil de los octaedros se presenta entre las 4 y las 6 semanas de vida. En este momento los bebés no distinguen matices, pero si colores vivos. Suele ser un éxito entre los bebés. Como máximo aguantan 20-25 minutos.

El móvil de Gobbi es uno de los más reconocibles de la pedagogía Montessori. Se presenta entre las 6 y las 7 semanas de vida. Es el momento en el que los bebés ya distinguen los matices de un mismo color e introduce la profundidad. La concentración se puede mantener unos 30 minutos.

El móvil de los bailarines es el único que no hemos utilizado con Jaime, ya que no me dio tiempo a hacerlo. Se presenta entre la semana 10 y la semana 14. Representa cuatro figuras humanas bailando en el aire. Está hecho en papel holográfico por lo que se mueve muy fácilmente con la brisa, es muy ligero. Ayuda a empezar a seguir con la mirada objetos. Concentración aproximada 30 minutos.

De las 14 semanas en adelante se pueden presentar móviles visuales más complejos. Recomendable siempre que las imágenes sean reales y que en la medida de lo posible sean objetos que vuelen en la realidad (globos de cumpleaños, globos aerostáticos, pájaros, mariposas, insectos, etc). Es un móvil que ya se presenta con la visión muy madura y les llama mucho la atención.

Grabé en mi canal de Youtube un vídeo relacionado con el tema, que os dejo por aquí por si queréis verlo.

La mente absorbente – Capítulo 12

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 12. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla de cómo el niño adquiere el lenguaje y de la evolución tanto en el subconsciente como de manera consciente.

Claramente podemos observar dos partes en el desarrollo del lenguaje, una que escucha los sonidos y otra que los articula. Esta segunda parte se desarrolla más despacio y por lo tanto se comienza a utilizar después de la primera, ya que son los sonidos los que provocan el movimiento para hablar. Es necesario que el bebé oiga el lenguaje antes de reproducirlo.

Es curioso como el oído solo responde y actúa a la lengua hablada y luego el cerebro llega a reproducirlo de igual manera. Sin embargo el resto de sonidos o ruidos que escucha a su alrededor no son absorbidos ni reproducidos. La naturaleza ha construido unos centros capaces de aislar el lenguaje que utilizamos los humanos y esto es algo que nos caracteriza.

Como lo que ocurre durante los primeros 3 años de vida se absorbe y acaba formando parte del niño por poseer la mente absorbente, los sonidos del lenguaje se fijan en el subconsciente. Después de fijarse aparecen las sílabas, las palabras, después hace aparición la gramática y distingue entre palabras: primero los sustantivos, después adjetivos, conjunciones y adverbios, más tarde los verbos en infinitivo para después conjugarlos y por último los prefijos y sufijos además de todas las excepciones.

Una vez que empieza a utilizar el lenguaje hablado lo hace de forma más que correcta. En los dos primeros años de vida se va despertando la consciencia y de repente se convierte en dominante y lo quiere controlar todo.

A los 4 meses el niño percibe el lenguaje y mira con intensidad cuando las personas hablamos. Ya empezamos a ver en ello algo de consciencia. A los 6 meses, empieza a producir sus primeros sonidos. A los 10 meses el niño se da cuenta de que el lenguaje tiene un propósito y se da cuenta de que algunos de los sonidos que se realizan son dirigidos a él. Al final del primer año crea el lenguaje, a pesar de que en ese momento tampoco dice muchas cosas y nosotros no nos damos cuenta porque balbucea.

Con un año de vida empieza a decir sus primeras palabras intencionadas, lo que significa que hay consciencia e inteligencia. El niño se da cuenta de que el lenguaje se refiere a su entorno y empieza a perfeccionarlo. Sin embargo es en esta época donde surgen frustraciones, ya que a pesar de ser consciente la mecánica no le acompaña y no es capaz de expresar lo que quiere.

Una de las cosas que hay que tener claras es que ya que el niño tiene conocimientos gramaticales, es importante que le hablemos correctamente para ayudarle con el análisis de las frases. Está muy bien que el niño nos acompañe siempre y nos vea mantener conversaciones y hablar con otras personas para que reciba la ayuda que necesita en el análisis del lenguaje.

Al año y medio el niño reconoce que cada objeto tiene un nombre, pero desafortunadamente con una sola palabra no se puede expresar una idea, así que tiene que hacerse entender con frases de una sola palabra, lo cual es complicado. De hecho incluso hacen ciertas abreviaciones o se comen sílabas al hablar. Sin embargo un niño de año y medio es capaz perfectamente de entender una conversación completa y su sentido.

Debemos tener especial cuidado de que el niño tenga experiencias con el mejor lenguaje.

Beneficios de los pañales de tela

Llevamos dos meses ya utilizando los pañales de tela y tenía muchas ganas de contaros los beneficios de su uso, ya que para mi, por ahora casi todo son ventajas. Ya publiqué un vídeo contándoos nuestra experiencia con consejos para lavarlos, así que os recomiendo que paséis por allí si os apetece saber más.

  • Ahorro económico: para mi la principal ventaja y por lo que compré los pañales. Yo tengo un solo set de 10 pañales de tela (la mitad de lo que aparece en la imagen) y me costó alrededor de 120 euros. Al ser pañales evolutivos van desde los 3,5kg hasta los 16kg, por lo que en principio no tenemos que comprar diferentes tallas. La realidad es que si queremos ir 100% con pañales de tela deberíamos comprar un set más que es lo que la mayoría de las personas que utilizan pañales de tela recomiendan, pero para el uso que estamos dando ahora mismo y el calorcito del verano que seca muy rápido, nos estamos apañando perfectamente.
  • Medio ambiente: esta es otra de las principales ventajas. Y es que ahora que soy consciente de este beneficio soy mucho más consciente cada vez que tiro un pañal de plástico. Sobre todo si es de estos pañales que tampoco están muy llenos. Yo es que soy partidaria de cambiarles en cuanto se hacen pis, para hacerles más conscientes de que la sensación de mojado no es la normal, de cara a la retirada del pañal y es por esto que gastamos al día unos 8 pañales, lo cual es una locura. Si que es cierto que los pañales de tela se tienen que lavar y se gasta agua, pero en la fabricación de los pañales de plástico se gasta más.
  • Ni un escape: no se si es que yo utilizo los pañales de marca blanca de Lidl o que, pero la verdad es que estamos teniendo muchos escapes con ellos. También es cierto que ha estado unos días con antibiótico y ya me avisó la pediatra de que iba a tener diarrea, pero no hay manera de contenerlo. Tan pronto se sale todo por la espalda, que se sale por las piernas. En cambio con los pañales de tela y en la misma situación de tripas sueltas no hemos tenido ningún escape. Eso si, es imprescindible que se coloque correctamente.
  • Nada de rojeces: y esto es algo que me sorprende, ya que pensaba que al ser tela estarían más húmedos y por lo tanto tendrían más dermatitis de pañal, pero nada más lejos de la realidad. De hecho creo que el plástico de los pañales desechables le provoca más rojeces que los de tela y es que con el calor que hace tiene sentido.
  • Comodidad para el bebé: sinceramente creo que a él le gustan mucho más. Y es normal, ya que con lo incómodo que es llevar una compresa, no me puedo imaginar el pañal. Los pañales de tela, sobre todo los evolutivos, son bastante voluminosos, por lo que puede ser que necesites utilizar ropa una talla más grande, pero aún así son mucho más cómodos para ellos.
  • Ayuda a la retirada del pañal: a esto todavía no hemos llegado, pero al tener la sensación de mojado, cosa que con los de plástico no ocurre, es más habitual que esto les ayude a querer quitarse el pañal antes.

Para mi estos son los principales beneficios de los pañales de tela. Si se te ocurre alguno más cuéntamelo en comentarios.

Y tú ¿utilizas pañales de tela con tu bebé?

La mente absorbente – Capítulo 11

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 11. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla del desarrollo del lenguaje y analiza cómo se realiza la adquisición de esta facultad tan representativa de la raza humana.

El lenguaje es la base de la vida humana. Es la manera que tenemos de socializar y de convertirnos en civilización. Distingue a la humanidad. Nos hace unirnos para poder tomar decisiones inteligentes todos juntos ya que para ello es necesario que nos entendamos y esto es posible a través del lenguaje.

En realidad, lo que da sentido a un determinado conjunto de sonidos es el hecho de que nos hemos puesto de acuerdo en que esa combinación representa una determinada idea. El lenguaje es la expresión del acuerdo entre un grupo de personas y sólo ese grupo de personas es capaz de entenderlo, mientras que otro grupo representa esa idea con sonidos diferentes. El lenguaje cambia con el desarrollo del ser humano y por eso se ha ido complicando a lo largo del tiempo. De hecho los sonidos son pocos, pero se pueden unir de muchas maneras diferentes para hacer diferentes palabras.

¡Y cuántas palabras conocemos! Se requiere de una gran memoria para recordar todas las palabras y las ideas que representan. Una vez que tenemos las palabras, utilizamos una combinación de ellas para expresar un pensamiento y hay ciertas reglas para que la persona que escucha sepa exactamente lo que pensamos.

El lenguaje es una facultad que es inherente al ser humano, pero que va más allá de la naturaleza, ya que está producido por la inteligencia. El niño absorbe el lenguaje y es un proceso que tiene bastante misterio. Nos puede parecer complicadísimo aprender un idioma nuevo, pero curiosamente personas analfabetas nacidas en ese país han sido capaces de hablarlo.

Llegamos a la conclusión de que tenemos que hablar de desarrollo del lenguaje y no de aprendizaje. El lenguaje se desarrolla de manera natural y espontánea. Y ocurre de la misma manera en países con lenguas complicadas y difíciles. Existe primero un periodo en el que solo se dicen sílabas, después comienzan a decir palabras y finalmente utilizan toda la sintaxis y la gramática de su lengua. Tenga las excepciones que tenga el lenguaje, el niño que lo absorbe las aprende y las usa.

De hecho el niño construye el idioma en sí mismo y será capaz de hablar la cantidad que sea de idiomas siempre que estén en su entorno de manera natural. Esta construcción no es un trabajo consciente si no que es completamente subconsciente.

Una cosa que se ha observado al estudiar el desarrollo del lenguaje en niños es que a pesar de que externamente parece que no avanzan, internamente se está haciendo un gran trabajo. Por ejemplo, el niño comienza a decir las sílabas y está durante meses simplemente pronunciando sílabas y parece que no hay progreso externamente. Y de repente dice la primera palabra y se mantiene con dos o tres palabras durante un tiempo también. No hay un progreso palabra a palabra, sino que de repente explota sin ninguna razón ni porque se le haya enseñado y empieza a decir palabras perfectamente pronunciadas. En tres meses los niños son capaces de usar con facilidad sustantivos, sufijos, prefijos y verbos y todo esto ocurre al final del segundo año de vida.

Después de los dos años sigue habiendo explosiones de lenguaje hasta que completa la expresión del lenguaje de su grupo (según raza, nivel social, etc). Tras los dos años y medio el lenguaje se sigue desarrollando pero ya no hay aprendizajes explosivos. Este periodo va hasta los cinco años y aprende muchas palabras y perfecciona la construcción de las frases. Si el niño está en un entorno de pocas palabras solo utilizará esas pocas y si está en un entorno de vocabulario rico lo absorberá todo.

El niño de dos años y medio sabe unas doscientas palabras, mientras que el de cinco sabe miles de palabras y todo esto ocurre sin profesor y de manera espontáneo. Así, nos podemos dar cuenta de que primero hay una actividad subconsciente que prepara para el lenguaje y que luego da paso de manera gradual a la parte consciente.

Autonomía y niños – Vida práctica

Para las personas que ya conocéis la pedagogía Montessori, sabéis que en el primer plano, de los 0 a los 6 años, existe el área de la vida práctica y es una de las áreas que más fácilmente se puede llevar al hogar. Este tipo de tareas atraen mucho a los niños y es muy importante en cuanto a su independencia.

Hay muchas veces que resulta complicado incluirles, sobre todo porque en cuanto empieces seguro que te va a pedir participar en todo, así que lo más importante de todo es que el entorno esté preparado. Por supuesto que si es posible es maravilloso el poder disponer de cocinas pequeñas y todo a su tamaño, pero también puedes adaptar lo que tengas. Para beber agua de manera independiente se pueden utilizar vasos de chupito y para limpiar la mesa se puede utilizar un cepillo de frotar las uñas.

Cuanto más dejes a su alcance las actividades de vida práctica mejor: coloca plantas, para que puedan regarlas, trapos en la cocina, para que puedan limpiar si se cae algo y sus utensilios en un cajón bajo para que pueda poner la mesa. De esta manera la vida práctica es asequible para cualquiera y no te hacen falta materiales ni bandejas específicas de actividades de vida práctica.

Es importante saber que el trabajo de Maria Montessori era acercar la casa al aula y no el aula a la casa, por lo que si tenemos oportunidades reales para que cocinen, corten con cuchillo o limpien una mesa no es necesario colocar la actividad de manera específica en sus estanterías.

Otra manera de facilitar las cosas es pensar realmente los pasos necesarios para hacer determinada acción y estar segura de que sabe hacerlos todos antes de proponerle una actividad, para que las posibilidades de frustración sean bajas. En caso de que haya alguno de los pasos que no controle, trabájalo de manera aislada.

Uno de los trucos que a mi más me sirven en este sentido, y que fue idea de Nicole, de The Kavanaugh Report, es no preguntar las cosas sino remarcarlas. «Hay un montón de migas en suelo» «Falta papel higiénico en el baño» «La luz del salón ha quedado encendidas». De esta manera Mateo sabe lo que hay que hacer, pero decide si lo hace o no lo que le empodera y evita problemas.

Y tú, ¿dejas que tu hijo te ayude?