Gratitud y modales de los 0 a los 18 años – Cómo tener un hijo agradecido

{«total_effects_actions»:0,»total_draw_time»:0,»layers_used»:0,»effects_tried»:0,»total_draw_actions»:0,»total_editor_actions»:{«border»:0,»frame»:0,»mask»:0,»lensflare»:0,»clipart»:0,»text»:0,»square_fit»:0,»shape_mask»:0,»callout»:0},»effects_applied»:0,»uid»:»B58D1C6D-0C13-4B2C-97BF-F23A9AF64853_1523980956562″,»entry_point»:»create_flow_fte»,»photos_added»:0,»total_effects_time»:0,»tools_used»:{«tilt_shift»:0,»resize»:0,»adjust»:0,»curves»:0,»motion»:0,»perspective»:0,»clone»:0,»crop»:0,»enhance»:0,»selection»:0,»free_crop»:0,»flip_rotate»:0,»shape_crop»:0,»stretch»:0},»width»:1280,»origin»:»unknown»,»height»:960,»subsource»:»done_button»,»total_editor_time»:147,»brushes_used»:0}

En nuestra casa educamos a nuestros hijos a través de la pedagogía Montessori y una de los conceptos dentro del área de la vida práctica es la cortesía. Los modales, vamos.

Lo que está claro, de los 0 a los 18 años, es que siempre sus padres vamos a ser sus modelos, así que desde que nacen es muy importante practicar los modales delante de tus hijos. No tanto forzar al típico por favor y gracias, sino más bien que te vean hacerlo a ti, que remarques lo que los demás hacen por vosotros y lo agradecido que estás por ello. En el resto, podemos dividirlo un poco por planos.

0 a 3 años: En esta etapa de la mente absorbente inconsciente, los niños absorben mucho del entorno, y al igual que la cultura y el lenguaje, las normas sociales se convierten en suyas. Por eso en este plano es cuando más importante es actuar como modelos. Muy importante llevar a cabo las interacciones despacio, para que tu hijo las absorba. Al salir de una situación, es importante remarcar lo que ha ocurrido: «Que amable ha sido esa señora al abrirnos la puerta». Como ya os he dicho más arriba, no forzar a decir por favor ni gracias. Queremos que realmente esté agradecido, no que repita palabras como un loro.

3 a 6 años: Seguimos en el plano de la mente absorbente, pero ahora consciente, por lo que el día a día es muy importante. Ya son niños que participan en las tareas diarias, y es importante agradecérselo. «Gracias por ayudarme a hacer el bizcocho» es una de las frases que además de animarles a realizar las cosas por la motivación intrínseca, les demuestra que eres una persona agradecida y que es lo correcto. También es importante que al resto de personas presentes en su vida habitualmente, tu pareja u otros miembros de la familia, sean agradecidas y les des las gracias diariamente. Una manera de impulsar a ayudar al resto de personas de su alrededor remarcar la situación en la que se precisa ayuda: «parece que a la abuela le pesan mucho esas bolsas» es lo necesario para que actúe y no tanto mandar a hacer algo.

6 a 12 años: En esta época tu hijo ya tiene la personalidad marcada. Sabes sus debilidades y fortalezas, conoces su sentido del humor y sus ansiedades. Es una edad en la que están centrados en los grupos sociales y en la justicia, por lo que ser agradecido es algo propio de los niños de 6 a 12 años. Los modales y el aprender a utilizarlos es algo que les atrae. Como el pensamiento abstracto ya está desarrollado, es capaz de entender la gratitud. Es un buen momento para incluir una pequeña libreta en la que al final de día escribamos todos por qué estamos agradecidos. Probablemente ya participen en juegos de equipo, y es importante no remarcar el ganar o el perder sino fijarse más en el juego de equipo y cómo entre todos se ha trabajado duro para poder hacerlo lo mejor posible. Una buena idea es introducir una noche de juegos de mesa en la que aprovechemos para alabar el juego de los demás y el aprender a jugar sin trampas y a perder con deportividad. Después de cumpleaños en los que recibe regalos, es importante agradecer mediante tarjetas de agradecimiento, por ejemplo, de manera individual a cada persona que haya participado en la entrega.

12 a 18 años: Volvemos a una época de muchos cambios tanto físicos como psicológicos. Es un tiempo de conflicto y caos. Siempre parece que se relaciona a los adolescentes con personas egoístas, sin embargo son capaces de ser agradecidos perfectamente y de darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor, lo que pasa que hace falta ayudarles a encontrar los momentos para ser agradecidos. En esta etapa es muy importante hacer de modelos. Nada de tener conflictos con él porque sí y mucha observación en silencio. Algo que tienes que tener claro es que no puedes obligarles a valorar las mismas cosas que tú, es importante respetar su necesidad de diferenciarse de ti y crear puentes. Si quieres que te escuche, escúchale tú y por supuesto, si quieres que sea agradecido, sé agradecido tú. Dale los datos de por qué hay beneficios emocional, intelectual y socialmente para la gente de ser agradecido y revisa de forma habitual como les va en su camino de ser agradecidos si es algo que han decidido incluir en su rutina. Una forma muy bonita de incluir el agradecimiento en sus vidas es hacer algo semanalmente relacionado con ayudar ya que en esta época están muy preocupados con la justicia social. Eso sí, que esté relacionado con sus intereses. No se trata tampoco de echarles en cara todo lo que él tiene frente a los que no tienen nada sino tomarlo como algo que está bien hacer como personas y punto. Es importante antes y después hablar de la experiencia. No obligar ni darle tintes de enseñanza sino uniros y hacerlo juntos. De esta manera serán más conscientes de sus privilegios y lo aprenden mejor que si damos lecciones. Sobre todo déjale decidir con quién está agradecido, no forzar a dar las gracias. Hazle saber la importancia de estar agradecido, pero él decide.

Y tú, ¿eres agradecido a diario?

Equivocarse y pedir perdón, una lección para nuestros hijos.

Todos nos ponemos nerviosos. Todos perdemos el control algunas veces. Es complicado ser siempre el mejor ejemplo para nuestros hijos y más aún cuando pasamos mucho tiempo con ellos.

Una cosa que hay que tener clara es que no es necesariamente bueno el hecho de que nos vean siempre comportándonos correctamente. Al final los niños aprenden a ser humanos viendo a los seres humanos comportarse como tal, y una de las cosas que nos caracterizan es el que equivocarnos.

Pero más importante aún es tener claro cómo hay que actuar cuando nos equivocamos. Ahí está la verdadera enseñanza y el buen ejemplo para el futuro de nuestros hijos e hijas. Cuando te equivoques, HAY QUE PEDIR PERDÓN.

Y no vale el «perdón, pero es que…». Sólo pedir perdón. Da igual que haya hecho algo mal. Da igual que tengas completamente la razón en lo que al fondo se refiere. Te has equivocado en las formas así que toca apechugar. Exactamente igual que lo haríamos con un adulto.

El primer paso para empezar en el camino de pedir perdón es darse cuenta de que el comportamiento que has tenido no es el adecuado. Y esto cuesta al principio. Cuesta mucho. Estamos acostumbrados a ver que los padres y madres gritan a sus hijos para enseñarles una lección y es algo que probablemente han hecho con nosotros en la infancia. Pero es importantísimo darse cuenta de que te estás equivocando.

Párate, deja de hacer lo que estabas haciendo y respira. Cuenta hasta diez. O hasta cien.

Yo llevo un tiempo practicando esto que os cuento, y ahora mismo ya soy capaz de anticipar que voy a explotar y lo que hago es abandonar el lugar en el que estoy, meterme en la habitación cerrada con un libro o un vídeo de youtube y cinco minutos después ya me encuentro muchísimo mejor.

Si no has podido evitarlo, ponte a su nivel, mírale a los ojos y expresa el sentimiento que te ha hecho actuar así: enfado, ansiedad, nervios, frustración. Sin embargo siempre hay que terminar diciendo que no hay que tratar nunca así a nadie, que hay que saber controlarse y que es mejor expresar el sentimiento verbalmente que explotando.

Para terminar, reconecta con tu hijo o hija mediante un gran abrazo y volved a empezar la conversación como si nada hubiera pasado.

Si practicas esto con regularidad, tu hijo o hija empezará a pedir perdón también, lo cual es buena señal. Eso si, nunca le exijas que pida perdón.

Y tú, ¿pides perdón cuando te equivocas?

Autonomía, tareas del hogar y niños

Si visitaras un aula Montessori te darías cuenta que todo está accesible para los niños, con cosas de su tamaño y a su altura. Pero por supuesto nuestra casa no es un colegio ni tampoco un aula. ¿Cómo conseguir que nuestros hijos ayuden en el día a día?

El problema, bajo mi punto de vista está en los inicios, en los 0 a 3 años. Pensamos en ellos como más trabajo en vez de como ayuda, que nos va a costar más intentar que ayuden y que no merece la pena. Y luego pasamos al otro extremo: para que ayuden les presionamos, amenazamos, castigamos o chantajeamos. De esta manera lo único que conseguimos es eliminar la motivación intrínseca.

Y es que el planteamiento de base es erróneo: pensamos en el trabajo de la casa como algo que nadie quiere hacer y esa sensación se la trasmitimos a nuestros hijos.

Los niños de 0 a 3 años quieren ayudar de forma innata y si se les permite continuarán ayudando, de forma voluntaria, hasta la madurez.

Hay veces que todo tiene un tinte de control: el trabajo de la casa es de la familia, no solo tuyo. Y por eso mismo no solo no es responsabilidad tuya sino que además debes dejar de controlar cómo se hacen las cosas. Los intentos de tu hijo de ayudar son de verdad y si te tomas tu tiempo para dejarle ayudar con un poco de guía acabará siendo bueno en ello.

Es muy importante tener claro que tu hijo crece de manera muy positiva ayudando. El ayudar no solo es bueno para ti, sino también bueno para él. De hecho crea un sentimiento de pertenencia a la familia que será muy importante en el futuro.

Uno de los lugares de la casa que podemos adaptar para ayudar a nuestros hijos a desarrollar su autonomía es la cocina. ¿Cómo hacerlo?

  • Nevera: Adaptar la parte más accesible de la nevera para que tenga tentempiés sanos que tus hijos puedan coger a lo largo del día. Los niños sienten el hambre, el sueño y la necesidad de moverse exactamente igual que los adultos y el dejarles ser conscientes de ello y de actuar en consecuencia les beneficia más que les perjudica. Si te dice que tiene hambre dirígele a la nevera y que pueda ser capaz de servirse.
  • Cajones bajos: Normalmente estos cajones de la cocina suelen tener cosas que utilizamos menos, pero igual es momento de pensar en dejarle un par a tu hijo. Uno de ellos que contenga los utensilios para comer: un plato, un set de cubiertos y un vaso y que sea capaz tanto de poner la mesa como de recoger sus propias cosas una vez salgan del lavavajillas. El otro cajón puede tener utensilios de cocina para ayudarte a cocinar o para que se prepare sus propia comida: cuchillos, varillas, cucharas, boles y demás de su tamaño para que él pueda decidir cuándo quiere ayudarte y tenga a mano todo lo que necesite.
  • Despensa: También podemos dejarles a mano, como en el caso de la nevera, una cestita con snacks secos para que pueda servirse cuando tenga hambre.

Básicamente se trata de pensar en maneras para incluir en vez de para distraer, de dejarle formar parte de la acción real.

E incluirle en la cocina todo lo que puedas. Pensar en la receta que toca hacer esa mañana o esa noche y en cuáles de los pasos tu hijo puede ayudar. No importa que solo sea coger los trozos de verduras y colocarlos en un plato, que pueda participar. Incluso hay veces que estar simplemente observando puede ser muy beneficioso.

Si les quitamos la capacidad de decidir y su libertad, el niño se convierte en pasivo y espera a que le digan qué hacer. Los niños más autónomos son más resistentes al cambio, se convierten en buenos resolutores de problemas y pensadores críticos, aprenden a pensar por sí mismos y a actuar individualmente desde pequeños. Crecerán para ser aprendices activos, líderes del cambio, cuestionarán la autoridad y actúan.

Como decía María Montessori: «Nunca ayudes a un niño en una actividad que sienta que puede conseguir»

Si el niño es capaz de hacer una elección debemos dejarles y presentarles un entorno que le apoye.

Y tú, ¿dejas que te ayuden en casa?

Imaginación, fantasía y realidad. La visión Montessori.

Una de los principios que más confunde a la gente en cuanto a la pedagogía Montessori es su visión de la fantasía y la realidad. Y es que en los colegios Montessori no se presenta la fantasía y por lo tanto no hay libros con animales que hablan, ni monstruos, ni princesas. Y lo que más extraña a la gente, no hay juego simbólico (ni cocinitas, ni juegos de mecánicos, ni muñecas).

Pero realmente, ¿en qué está basado? ¿Tiene sentido?

Los niños menores de 6 años no tienen claro qué es real y qué no lo es. Maria Montessori hablaba de la mente absorbente en el sentido de que desde que nacen empiezan a formarse para convertirse en seres humanos adaptados a su tiempo, lugar y cultura, para poder conectar con los demás y contribuir al mundo. Por lo tanto tienen un hambre voraz de aprender todo lo que les rodea.

Por esta razón es importante presentar el mundo real a los niños hasta los 6 años, porque como no tienen experiencia con él, necesitan esa información.

Con los 3 años hay un claro cambio en el niño. Empieza a ser consciente y se empiezan a crear las primeras memorias autobiográficas a largo plazo. Su mente todavía es absorbente y absorbe la realidad, pero al ser consciente, es ayudada por la experiencia a través de las manos.

A partir de esta edad es cuando se empiezan a presentar más ejercicios de vida práctica, que no son juegos (aunque para ellos sí lo sean) sino que imitan las acciones que ven en su casa con cambios que los adaptan a ellos y con el tamaño apropiado. Y está demostrado por varios estudios, que los niños prefieren cocinar a la cocinita o prefieren tender a un tendedero de juguete. Se inclinan por hacer cosas reales porque les gusta sentirse eficaces y conseguir resultados reales, por lo que darles muchos juguetes en realidad no cuadra con lo que quieren los niños.

Al darles la oportunidad de realizar estos ejercicios de vida práctica no sólo son más felices, sino que además les ayuda en su desarrollo. Una vez que los niños se concentran en cosas reales, pierden el interés en la fantasía y el mundo real les ofrece suficiente material para estimular sus mentes.

¿Cómo ayudar en el desarrollo de la mente absorbente entonces?

Es muy importante dar a los bebés la oportunidad para moverse, ya que les ayuda a entender su entorno y a desarrollar conciencia espacial.

Las experiencias virtuales con pantallas o incluso imágenes o libros no pueden reemplazar nunca la experiencia real. Necesitan mirar, escuchar, probar y oler para explorar su mundo y utilizar todas las partes de su mente y cuerpo. Esto ocurre siempre desde la exploración y es fundamental para el desarrollo humano.

Por lo tanto, tanto a bebés como a niños pequeños es importante ofrecerles experiencias reales en su entorno cercano. Es clave evitar programas de televisión, dibujos, libros con fantasía y darles la oportunidad de tocar, sentir y ser activos en el mundo real e inmediato. Ya hablé en un vídeo en mi canal de por qué no deberían ver la tele los niños.

A su tiempo, los niños empezarán a utilizar su imaginación para crear cosas nuevas. Y es esta imaginación, la que se crea a través de experiencias en el mundo real, la que es válida.

Pero entonces ¿hay diferencia entre imaginación y fantasía?

Si la hay. Fantasía es pensar en algo que no hemos podido ver y que no concuerda con la realidad. Es algo completamente desconectado de la realidad, que es divertido para aquellos que estamos seguros con la realidad.

El pensamiento imaginativo es muy importante, y debe ser ejercitado cuando toma más fuerza, entre los 6 y los 12 años, lo que no quiere decir que no haya imaginación antes de los 6.

Ser capaz de distinguir entre fantasía e imaginación ocurre de manera consistente alrededor de los 6 años, cuando tienen suficiente experiencia con la realidad para hacer esta distinción. Es el momento en el que hace aparición el razonamiento y el pensamiento abstracto. Para poder desarrollar la habilidad de imaginar en el futuro, es importante que los niños menores de 6 años tengan experiencia con el mundo real.

Maria Montessori concluyó que el juego imaginativo (entendido como cuando una persona proyecta una representación mental en la realidad con idea de diversión) y la fantasía no eran tan beneficiosos como se pensaba para el desarrollo del niño.

Los niños en nuestra cultura hacen como si hicieran actividades que hacen los adultos e incluso, empujados por los adultos, seres fantásticos o super héroes. Sin embargo no es tan esencial como se piensa para el desarrollo de la creatividad y la inteligencia, ya que existen otras culturas donde esto no existe y los niños también acaban siendo adultos competentes.

En fin, como siempre os digo, esta es la teoría y nosotros no lo llevamos a cabo al pie de la letra, ya que para empezar tenemos una cocinita en casa (que tengo intención de tunear para darle más propósito, lo veréis en mi canal), pero me apetecía hablaros de este tema tan controvertido y que tanta gente confunde.

Periodo sensible del orden – Rutinas y Montessori

El periodo sensible del orden comienza al nacer y dura hasta más o menos los 5 años. Tiene un pico alrededor de los dos años y parece casi obsesivo: todo tiene que estar en un orden determinado, tiene que comer con un determinado cubierto, tiene que vestirse en un determinado orden.

Este periodo responde de una necesidad interna de consistencia y repetición: no son caprichos ni ganas de ponerte de los nervios. Le gustan las rutinas y lo predecible. Los mal llamados «terribles dos» o «adoslescencia» suelen ser el resultado de reacciones exageradas a pequeños cambios en el orden no percibidos por los adultos.

Durante esta época, desarrolla el razonamiento, la organización de información y la comprensión del entorno. Suele ser un periodo en el que están más interesados en poner las cosas en su sitio o recoger que en jugar.

Esta necesidad de rutinas se refleja también en la necesidad de orden en el entorno. El desorden les provoca frustración y como no tienen capacidad verbal para expresarse, hay más rabietas. El orden externo ayuda al niño con su orden interno.

Las rabietas resultado de esta necesidad de orden pueden evitarse:

  • Con rutinas consistentes y predecibles y con el establecimiento de límites.
  • Minimizar el desorden, sobre todo durante el primer año. Se recomienda no hacer cambios grandes en la habitación del niño durante los 12 primeros meses de vida, ya que les da sensación de seguridad y paz.
  • El entorno tiene que estar limpio y organizado desde el nacimiento.
  • Escucha sus quejas: muchas veces los niños ven desorden donde los adultos no lo vemos.

Algo que hay que tener muy claro es que esta necesidad de orden en el niño es tan importante y crucial en su desarrollo como su necesidad de moverse, de hablar, de comer o de dormir.

Conforme van creciendo, desaparecerá la necesidad de orden físico y pasan a trabajar el orden mental. De hecho a partir de los 6 años se vuelven muy desordenados.

¿Habéis notado esta necesidad de orden en vuestros hijos e hijas?

Libros para empezar en la pedagogía Montessori y la crianza respetuosa.

Hoy os traigo una compilación de los libros que me parecen imprescindibles para conocer y profundizar un poco más tanto en la crianza respetuosa como en la pedagogía Montessori. Por supuesto son libros que yo ya he leído y por eso recomiendo. Sin embargo tengo unos 20 libros (o más) pendientes. Así que puede ser que en el futuro vuelva a escribir un artículo parecido contándoos sobre más libros.

The Absorbent Mind – Maria Montessori: Es la base de la pedagogía Montessori de 0 a 6 años. Escrito por María, es un libro que profundiza muchísimo en su teoría educacional basado en observación científica del niño. Si que es cierto que por esto mismo es un libro muy técnico, y hay veces que suele resultar algo pesado. Te tiene que interesar mucho el tema. No sería un libro que recomendaría como el primero a leer. Sin embargo, si quieres profundizar un poco más en el tema, es imprescindible.

How to raise an amazing child the Montessori way – Tim Seldin: Escrito por el presidente de la Fundación Montessori. Escrito de una manera muy práctica y con muchísimas fotografías, es un libro que recomendaría para entender de forma clara en qué consiste la pedagogía, pero no es un libro que entre mucho en detalle. Para quién quiera saber un poco más antes de profundizar, éste es su libro.

The joyful child: Montessori, global wisdom for birth to three – Susan Mayclin Stephenson: Este libro es maravilloso. Lo explica todo perfectamente. Eso si, es un libro que es ya más específico de la etapa de los 0 a los 3 años, así que te tiene que interesar el tema. Eso si, como te interese, es un imprescindible.

Montessori from the start: The child at home, from birth to age three – Paula Polk Lillard: Muy similar al anterior, aunque yo os recomendaría más el de Susan. El mismo estilo, de 0 a 3 años, muy bien explicado y de manera bastante detallada.

Toilet awareness – Sarah Moudry: Para todos los que estéis en el camino de dejar el pañal, pero queráis hacerlo de manera diferente, así es como se hace a través de la pedagogía Montessori. Es una guía muy cortita (21 páginas) pero muy clara de lo que es aprender a ir al baño más que entrenar para ir al baño.

Child of the world: Montessori, global education for age 3-12+ – Susan Mayclin Stephenson: La continuación del libro que os ponía más arriba. En este caso ya es mucho menos específico, ya que abarca muchos más años. Si que es más específico en el caso de 3 a 6 años, pero si queréis profundizar en el segundo plano este no es vuestro libro. De cualquier manera muy muy chulo aún así y muy bien escrito, como el primero de Susan Mayclin Stephenson.

Jugar y aprender con el método Montessori: guía de actividades educativas desde los 2 a los 6 años – Lesley Britton: Un libro muy práctico para aquellos que no conozcan la pedagogía. Si que no es de los que más me gustan por el hecho de que es una lista de actividades para hacer con tus hijos, más que una explicación detallada de la pedagogía, que es lo que a mi más me gusta. Pero si no tienes ideas de cómo trabajar determinada cosa con tu hijo, es tu libro.

Ayude a sus hijos a leer y escribir con el método Montessori – Lynne Lawrence: Creo que desgraciadamente este libro está descatalogado, pero si lo podéis conseguir por eBay o de alguna manera es una compra muy práctica para empezar con la lectoescritura desde este método, que claramente es el mejor. De cualquier manera yo ya hice un vídeo explicando la lectoescritura con Montessori.

Mi niño no me come – Carlos González: Clave si tienes problemas para comer con tu hijo. Te abre los ojos y da una visión diferente a estos conflictos. A mi me encantó y lo recomiendo claramente.

Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y escuchar para que sus hijos le hablen – Adele Faber: En este libro tengo sentimientos encontrados. Hay cosas que dice que me gustan y cosas que no me convencen tanto. Puede ser que sea porque es un libro escrito en 1980 y que haya cosas que para mi se han quedado un poco anticuadas. Es un libro superventas para ser más eficaz en los métodos comunicativos con tu hijo.

Los siguientes son libros que estoy leyendo o que tengo ya en casa pendientes de leer:

The positive birth book – Milli Hill: Imprescindible si estás embarazada y quieres que la experiencia de parto sea lo más agradable posible. Además, el último capítulo es sobre el cuarto trimestre (los tres primeros meses de vida del bebé) y me parece que es clave para que muchas no pasemos por las depresiones post-parto que son mucho más frecuentes de lo que creemos.

La felicidad de nuestros hijos – Dr. Wayne W. Dyer: Me pasa lo mismo que con el otro libro de Adele Faber. Al ser un libro escrito en 1985 hay cosas que no cuadran ahora mismo con mi manera de ver las cosas, pero la idea general me gusta. es un libro gordo, muy gordo. Yo tengo leída más o menos la mitad y voy dejándolo y cogiéndolo para que no se me haga pesado.

Elevating child care: a guide to respectful parenting – Janet Lansbury: La reina de la crianza respetuosa. La verdad es que todavía no lo he leído, pero tengo muchas, muchas ganas. Escucho semanalmente su podcast, Unruffled, y es súper interesante. Para iniciarse en la crianza consciente.

Y esto es todo. Estoy abierta a sugerencias. Adoro leer y más sobre este tema.

Pedagogía Montessori del nacimiento al año.

A pesar de que yo conocí la pedagogía Montessori cuando Mateo ya había cumplido el año, es un tema que me parece apasionante, ya que los niños absorben muchísimo durante este primer año y cambian una barbaridad.

Ya hice un vídeo explicando este tema, pero me apetecía dejarlo también por escrito porque es un tema muy interesante y con el que me gustaría llegar a mucha gente.

Mucha de la información que veis aquí está sacada de libros de pedagogía Montessori, en particular de «The Joyful Child» de Susan Mayclin Stephenson.

Voy a explicarlo un poco de forma cronológica: primero el desarrollo de los sentidos, para pasar al manejo de las manos con el agarre, sentarse y acabar con el gateo, ponerse de pie y andar.

Esto no quiere decir que todos los niños deberían andar al final del primer año, pero como puede ser que lo hagan lo incluyo también. Otra cosa a tener en cuenta es que no es imprescindible que lo hagan todo, es decir, hay niños que por ejemplo no gatean nunca y directamente andan.

DESARROLLO DE LOS SENTIDOS

Está científicamente demostrado que ya en el vientre materno se desarrollan mucho los sentidos y es algo que tienen muy agudizado en el momento de nacer. Responden a los sonidos fuertes, a la música, utilizan sus manos y lo observan absolutamente todo. Como el oído es uno de los primeros sentidos que se desarrollan es muy importante desde el nacimiento hablar mucho al bebé, cantarle y ponerle música de muchos estilos diferentes diariamente.

Durante el primer año de vida están muy interesados en el sonido de la voz humana y en observar la cara y los labios de la persona que habla. Por esto es muy importante hablar de forma clara, sin elevar la voz y sin simplificar el lenguaje. Contarle historias, recitarle poemas y relatar lo que vas haciendo es una manera de iniciar la comunicación.

Nunca es demasiado pronto para empezar a leer a los niños. Libros duros, que se puedan colocar al lado de su cabecita abiertos si todavía no se sientan.

Es muy importante atender siempre los lloros. Ya está demostrado que coger a los niños no les malcría ni muchísimo menos. De cualquier manera se puede hacer de forma gradual, para que haya un respeto por ambas partes. Hablarle pausadamente, para que sepa que estás presente. Si no funciona, hacer contacto visual e incluso físico, tocando su espalda o su mano. En caso de que esto no le calme, es el momento de buscar alguna incomodidad física: si se ha hecho pis, tiene hambre o tiene frío o calor. Si esto está todo solucionado, el siguiente paso es cogerle en brazos.

En cuanto a la vista, es muy importante que en las primeras semanas los colores que le rodeen sean colores suaves y que haya un cierto orden y no muchos objetos a la vista, ya que pueden sobreestimularles.

Es muy importante respetarles en cuanto al hambre y al sueño si queremos evitar problemas en el futuro. Ya en el vientre de la madre era capaz de saber cuando tenía hambre y sueño, y no tiene porqué haber olvidado cómo regular sus propias necesidades.

Que pase tiempo desde el primer día tanto bocarriba como bocabajo es importante y no solo porque fortalezca los músculos de la espalda y del cuello, sino para que se empiece a hacer un mapa de su alrededor. Siempre observar al niño en esta posición, para evitar frustraciones innecesarias. Lo mejor es empezar poquito a poco e ir alargando el tiempo conforme el niño se va sintiendo cómodo.

Su participación en las actividades de la familia es fundamental. Para esto nosotros estamos utilizando mucho el topponcino, para poder moverle sin molestarle y que se vea incluido en todo lo que hacemos.

En estos primeros meses no hacen falta muchos materiales. Los humanos de su alrededor son lo más importante: su voz, sus caras, su tacto y olor. En cuanto al resto de materiales, que sean objetos naturales, música bonita e instrumentos musicales que toquemos para ellos. También está la serie de móviles Montessori, que voy a ir desarrollando en mi canal para que los vayáis viendo, donde se estimulan diferentes ámbitos.

CONTROL DE LAS MANOS Y AGARRE

Cuando nacen solo son capaces de controlar los músculos de la boca y la garganta y acaban el primer año controlando todos los músculos de su cuerpo, por lo que hay un desarrollo muscular muy importante en estos primeros 12 meses.

Para ayudar en este desarrollo, es importante utilizar juguetes que ayuden al movimiento natural. Darle patadas o manotazos a un juguete colgante. Llegar a un aro para cogerlo y soltarlo. Utilizar los dedos. No hace falta que sean juguetes muy complicados.

Uno de los conceptos más importantes en este momento es respetar la concentración. Nunca interrumpir pase lo que pase hasta que terminen con el trabajo.

SENTARSE

En este momento no siempre hacen lo que se espera que hagan cuando se les presenta una actividad. Esto no significa que no sea válido. No es el momento de exigir que se haga el trabajo exacto, como sí que se pedirá más adelante.

Empiezan a comer de forma más autónoma, así que yo invertiría en una mesa y una silla de su tamaño para darle independencia a la hora de comer. Si seguimos al niño es bastante sencillo pasar del pecho o biberón a la cuchara y el vaso para pasar después al tenedor.

Para estimular al movimiento se pueden empezar a utilizar juguetes que hagan sonido cuando ruedan por el suelo.

Tened en cuenta que queremos dar la mayor libertad de movimiento posible y por esto es el momento de preparar la casa para el temido momento en el que lo exploran todo.

En cuanto a los juguetes mejor tener pocos a la vista e irlos rotando. Quitar los juguetes que no usa, pero dejar los favoritos aunque le resulten fáciles. También una librería pequeña y bajita o una pequeña cesta o caja con libros. Es importante también que nos vean colocar las cosas en su sitio y que nos resulte algo placentero y no un trabajo, para que después lo quieran imitar.

GATEO, PONERSE DE PIE Y CAMINAR

Y llegó el movimiento. No queda otra que que te pongas a gatas y veas a qué tiene acceso tu hijo con este nueva habilidad, porque lo va a explorar todo y es lo que queremos.

El darle esta libertad de movimiento para que cuando quiera algo pueda ser capaz de llegar hasta él y explorarlo con la boca y las manos les da seguridad y autoestima. Por eso no hay que interrumpirle nunca en el movimiento. Si no queremos que se acerque a algo es mejor ponerse delante, explicarle que le vas a coger porque no quieres que haga determinada cosa y después cogerle y no levantarle por la espalda sin avisar. Y continuando con la libertad de movimiento, evitar lo máximo posible silletas, andadores, hamacas, cunas, arneses, tacatacas y demás.

Seguimos con juguetes que rueden y hagan ruido, para llamar al movimiento, pero que no rueden especialmente rápido para que no tiren la toalla.

Nunca deberíamos forzar a un niño al gateo o a caminar. Cada uno tiene sus tiempos. No ayudarle, ya que es él quien tiene que decidir cuando es su momento. Esperar, observar y disfrutar. Si aún así queréis darle algún material que le anime a moverse, los walkers son maravillosos. Os dejo aquí un vídeo de Mateo utilizando uno. Otra idea es colocar una barra a lo largo de un espejo para estimularles a ponerse de pie y mirarse en él.

Como un resumen rápido, lo más importante es respetar los tiempos para absolutamente todo. Es un año en el que se desarrolla mucho la coordinación ojo-mano, se comienza a hacer los primeros sonidos síntoma de los primeros intentos de comunicación y llega el movimiento. Son todos cambios cruciales muy importantes para su desarrollo en el futuro.

Para poder estimular en estos cambios tan llamativos lo mejor es ayudar en la libertad de movimiento, darle el mejor lenguaje posible y como siempre y para siempre: escuchar, observar, respetar, apartarse y adaptarse.

Mi guía para la rotación de juguetes.

Si has visto alguna vez nuestra manera de presentarle los juguetes y trabajos a Mateo, sabes que una de las cosas más destacadas es que rotamos los juguetes. Es decir, no siempre tiene todos sus juguetes a la vista sino que vamos cambiándoselos. Es una de las pautas de María Montessori tanto para sus aulas como para aplicar en casa. Y esto, ¿por qué?

  • Una de las principales razones que justifican la rotación de juguetes es el no sobreestimular al niño o la niña. Nosotros ahora mismo tendremos unos 12 trabajos más o menos en su habitación, además de alguna cosa de juego libre en el salón.
  • Además ayuda a que el niño mantenga el interés en sus juguetes o materiales, ya que la manera de hacerlo es que cuando algo no es usado durante un tiempo determinado se le retira y vuelve a aparecer a las semanas, creando esa sensación de «nuevo».

Y ahora que lo menciono, te voy a dar algunas pautas para rotar los juguetes, y aquí viene una de mis palabras favoritas, como sabes: OBSERVAR al niño.

Es muy importante observarle mientras está trabajando. Qué materiales coge y cuáles no y buscar la razón por la cual no lo está cogiendo: ¿Es demasiado fácil? ¿Es demasiado difícil? ¿Se frustra? ¿No le interesa?

Para todo esto viene muy bien llevar un registro de lo que tu hijo está trabajando en ese momento para tener capacidad de anticipación. En mi caso, por ejemplo, tengo preparadas las siguientes actividades tanto de lenguaje como de matemáticas, que es en lo que está interesado ahora mismo, a la espera de que consiga lo que tiene en las estanterías para sacárselo y que sigamos avanzando en el camino de sus intereses.

Y ¿cada cuánto hacer el cambio? Siento sonar pesada, pero hace falta observar. Yo prácticamente todas las semanas cambio algo, aunque sea pequeño, porque se lo veo a Mateo, pero tampoco se trata de volverle loco y cambiarle todo todos los días. Eso sí, hay veces que las estanterías te piden un cambio grande, más o menos una vez al mes, pero una de las cosas más importantes de estos cambios grandes es no quitar absolutamente todo lo que había.

Siempre tiene que quedar fuera lo que más use, aunque sea fácil. Hay muchas veces que después de hacer un trabajo complicado que requiera mucha concentración, o al inicio del ciclo de trabajo, cuando quiere entrar en materia, que necesita hacer trabajos fáciles, que controla, para poder llegar a la concentración. La clave es que si lo utiliza, lo dejemos. Nada más y nada menos.

Una de las claves de la enseñanza a través de la pedagogía Montessori es la repetición. Les encanta repetir los trabajos una y otra vez hasta la perfección. Y estas ganas de repetición no se quitan porque sepan hacerlo, así que hasta que no deje de utilizarlo es mejor dejárselo.

Hay veces que un material no es utilizado por la forma en la que lo hemos puesto en las estanterías (puzzle montado vs. desmontado en una cesta, por ejemplo) o que la presentación que hicimos en su día no fue lo suficientemente buena. No es momento de hacerlo entonces. Lo mejor es retirarlo de las estanterías y un tiempo después volver a sacarlo realizando una presentación adecuada.

Hay que tener en cuenta que los niños en la primera etapa del desarrollo (de los 0 a los 6 años) son muy sensibles a los cambios fuertes y les cuestan mucho, todo ello debido al periodo sensible del orden. Tanto como que le des de desayunar en una taza diferente a la que le sueles dar puede hacer que haya una super rabieta esa mañana, así que lo mejor, si es posible, es realizar el cambio de estanterías con el niño o niña presente, aunque esto no siempre es posible.

Además los cambios fuertes pueden atacar a su concentración: cada material nuevo que pongas va a atraer su atención y se va a sentir llamado a probarlo, por lo que no deberíamos cambiar muchas cosas, como ya he dicho un poco más arriba.

Y aunque parezca mentira, no hay que cambiar las estanterías con un calendario ni deberíamos ser capaces de poder prever que es lo que vamos a poner en sus estanterías en los próximos 3 meses de forma cronológica. Nos podemos hacer una idea, y más o menos tener preparada alguna cosa, pero la realidad es que se trata de basarse en intereses y de seguir al niño. Y este es un arte que se consigue con el tiempo.

Y tú ¿rotas los juguetes de tus hijos?

Cómo el cariño afecta el futuro de nuestros hijos

Esta es una de las cosas que he aprendido desde que soy madre. Parece que estemos programados para que en cuanto tienes hijos, y pesar de las ganas que tienes, no coges a tus hijos por miedo a malcriar, por evitarte problemas mayores en el futuro o porque crees que estás haciendo lo mejor para él.

Y déjame decírtelo si estás en ese momento madre o padre primerizo en el que todas las personas a tu alrededor te recomiendan no coger, no mecer, no tocar a tus hijos.

NUNCA se le da a un niño cariño de más y NUNCA vas a malcriar a un niño por cogerle en brazos.

Y es que luego, se hacen mayores, y nos cuesta mucho más. Y tenemos unas vidas más complicadas y frenéticas y parece que nos pasamos el día llevándoles de un sitio a otro, cumpliendo paso a paso la rutina diaria.

PÁRATE. Abraza, besa y dile te quiero a tus hijos todos los días. Si hace falta, apunta en tu lista de «por hacer» dedicarle un cariñito a tu hijo diariamente.

En la última década se han hecho muchos estudios relacionados con el tema del afecto y es por esto que que tu madre y abuelas realmente no lo están haciendo con mala intención sino pensando que es lo mejor.

El recibir de sus padres calor y afecto da resultados positivos muy a largo plazo: mayor autoestima, mejores resultados académicos, mejor comunicación entre padres e hijos el resto de su vida y menos problemas psicológicos y de comportamiento.

Todo esto parece ser resultado de que se activa la hormona de la oxitocina, resultado de sentir amor y conexión.

Así que desde que tengas a tu bebé en brazos cógelo, tócalo y mécelo en brazos. Practica el piel con piel, acaríciale. Cuando sea más mayor, dedícale tiempo a diario, juega, tírate al suelo, baila, canta. Abrázale, bésale y dile que le quieres todos los días.

Los niños, que nos parezca mentira, sienten ansiedad diariamente. Se están desarrollando, no entienden muchas cosas de su alrededor, no están al mando de la mayoría de lo que les ocurre y se asustan con más facilidad. Una de las mejores maneras para aliviar la ansiedad, tanto para adultos como para niños es la risa, que además crea conexiones y confianza.

Y una de las cosas más importantes, y de las que prácticamente hablo en todos los artículos de este blog: acepta sus emociones. Conviértete en una presencia cariñosa. Tócale mientras le explicas por qué no te gusta lo que hacen, ponte a su altura y háblale tranquilamente mientras le disciplinas. Utiliza el afecto para enseñarles los límites. Abrázale al acabar la conversación. Dile que le vas a querer siempre, pase lo que pase.

De hecho, y ya de manera práctica, una forma de prevenir las rabietas es que diariamente se les reconozca, se les valide en lo que sienten, se juegue con ellos y se les dedique tiempo a solas. Esto no quiere decir que no vaya a haber rabietas, pero si es una manera de prevenirlas y que sean las menos.

Y empatía, siempre que te relaciones con tu hijo. Esto refuerza la relación, te ayuda a entenderle y le ayuda a sentirse comprendido. Es más fácil que acepten los límites.

Dicho todo esto, escribo este artículo un día en el que he demostrado de todo menos esto. He estado más nerviosa de lo normal, he invalidado sus sentimientos y hasta le he gritado. Es la vida. Pero él me ha demostrado que lo que hago a diario merece la pena. Porque al rato ha venido y me ha dicho «Lo siento mami por haberte gritado». Y yo me he puesto a su nivel, le he pedido perdón también y nos hemos dado un gran abrazo. Y él me ha dado una gran lección.

Estanterías Montessori – 3 años y medio

Me apetecía para hoy hablaros un poco de las estanterías que tiene actualmente Mateo en su habitación. Es algo que suelo enseñar más habitualmente en mi canal de Youtube, ya que es un vídeo que suelo hacer todos los meses enseñando exactamente qué le pongo, pero estoy contenta con el trabajo que está haciendo así que me parecía buena idea enseñártelo por aquí también.

Si quieres ver a Mateo trabajando con todas estas cosas, te invito a que te pases por mi página de Facebook, Elisa G. Larequi, que también la tienes en el lateral de este blog, donde semanalmente subo un día de trabajo con Mateo.

Como siempre digo, pero por si acaso lo repito, las estanterías de Mateo reflejan claramente sus intereses actuales. Esto no quiere decir que cualquier niño de 3 años y medio (Mateo nació el 27 de julio de 2015) tenga que tener interés exactamente en las mismas cosas. Estas estanterías son fruto de observarle, ver qué es lo que necesita desarrollar en ese momento, y aprovechar ese interés para trabajarlo más a fondo. Si tienes cualquier duda, me lo pones en los comentarios e intento resolverla, además puedo ayudarte si no se te ocurre alguna actividad en concreto para desarrollar determinada habilidad.

Como puedes ver en sus estanterías, Mateo ahora mismo está sobre todo centrado en el lenguaje y la geografía. Así como con la geografía lleva ya un tiempo interesado en el tema, el lenguaje es algo relativamente nuevo (un mes y medio como mucho) y que además no le interesaba lo más mínimo hasta ahora.

En cuanto a la parte de geografía, si habéis visto anteriormente nuestros vídeos sabéis que previo a este trabajo utilizamos el globo de tierra-agua, pero Mateo preguntaba por cosas más concretas, así que hemos pasado al trabajo de los continentes. Primero con el globo, para que sea consciente de realmente el aspecto que tiene nuestro planeta, para después presentarle el puzzle de los continentes y su lámina correspondiente. Ya conoce cuales son los nombres de los continentes y sabe que nosotros vivimos en Europa, pero hay veces que confunde cuál es cual. El último paso antes de estudiar nuestro continente más en profundidad es hacer coincidencia de los continentes del puzzle con los del globo, para que haga esa relación del plano al volumen.

En cuanto al trabajo sensorial, aparte de la torre rosa, que siempre la tenemos en la habitación, estamos trabajando con estos dos conceptos: la altura y el color. La caja de color número tres es el último de los trabajos de sensorial relacionados con el color en el que se ven los distintos colores y sus gradientes y se trata de ordenarlos del tono más claro al más oscuro. Ahora mismo nosotros estamos trabajándolo color por color, todavía no hemos combinado todos ellos, pero es un trabajo que Mateo no suele utilizar a menudo. En cuanto al puzzle de alturas, es un material que no es propiamente Montessori, pero que a Mateo le gusta hacer. De cualquier manera es bastante sencillo para él, pero teniendo en cuenta que venimos de las vacaciones y de no hacer prácticamente nada, muchos de los trabajos que vas a ver hoy aquí van a ser sencillos, en busca de la normalización y la concentración.

Si llevas un tiempo viendo mis vídeos, sabes que el mes pasado Mateo tuvo una súper entrada en las matemáticas, que aunque a día de hoy sigue estando latente, ha pasado a un segundo plano para dar paso al lenguaje. Aún así sigo manteniendo algún material relacionado con los números y tengo pendiente hacer algún DIY para continuar con los números del 1 al 100, que sería el siguiente paso. El primero que podéis ver es un puzzle del 1 al 20, que para Mateo ya es bastante sencillo y casi no lo utiliza. En cuanto al rompecabezas, le saqué uno hace un tiempo y no había manera de que lo hiciera, así que se lo he cambiado por este de la granja, que tiene dibujos un poco más sencillos y que lo puede hacer con bastante facilidad aunque con necesidad de concentración. Por último mi versión DIY del Spindles Box, que es un trabajo para enseñar el concepto del cero y para que vean que la cantidad está formada de unidades.

Y por último, lenguaje y arte. En las dos casillas superiores puedes ver un par de puzzles relacionados con las letras. El de la izquierda es uno que no pensaba sacar, pero que como Mateo no paraba de pedir trabajo de letras acabé sacando. Se trata básicamente de relacionar el dibujo con la letra con la que empieza. Nosotros ahora mismo sólo estamos haciendo eso, ya que el orden del alfabeto no me interesa. El de la derecha es un alfabeto con dibujos en la base para hacer coincidir la letra con el inicio de la palabra dibujada. El problema que existe habitualmente entre la manera de enseñar lenguaje a través de la pedagogía Montessori y la tradicional, es que en la tradicional se centran en las letras, mientras que en Montessori nos centramos en los sonidos, y es por esto que puzzles así, en los que aparece la H o se diferencia entre B y V o C, Q y K resultan un poco complicados. En el caso del puzzle de la izquierda le he eliminado tanto la H como la V, Q y K, pero en el de la derecha es más complicado. Cuando Mateo dice la palabra «hipopótamo» escucha el sonido «i» y por eso busca la letra I e intenta colocarla en el puzzle, y no cuadra, así que le resulta bastante confuso. El trabajo de lenguaje de abajo a la izquierda ya es un trabajo más tradicionalmente Montessori, en el que hay tres letras (m, a y o) que tiene que relacionar con los tres objetos que están en la cestita (oveja, mariposa y ardilla). Este trabajo sobre todo lo estoy haciendo para que empiecen a sonarle las minúsculas, porque he tenido que cambiar mi planteamiento y enseñarle las mayúsculas primero, ya que es así como se lo enseñan a él en el colegio y por no liarle más.

La realidad es que el lenguaje lo trabajamos sobre todo utilizando las letras para escribir nombres, y esto lo hacemos con unos imanes de letras mayúsculas que nos regaló la hermana de Sergio hace un tiempo. Eso sí, trabajamos con los sonidos, así que no me importa si escribe Jabier o Zelia, lo importante es que los sonidos sean los correctos, ya llegaremos a la ortografía. Debajo de la pizarra, colgando a la derecha, hay unas cuantas fichas escritas por mi con nombres de sus amigos y de su familia, que antes utilizaba para poder escribir los nombres, pero ahora es cierto que lo hace todo de oído. Estoy preparando varias tarjetas para seguir trabajando el lenguaje, que probablemente te enseñaré en mi página de Facebook.

Cuéntame qué te parece y si tienes alguna sugerencia. De cualquier manera, te recuerdo que si quieres ver fotos de Mateo trabajando con los materiales, lo mejor es seguirme en mi página de Facebook, Elisa G. Larequi.