Semana 30 de embarazo

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¡31 semanas de embarazo! ¡7 MESES! Esto se acaba en seguida. Y más teniendo en cuenta el mes de diciembre que tenemos aquí en España, que entre puentes y festivos estamos en enero en un abrir y cerrar de ojos.

Una de las cosas que se me olvidó contaros la semana pasada es que me vacunaron para la tos ferina y la gripe. Es algo que durante el embarazo de Mateo no hacían, así que era nuevo para mi. La verdad es que no noté efectos secundarios, quizá en el lado de la tos ferina algo de dolor local al levantar el brazo o tocarme la zona, pero a pesar de que me dijeron que por la vacuna de la gripe podía ser que pasara mal día al día siguiente, pero no noté prácticamente nada.

Mis problemas digestivos siguen siendo los mismos: mucho reflujo, incluso con el tomate frito, que ya ves tú. Lo que si que ha parado bastante es el estreñimiento, que parecía que se iba a convertir en un problema y al final se ha pasado igual que llegó. Eso sí, voy muchísimo al baño. Y ya no porque beba mucha agua, como me pasaba en el segundo trimestre, sino porque creo que mi pobre vejiga está bastante aplastada. Así que por lo menos una vez a la noche me suelo levantar. Y si no me levanto, por las mañana corro como una loca para llegar. En cuanto a la incontinencia que tuve al principio del segundo trimestre de embarazo ha desaparecido completamente. Y eso que no he hecho nada de nada para evitarla. Pero ahora ya no importa que tosa o estornude, que ya no me cuesta contener la orina.

También el estómago se me ha hecho más pequeño y tengo que comer más despacito porque sino no me entra la comida. Y total, que pensaba que eso me iba a ayudar a coger menos kilos, pero me siento hinchada con un globo gigante. Y me parece que también me muevo como uno. ¡Qué torpe! Veremos a ver cómo voy de peso el 17 de diciembre, pero tiene pinta de que ya he sobrepasado los 12 kilos, que es lo que gané en el embarazo de Mateo.

Mis piernas están empezando a hincharse. Recuerdo que al final del embarazo de Mateo tenía los tobillos como troncos de árbol y no he llegado a ese punto (también era julio), pero veremos a ver cómo va avanzando.

En cuanto a la tripa ya me han salido definitivamente estrías. Pasaros por mi canal de Youtube si las queréis ver, pero vamos, a los lados de la tripa me han salido un par y luego alrededor del ombligo. Este tipo de estrías son las que menos me preocupan. Con que no me salgan en las cartucheras, piernas y tal estaría mas que contenta.

Estoy teniendo unos sueños súper vivos. Ya me pasó en el embarazo de Mateo, que soñaba que el bebé se salía o que tenía abortos. Unos sueños muy extraños. Esta vez todavía no son pesadillas o sueños extraños, pero sí que son tan realistas que me levanto un poco confundida con lo que realmente ha pasado en mi vida y lo que no.

Y una cosa que ha llegado claramente es algo que llaman «mommy brain»y es que se te olvida absolutamente todo. He perdido la orientación, el sentido del orden y absolutamente todo. Esperemos que no me afecte para los exámenes que tengo a finales de enero.

El bebé se mueve muchísimo, y ya son movimientos mucho más controlados y definidos. Estuve leyendo hace poco un artículo que explicaba el por qué de los movimientos de los bebés que os dejo por aquí. Si os apetece verle moviéndose, pasaros por la actualización del embarazo en mi canal, que he grabado un par de clips con los movimientos.

Mide unos 46cm y pesa 1,5kg y ahora mismo ya tiene desarrollados los 5 sentidos y empieza a chuparse el dedo. ¡Ya no queda nada!

¡Contadme como vais en vuestros embarazos!

Semana 29 de embarazo.

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¡Semana 30 de embarazo! Pensar que a partir de la semana 37 se considera que el bebé ya está suficientemente formado para no considerarlo prematuro me hace casi hasta temblar. ¡7 semanas para tener un embarazo a término! Definitivamente esto llega a su fin.

El bebé ya es muy grande, mide en torno a los 43cm de largo y pesa alrededor del 1,5kg así que es un señor bebé. Y eso lo noto yo también.

Esta semana ha sido un poquito complicada sobre todo con el tema de mi espalda. He tenido dolores bastante insoportables.

El bebé se mueve ya muchísimo en la tripa, pero no cambia tanto de postura, así que como se encaje en una que es muy incómoda para mi es bastante rollo. Sobre todo si eso significa que tiene metido el pie entre mis costillas. ¡Un horror!

Otra posición que cogió a mitades de esta semana pasada fue que metió algo grande (no se si el culete o la cabeza) en mi cadera y empezó a moverse muchísimo. Lo que sentía yo es que las caderas se me cedían y a raíz de ese episodio he tenido bastante dolor tanto en los huesos de la cadera como en el pubis.

Además tuve un día el miedo de que me estaba poniendo de parto, porque empecé a sentir mucho dolor en la parte baja de la espalda y empezó a ponerse la tripa muy dura (ambas cosas síntoma de parto). Me imagino que serían las Braxton-Higgs, que yo creo que no experimenté con Mateo, pero que puede ser que las pasara, pero el desconocimiento puro y duro hiciese que las pasara por alto. Me preocuparon más que otras semanas porque hubo varias seguidas, pero desde ese día no ha vuelto a pasar así que estoy tranquila.

No he vuelto a sangrar, lo cual es maravilloso y tampoco he tenido ningún otro problema raro. Si que es cierto que he tenido que empezar a usar protección en la ropa interior porque la cantidad de flujo cada vez es mayor y llegaba a estar incómoda a lo largo del día, pero todo síntomas de embarazo normales.

En cuanto al reflujo, que llevaba varias semanas sin darme tregua, la verdad es que está bastante relajadito. Si que tengo de vez en cuando, pero ya no es tan ácido ni tan incómodo como semanas atrás. Casi que son aires, vamos.

Yo también estoy alimentándome correctamente. Tampoco os creáis que estoy a dieta vamos, pero no como tanta cantidad ni tantas grasas como antes. A ver qué pasa ahora que vienen las Navidades.

Y poquita cosa más. Pasaros por mi canal de Youtube para ver la tripa, en la que parece que ya ha salido alguna estría más y contadme qué tal vais vosotras con vuestro embarazo.

Cómo preparar a tu hijo para la llegada del bebé

En cuanto te enteras de que estás embarazada surgen muchas dudas y miedos si ya tienes un niño en casa. De hecho hay muchos sentimientos diferentes: hay madres y padres que sienten miedo de que su hijo, que hasta ahora se comportaba bien/dormía bien/comía bien empiece a tener problemas para alguna de estas cosas y luego también hay gente que le da pena, pensando que sin quererlo vamos a dejar de lado al primero, que va a sentirse desplazado y demás preocupaciones.

Por eso quería traeros este vídeo y este artículo para contaros cómo estamos enfrentando el tema en nuestra casa. Yo ahora mismo estoy embarazada de 30 semanas y tengo ya un niño de 3 años y 3 meses.

La realidad es que yo todavía no puedo hablar desde la experiencia, porque esta es la primera vez que nuestra familia se va a enfrentar a algo así, pero ya sabéis, si me leéis, que soy de esas personas casi obsesivas que lo leen todo sobre un tema, así que creo que os puedo contar un poquito que es lo que hacemos y qué vamos a hacer cuando llegue el bebé para facilitar las cosas en casa.

PREPARACIÓN PSICOLÓGICA ANTES DE LA LLEGADA DEL BEBÉ

  • Una vez que pasó el primer trimestre, por eso de que es más peligroso, le dijimos a Mateo que yo estaba embarazada y lo que eso suponía. Al final, con la gente que viene a vernos, es un tema recurrente y no creíamos que fuera bueno para él que oyese cosas sobre el tema sin que habláramos con el primero. Mateo ya sabía lo que era el embarazo porque lo había visto antes en madres de compañeros y compañeras suyas, pero aunque no hayan oído nunca hablar del tema es importante hacerle partícipe de la noticia.
  • Además no está de más hacerle una pequeña idea de cuándo va a llegar. Con niños más mayores si que se puede hablar del mes exacto en el que llega o de la fecha exacta incluso, pero en nuestro caso, por ejemplo, que el concepto del tiempo todavía no lo tiene claro, le hablamos de que el bebé llegará después de las Navidades.
  • Una de las cosas que no hacemos bajo ningún concepto es hablar del bebé si él no ha sacado el tema. Para nosotros esto es especialmente importante porque no queremos crear ninguna expectativa con respecto al bebé. Si pregunta contestamos, pero no estamos dándole importancia todos los días.
  • Y en cuanto a las preguntas, las respondemos siempre con sinceridad, tanto en el tema del embarazo como en lo que significa tener un bebé en casa. Mateo conoce perfectamente por dónde va a salir el bebé y sabe que está creciendo en mi interior.  Y sobretodo nada de frases como: «¡Cómo le vas a querer a tu hermanito!» «Ya verás que divertido va a ser» «¡Cuánto vais a jugar!» Puede ser que en el futuro acaben jugando, queriéndose mucho y divirtiéndose, pero está clarísimo que habrá que esperar por lo menos un año hasta que esto se haga realidad una vez que nazca. Nosotros le hablamos a Mateo de que los bebés son muy pequeños, y que sólo comen y duermen y que hay que cuidarles. Que son muy pequeños para jugar todavía.
  • Otro de los temas que le explicaremos cuando se acerque la fecha del parto (entre 2 y 4 semanas antes) será el proceso del parto. Algo que tiene que saber es que su mamá va a estar en el hospital ingresada varios días porque va a llegar el bebé y los médicos me tienen que ayudar a sacarlo. Los niños reaccionan mucho mejor sabiendo lo que va a ocurrir, aunque luego vaya a ser algo raro para ellos, así que lo mejor es que se hagan a la idea.
  • Una de las cosas que ha sido un error por nuestra parte es no ponerle el nombre al bebé antes. Creemos que hubiese sido de mucha ayuda llamarle por su nombre desde el principio. Y es que no se por qué pero les hacemos más personas cuando les llamamos por su nombre. Pero en nuestro caso fue un tema de no ponernos de acuerdo, simplemente.
  • Por último, durante el último mes antes del parto, tengo intención de que me ayude a preparar el espacio para el bebé. Que sea él el que me ayude a montar la minicuna, a doblar la ropita y a prepararle un espacio de juego. Los cambios físicos en su casa son siempre más fáciles si él participa de la recolección del espacio.

PREPARACIÓN FÍSICA ANTES DE LA LLEGADA DEL BEBÉ.

  • Si tenéis un niño que adora la lectura como el nuestro, es una manera muy fácil de explicarles cómo va a ser tener un hermanito sin tener que darle un sermón sobre el tema. Nosotros desde que yo estoy embarazada le hemos presentado libros relacionados con tener hermanos, de distintos tipos y realistas, en el sentido de que hablan de grandes sentimientos, de enfados, de rabietas y de que igual tu hermano no te gusta tanto como parecía. Tampoco se trata de tematizar la estantería de libros con el tema bebé ni de forzar la lectura de este tipo de libros. Simplemente dar la opción.
  • Otra de las cosas que nosotros tenemos en su cuarto es un muñeco. A Mateo le gusta jugar a ponerle a hacer pis, a cambiarle de ropa… y eso le ayuda también a ser partícipe más adelante de las rutinas con el bebé.
  • Otro tipo de preparación que podéis hacer antes de la llegada es hacer trabajos que requieran delicadeza, que le ayuden a tratar las cosas con cuidado: limpiar las hojas de una planta o el trabajo con huevos, por ejemplo, son buena idea.
  • Por supuesto nosotros somos los modelos de las actitudes de nuestros hijos, así que es el momento de tratarlo todo con cuidado. A él también. Hablar calmados, no ponernos de los nervios y acariciar con suavidad. ¡Luego será él quien trate con su hermanito!
  • Para saber un poco que tema tenéis que trabajar más con vuestro hijo antes de la llegada del bebé siempre está bien, si tenéis la posibilidad, que visitéis a familiares con bebés en casa. Así podéis juzgar un poco qué es lo que más le va a costar, si está interesado en lo bebés o no, si se pone muy nervioso, si toca con mucha fuerza, etc.

UNA VEZ QUE EL BEBÉ HA LLEGADO A CASA: CÓMO ACTUAR.

  • Es muy importante incorporar al bebé en las rutinas de la casa y no crear una rutina independiente para él, aunque sólo sea estar cerca. Que se incorpore a las comidas, aunque sea tumbado en una manta en el suelo, que duerma las siestas en el salón durante el día. Cuando estéis leyendo con vuestros hijos mayores, que esté tumbado escuchando la historia también. Bañadles juntos dentro de las posibilidades.
  • Además, la zona de juego del bebé debe estar en la zona de movimiento de la casa. Que no esté en su habitación solo. Si dais el pecho, hacedlo en las zonas comunes.
  • Confiad en vuestros hijos: para coger al bebé, para tocarle, para hablarle, para acariciarle. No estéis todo el tiempo criticando y desanimando sus comportamientos en torno al bebé.
  • Y muy importante para el niño que ya estaba, pasar tiempo con él a solas. Aprovechad un ratito para salir al parque o a dar un paseo, daros una ducha con él o que os acompañe a tirar la basura o a comprar el pan. Él necesita saber que también tiene su espacio con sus padres.

INCORPORAR AL NIÑO MAYOR EN LAS RUTINAS DEL BEBÉ.

  • Los niños pueden ayudar muchísimo en las tareas del día a día con el bebé, y aunque con su ayuda nos cuesten más tiempo, es importante incluirles, que no crean que hay una especie de barrera con su hermano pequeño.
  • Nunca forzarle a ayudar por supuesto. Siempre proponer.
  • Cosas en las que pueden ayudar:
    • Preparación para el cambio del pañal: coger ropa limpia, preparar el pañal y las cremas, coger toallas.
    • Cambio de pañal: tirar el pañal a la basura, sacar una toallita.
    • Recoger la ropa: tirar la ropa sucia al cesto, meter la ropa en el armario.
    • Ayudar a vestirle: ponerle calcetines o gorros.
    • Leerle y hablarle al bebé. Incluso cantarle.
    • Sentarse con él.
    • Tocarle y abrazarle.
    • Mientras estoy dándole el pecho al bebé o calmándole, incluirle: «¿Me traes un vaso de agua, cariño?».

LO MÁS IMPORTANTE DE TODO.

  • Es de vital importancia tener expectativas razonables, acordes con la edad de vuestro hijo. Va a haber un cambio brutal en la dinámica y en la atención que le demos. Muchos niños, ante la llegada de un hermano, tienen sentimientos de duelo o de pérdida, y sienten miedo de que sus padres dejen de quererle. Es una etapa en la que necesitan mucha seguridad, amor y empatía.
  • Como siempre, hay que animarles a expresar los sentimientos. Nada de infravalorarlos: «No llores» «No es para tanto». Por supuesto hay que marcar límites: «No te puedo dejar que hagas eso.» «¿Estás enfadado porque el bebé está aquí?» «Los hermanos mayores a veces se sientes así.»
  • Es importante hablar de los sentimientos también cuando no se están comportando mal, de forma casual, por ejemplo, volviendo del colegio: «Qué duro es a veces ser hermano mayor. Es normal sentirse enfadado con el bebé o con mamá y papá. Es normal sentirse triste y no saber por qué. Si te sientes así alguna vez quiero que me lo digas. Siempre te voy a entender y querer.»
  • Hay niños que les cuesta un poquito más expresar sus sentimientos, pero esto no quiere decir que estén bien. Aunque no se estén portando mal, ni actúen con rabietas, es importante hablarles también como en los dos puntos anteriores. Siempre es mejor expresar los sentimientos que guardarlos.
  • Relajaros. No tiene ningún sentido que sea el momento de enseñarle modales en la mesa o a comportarse en una reunión familiar. Si tiene que ser más activo y explosivo que lo sea. Ya habrá tiempo de enseñarle modales.
  • Es normal sentir rivalidad con su hermano y no pasa nada porque le quite un juguete siempre que sea sano. Los bebés no sienten que se les quitan algo hasta que cumplen alrededor de los 8-9 meses, que empiezan con el sentimiento de permanencia, así que no hay necesidad de salir en su defensa. Hay muchas veces que reaccionan simplemente a cómo nos comportamos los padres. El quitar juguetes es una manera de interactuar entre ellos y una manera más de jugar.
  • Dedicarle tiempo de juego a vuestro hijo mayor dejando un poco al bebé es algo muy sano, tanto para el bienestar del niño como para promover el juego independiente en el bebé, ambas cosas muy importantes.

De cualquier manera algo que hay que tener muy claro es que es un momento muy complicado para nuestros hijos y las grandes emociones van a aparecer. Por mucho que sigáis todas estas cosas a rajatabla no quiere decir que la transición va a ser suave y perfecta. Mucha paciencia, amor y cariño de mi parte. ¡Trasmitídsela a vuestros hijos!

Os dejo aquí el link al vídeo en el que hablo de lo mismo, por si queréis saber un poco más.

Semana 28 de embarazo

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Cada vez queda menos. Cuando me pongo a pensar que en 10 semanas puedo estar dando a luz me entran un poco los nervios, la verdad. ¡Sobre todo porque eso significa que cada día tengo más cerca los exámenes!

Mi semana ha sido bastante estable, la verdad. Lo más llamativo fue a finales de la semana pasada, que tuve un pequeño sangrado. Simplemente fue un hilillo de sangre en el papel al limpiarme que ni siquiera manché la ropa interior. Hablé con la matrona y me explicó que es algo relativamente normal. El cuello del utero está muy sensible y si mantienes relaciones, o haces algún ejercicio que requiera un poco más de lo normal puede ser que algún capilar se rompa. Eso si, si tenéis algún sangrado no dudéis en llamar por teléfono. ¡Mejor ser precavidas!

En el vídeo de mi canal de Youtube os enseño que ya por fin he sacado la ropa de cuando Mateo era pequeño y he empezado a clasificarla para empezar a ver si nos hace falta comprar algo. Aunque en el vídeo digo que sí que compraremos alguna cosa, después de repasarlo con Sergio nos hemos dado cuenta de que tampoco hace falta tanta cosa y lo vamos a dejar para cuando nazca y tengamos las cosas más claras. Así que por ahora en el Black Friday sólo voy a comprar alguna cosa de invierno que le hace falta a Mateo. Y eso si encuentro alguna oferta que me convenza. ¡Ah! Y aprovecharé para coger los regalos de Reyes, probablemente.

¡Por cierto! Ya tenemos nombre, y el bebé se va a llamar Jaime. En el vídeo os explico un poco más como hemos llegado al final a ese nombre.

Yo creo que han hecho su aparición las primeras estrías, aunque realmente creo que son las estrías que ya tenía que se están poniendo rojas, y no nuevas, que es lo que más me preocupa en realidad. A ver si me pongo más en serio con las cremas, que estoy bastante descuidada.

Y poco más. ¿Qué tal vais vosotras?

Semana 27 de embarazo

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¡Ya estoy de 28 semanas! Así que vengo a contaros un poquito que tal me ha ido la semana 27 de mi segundo embarazo.

A remarcar esta semana sobre todo es la visita mensual a la matrona. En esta ocasión era una visita rutinaria, de unos 10 minutos, para comprobar que todo va bien y resolver dudas. Me miraron la tensión, que estaba bien y me miraron el peso. ¡Ay el peso! Le tenía pánico y con razón. Durante este mes y algo he engordado alrededor de los 3kg, lo cual es una pasada. En total en este embarazo ya llevo engordados 11,5kg que es casi lo que engordé en total para el embarazo de Mateo. Me ha dicho que no me preocupe en exceso, que me cuide un poco, pero que siendo el segundo era normal engordar algo más. Veremos qué pasa estos tres meses que quedan.

También miró el latido del bebé, que estaba todo perfecto y me hizo alguna pregunta de cómo me encontraba. En el momento en el que miró la tripa fue cuando alucinó. Me dijo que tenía una tripa muy grande para el tiempo del que estaba y que, teniendo en cuenta los 3,6kg de Mateo, tenía pinta de que este bebé iba a pesar alrededor de los 4kg. ¡Con razón que estoy engordando! Así que veremos cómo saco a este hijo de mí.

Una de las dudas que le pregunté a la matrona fue si era normal que se me pusiera la tripa dura. Es algo que no había experimentado en el embarazo de Mateo (o puede ser que sí y ni me di cuenta) y parece ser que son esas contracciones de Braxton-Higgs de las que tanto se habla, que yo me volví loca el embarazo pasado para intentar sentirlas y no llegué a hacerlo nunca. Simplemente se te pone la tripa muy dura, muy dura, como cuando te estás poniendo de parto. Son algo normal en el embarazo, y mientras ocurran alguna vez suelta, como es mi caso, que no tengo más de una al día, no hay por qué preocuparse. Eso sí, si tenéis contracciones más seguidas, consultad con la persona que os lleve el embarazo.

Ya os hablé la semana pasada de que parecía que el estreñimiento hacía su aparición y esta semana pasada ha seguido ahí en sus trece. De hecho ha habido varios días en los que me ha resultado muy complicado hasta llegar al dolor. La matrona me dijo que era algo que hay que vigilar, que no queremos tener problemas, así que me recomendó que si notaba que seguía con problema, hasta el punto de hacer menos de tres veces a la semana, me tomara un sobre de Femlax con un vaso grande de agua. De cualquier manera siempre preguntad en vuestra consulta antes de tomaros nada porque yo no soy médico.

Algo que ha cambiado con respecto al embarazo de Mateo es que ahora recomiendan vacunarse de la gripe y de la tos ferina entre la semana 28 y la semana 36 de embarazo. Así que próximamente me tocará pasar por el centro de salud a que me la administren. Me da un poco de miedo, porque dicen que luego te encuentras bastante mal, así que esperemos no sea mi caso.

En cuanto al sueño, estoy durmiendo algo mejor, pero simplemente porque parece que Mateo también se encuentra algo mejor. Ya ha habido un par de días o tres que ha dormido del tirón toda la noche, así que he podido descansar algo más, lo cual me viene estupendo. De hecho ya no necesito tantas horas de sueño para sentirme descansada, sino que con 7 horitas al día siguiente estoy como una rosa.

Bueno, en realidad como una rosa tampoco, porque estoy agotada, sin aliento y hecha un poco trapo, pero vamos, la normalidad dentro de que ya estoy en el tercer trimestre y la cosa empieza a pesar.

Un síntoma que ha vuelto esta semana es el dolor en el pecho. No es un dolor como el que tenía al principio, que era un dolor claramente hormonal, como cuando te duelen por la regla, sino que ahora yo creo que me duelen porque han empezado con la producción de leche (¿puede ser o me lo estoy inventando?) Así que otra vez tengo que andar con ojo con Mateo porque si se me apoya encima de más me muero de dolor. Y de hecho están bastante grandes.

En cuanto al bebé ahora mismo medirá entorno a los 42cm y pesará entorno al 1,1kg, pero claro, estamos hablando de media, así que teniendo en cuenta que mi bebé es grande., o eso parece, puede que esté por encima en alguno de esos dos valores.

De cualquier manera el 17 de diciembre tengo la siguiente cita, y esa es con ginecóloga y hay ecografía, así que saldremos de dudas.

Si estáis embarazadas por favor contadme como vais. Pasaros por mi canal de Youtube si queréis ver la tripa o me queréis escuchar contaros los síntomas.

Semana 26 de embarazo

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Esta ha sido una semana diferente: más de la mitad hemos estado visitando familia fuera de Pamplona, lo que ha significado un par de viajes de casi 6 horas. Así como el primer viaje fue bastante mejor, principalmente porque fue Sergio quien condujo todo el camino, a la vuelta cogí yo el coche un par de horas y no me sentó nada bien. Al llegar a casa me dolía la parte baja de la tripa y tuve un reflujo esa noche horrible.

De cualquier manera la semana ha ido bastante bien, a pesar de que estoy descansando muy poquito. Y no por el embarazo, sino porque Mateo está durmiendo fatal. Cada dos horas se está levantando, llorando, soñando o pidiendo agua, lo que hace que mi sueño no sea tan placentero como me gustaría. Y esto en el pueblo de Sergio también pasaba, a pesar de que dormíamos en la misma cama.

Y bueno, por lo demás las cosas normales de las vacaciones: comer fatal, dormir mal y pasear mucho, lo que ha significado que estaba mucho más cansada, con mucho más reflujo y con más nauseas, pero todo soportable, las cosas como son.

Cositas un poco más raras de lo normal durante esta semana: caspa y encías sangrantes. De las encías ya os había hablado antes, y han vuelto esta semana. Lo de la caspa es algo más extraño, aunque realmente no sé si es más cosa de agua diferente, champú diferente y clima diferente o si está relacionado con el embarazo. ¡Nunca lo sabremos!

A pesar de que digo en el vídeo que me veo bastante parada en cuanto a crecimiento de la tripa, si que me siento mucho más incomoda. He perdido la cintura y me veo los brazos y la cara más gorditos. Veremos el viernes, que tengo cita con la matrona, si realmente se traslada a la báscula. Que espero que no.

El bebé ya mide casi 40cm y pesa alrededor del kilo (algo menos), así que aunque todavía tiene espacio, ya empieza a estar más apretado. Eso sí, a este hijo mío eso no le frena, porque no para quieto. Se muevo muchísimo más de lo que se movía Mateo y por la noches suele tener una juerga que me encanta. De hecho ya hay algún movimiento que me molesta, como cuando mete un pie en las costillas.

Dicen que a estas alturas ya reconoce la voz de su madre, aunque la oye como debajo del agua, pero lo que si que he notado es que reacciona al lloro de Mateo. No se si realmente es al lloro de Mateo o si simplemente le altera el ruido fuerte, pero como esté su hermano más enfadado de lo normal, el tío se lía a patadas que no veas.

¡Todavía no tenemos nombre, así que si tenéis alguna idea me lo decís en los comentarios!

No os olvidéis de pasaros por mi canal para ver la tripa y alguna que otra ropita que nos han prestado familiares de cara al nacimiento.

Semana 25 de embarazo

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Lo más llamativo de esta semana es que me hicieron la curva de la glucosa o el test O’Sullivan.

Es una prueba muy sencilla, en la que vas al hospital que te asignan y te hacen beber un líquido muy azucarado. En mi caso nos daban a elegir entre naranja o limón. Una vez que te lo bebes te hacen esperar fuera sin poder andar, ni comer. Básicamente tienes que estar sentada hasta que pasa una hora. A pesar de que después te sacan sangre, en esta prueba no es obligatorio que vayas en ayunas, y de hecho te dicen que vayas desayunada y que no hagas una dieta restrictiva en los días anteriores.

En esta prueba lo que ven es la reacción de tu cuerpo a una sobredosis de azúcar. En principio creo que lo único que buscan es ver si tienes diabetes gestacional. Todavía no me han dado los resultados, pero entiendo que está todo bien porque nadie me ha llamado para decirme lo contrario. Así que esperemos que así sea.

Y en cuanto a síntomas en general, parece que ha llegado el estreñimiento. Y eso que la semana pasada os contaba que iba muy regularmente al baño. ¡Quizá hasta demasiado! Pues ahora voy menos. Si que es cierto que todos los días, pero con algo más de esfuerzo que antes. En fin, que nunca se sabe con esto de los embarazos.

Quizá uno de los motivos de que no vaya tanto al baño es que he dejado de beber tantísima agua. La realidad es que bebo más de dos litros al día, pero si que ya no es tan exagerado como bebía la semana pasada. Además, mi botellita al lado de la cama sigue ahí, sobre todo porque me ayuda mucho con el reflujo por las noches, que está algo más relajado, pero sigue estando presente. Un truquito para el reflujo es beberse un vaso de leche bien fría cuando te metes a la cama, para que haga un poco de barrera protectora y tener un poco de margen para poder dormir tranquila. ¡A mi me funciona!

Uno de los errores que he cometido esta semana es comer demasiado picante el miércoles, lo que desencadenó en un día y medio de diarreas, malestar de estómago y un reflujo horripilante. Pero bueno, lección aprendida. Con lo que me gusta el picante… Creo que voy a tener que esperar a que este embarazo termine.

Algo muy curioso y de lo que estoy muy pendiente últimamente es de los mareos. Resulta que cuando giro únicamente la cabeza un rato hacia un lado y luego vuelve a su sitio siento un mareo importante. Nada de desmayos, ni nada parecido, pero si que me cuesta recuperar la vista, se me pone borroso. No se si tiene que ver con que esté apoyado en alguna vértebra, o que simplemente tengo mucho dolor de espalda, pero lo que si está claro es que estoy vigilante. No vaya a ser que sea algo de lo que preocuparse.

¡Y por si os puede ayudar a alguna! Estuve varios días a principio de esta semana con un reflujo con sabor a pescado horrible. Vamos, como que de pensarlo me dan arcadas. ¡Y creo que he descubierto la causa! Las vitaminas que tomo tienen omega 3 en forma de pescado, y parece ser que las tenía demasiado tiempo en la boca sin tragármela, hasta el punto de que yo creo que deshacía la película que la recubre y hacía que el sabor subiese por mi garganta durante todo el día. Lo cierto es que desde que me he dado cuenta y soy más rápida tomándomelas he notado muchísimo cambio.

En cuanto al bebé, noto que los movimientos son muchísimo más coordinados. Ya se estira o pega patadas o se mueve de un lado a otro. Ya no son los espasmos que se notaban al principio. Lo que está claro es que crece, y cada vez es más niño, así que sus movimientos se van refinando. Y claro, todavía tiene suficiente espacio para estar todo el día dando vueltas..

Y esto es todo por esta semana. Acordaros de que tenéis el vídeo correspondiente a este artículo en mi canal de Youtube.

Semana 24 de embarazo

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Ya estoy embarazada de 25 semanas. ¡No me puedo creer que solo queden 15 semanas y ya terminamos! De hecho hay bebés que nacen con 25 semanas y sobreviven.

De cualquier manera, este trimestre está siendo maravilloso. Casi ni me entero, si no es porque tengo un gran tripón. Y estos son los síntomas que he tenido durante esta última semana.

Lo más llamativo de esta semana fue el comienzo, que estuve con muchísimo malestar de estómago, vomitando y con diarrea. No se todavía si está relacionado con algo que estaba malo de lo que comí el fin de semana o si me pegué demasiada paliza trabajando en casa.

De cualquier manera eso está claro. Tengo que intentar relajarme. Como está Mateo estoy pensando poco en mi físico, y la verdad es que voy corriendo a todas partes y quizá debería descansar más y relajarme, porque enseguida noto cuando me paso: se me pone la tripa dura y me canso mucho.

Y lo cierto es que ya de serie estoy cansada. Todo el tiempo cansada. Y eso que estoy durmiendo bien y las horas que me corresponden, pero claro, este bebé quiere ganar peso, así que me chupa toda la energía.

Digestivamente ha sido lo peor. El reflujo cada vez es peor. Hasta el punto de despertarme por la noche. Y si eso lo sumamos a que no encuentro postura con el dolor de espalda, los comienzos de la noche suelen ser complicados. Además estoy teniendo muchísimos gases, muy incómodos acompañados del reflujo. Soy muy agradable, lo se.

Además tengo muchísima hambre. Pero muchísima. Parece que no me sacio con nada. Y podría estar comiendo todo el día. Así que me va a tocar controlarme porque sino el 9 de noviembre la matrona me va a decir un par de cosas.

En cuanto a otras citas médicas, esta mañana me voy a hacer la curva de la glucosa, que creo que es para saber si tienes diabetes gestacional, pero ya os contaré más en detalle en el post de la semana que viene, para que sepáis en qué consiste y mi experiencia.

El bebé tiene pinta de estar estupendamente. El tío se mueve como un loco todo el día. Y como todavía tiene espacio se mueve de lado a lado de la tripa como quiere. Al principio de la semana estaba muy metido en la pelvis y la verdad es que había patadas que me dolían bastante. Pero bueno, ahora ya está colocadito más arriba lo que supone que tengo mucho más reflujo, gases y malestar de estómago. Que no me viene bien nada, vamos.

En fin, que veremos a ver que tal van avanzando las semanas.

Si queréis ver la tripa y oirme hablar de esta semana no olvidéis pasaros por mi canal.

Semana 23 de embarazo

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Ya he llegado a las 24 semanas, ¡casi 6 meses! Así que os quiero contar un poquito qué tal he pasado esta semana 23 de embarazo. Si preferís verlo a leerlo, os invito a pasar por mi canal de Youtube en el que veréis el avance de la tripa.

¡Por fin hace frío en Pamplona! Y creo que eso me ha ayudado a que esta semana fuera una de las mejores hasta ahora. A pesar de que hemos tenido un fin de semana movidito porque hemos tenido muchas comidas familiares la verdad que no se me ha hecho pesado del todo. Tengo ganas ya de que llegue la nieve, la niebla y la lluvia. Qué le voy a hacer, soy así.

Una de las cosas más incómodas de esta semana ha sido el reflujo. Si bien estas semanas pasadas ya lo tenía, ahora viene sin ningún motivo ni postura y es bastante fuerte. Hasta el punto de que  me tengo que callar y tragar saliva de lo que escuece en el pecho. Que por cierto, eso que dicen de que el reflujo es síntoma de que va a tener mucho pelo nada de nada. Con Mateo tuve también un reflujo horrible y luego el pobre no tuvo pelo hasta los dos años.

Tengo mucha más hambre. Espero que sea síntoma de que el bebé está creciendo. Ahora mismo ya el bebé está formado y a partir de ahora lo que hace es ganar peso, así que espero que esté demandando calorías, porque sino me voy a poner redonda.

Y hablando de digestivo, estoy venga a ir al baño. ¡Y eso que dicen que lo normal en el embarazo es estar estreñida! Pues yo voy por lo menos dos veces al día. Que nada, es maravilloso, sobretodo para evitarse incontinencia o almorranas, que no son nada bonito en el postparto, así que bienvenido sea. Pero me sorprende, la verdad.

Otro de los síntomas raros raros de esta semana es que no me paraba de parpadear el ojo. De esto que sientes como si te estuviesen dando golpecitos desde dentro. Creo que suelen decir que ese tipo de cosas pasan con el estrés, pero la realidad es que estoy muy tranquila, y no hay nada que ahora mismo me preocupe. De todas formas a estas alturas ya casi no siento nada, así que no le estoy dando mucha importancia.

Tuve una crisis importante esta semana, y es que pensaba que me había salido la primera estría. Pero nada, falsa alarma. Una costura del pantalón que me dejó marca y nada más. De todas formas todavía me pica mucho la tripa, así que me imagino que enseguida empezarán a hacer aparición. Estoy temblando, sobre todo con la experiencia de Mateo, que dejó llenita.

En cuanto al bebé yo creo que se mueve muchísimo más que Mateo. Espero que luego sea un niño tranquilo porque madre  mía la vida que me da en la tripa. Está todo el día de un lado para otro. Se ve que todavía tiene sitio y aprovecha, porque los próximos meses cada vez va a estar más apretujado, pobrecito mío. Pero nada, todo síntoma de que está sano y feliz.

Ya he empezado a hacer una pequeña lista de cosas que necesitamos, por si acaso empieza a venir gente preguntando que queremos que nos regalen y aunque pensábamos que no nos iba a hacer falta nada, si que es cierto que alguna cosa nos falta. Tengo intención de hacer un vídeo y un post por aquí para comentaros cuáles son mis imprescindibles para el recién nacido.

Y nada más, os recuerdo que todas mis redes sociales son elisaglarequi (instagram, página de Facebook y canal de Youtube) salvo en twitter que es elisaglarequii y la verdad es que últimamente estoy muy activa, sobre todo en la página de Facebook, que subo todos los días lo trabajado con Mateo con fotos explicativas. Pasaros por allí si os interesa la educación en casa.

Semana 22 de embarazo

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Bueno bueno, semana 23 de embarazo y por fin he tenido cita con la matrona.

Y es que aunque se mueva muchísimo, hasta el punto de ser incómodo, siempre da más seguridad escuchar que todo está bien de boca de alguien que sepa. Así que si, confirmo, todo está bien.

Yo he engordado alrededor de 8 kilos, que aunque ella me ha dicho que está bien creo que estoy yendo un poco por encima de lo que debería. La comida estas semanas está siendo bastante sana, pero si que es cierto que estoy comiendo más cantidad que en semanas anteriores. Y deporte esta semana NADA DE NADA. Me pegué una paliza impresionante subiendo la compra del mes el lunes y he estado hasta el jueves que casi no me podía mover del dolor de espalda. Un horror. Y luego la pereza que me da, claro. Que encuentro cualquier excusa rápido para no tener que hacer deporte. Mal hecho.

Y lo que si que ha cambiado es que bebo muchísima agua. Probablemente más de 3 litros al día. Incluso por la noche me tengo que llevar una botella de litro y medio a la cama porque me muero de sed durante la noche. Y esto claro, se ha convertido en viajes al baño cada hora más o menos, que ni Mateo en los tiempos de quitar pañal. Pero bueno, el dolor de infección de orina ha desaparecido y ya parece que la incontinencia está más controlada. Además esto ha hecho que ya no me apetezca casi cocacola zero, lo cual seguro que es bueno para mi.

Y vamos con los síntomas así un poquito diferentes: no para de picarme la tripa. Así como del ombligo hacia abajo. Lo cual es síntoma de que las estrías van a hacer su aparición triunfal, así que ya estoy mirándome cada día para saludar a la primera, que antes o después llegará, lo se. Por mucho que me unte en crema.

Además tengo un síndrome del nido que no me aguanto. Para las que no lo sepáis es básicamente apañarlo todo para la llegada del bebé: estoy todo el día limpiando, ordenando y recolocando. Lo cual no tiene nada que ver conmigo en la vida real. No hay nada que me importe menos que un poco de suciedad. No soy nada maniática. De todas formas es un poco pronto para empezar con estas historias… Será que mi cuerpo se da cuenta de que está Mateo… y que las cosas se van a complicar dentro de unos meses.

También he tenido de estos síntomas de TMI (demasiada información, vamos). El primero (y el menos así) es que no me paran de sangrar las encías. Están hinchadas y hasta tirando a moradas. Se que es algo normal, también me pasó en el embarazo de Mateo, pero es bastante rollo. De cualquier manera que sepáis que recomiendan una visita al dentista al menos por cada trimestre de embarazo.

Y luego ya vienen los de compartir demasiado, pero demasiado. Y son dos: el flujo y el sexo. En cuanto al primero hay mucho, mucha cantidad. Y del segundo pues todo lo contrario, vamos. No nos alarmemos, es un flujo normal, transparente, no huele y ni pizca de sangre, pero la verdad es que hay veces que es hasta incómodo. Y luego el sexo, pues que os voy a decir, entre que una no se siente nada sexy y que tengo una pelota de baloncesto pegada al cuerpo pues las cosas se ponen complicadas. Que ya me lo esperaba, que ya he estado embarazada, pero bueno. Que no estamos a lo que estamos y no queda otra que esperar a que pasen estos meses.

Y nada más de mi parte. Si estáis embarazadas, contadme cositas, que me encanta. Y pasaros por el canal para verme en vídeo y ver la barriga, ¡que ya es enorme!