La mente absorbente – Capítulo 10

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo número 10. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

Este capítulo se llama «Los cuidados al comienzo de la vida» y resume perfectamente lo que deberíamos hacer y cómo deberíamos actuar durante los primeros meses de vida del niño.

Algo que ha quedado claro hasta ahora es que la mente absorbente se orienta en el espacio, por lo que es importante la preparación del entorno que va a rodear al recién nacido para ayudarle en su absorción, para que se sienta atraído por él, ya que el progreso, el crecimiento y el desarrollo del niño depende de su amor por este entorno.

El bebé debe permanecer en contacto con la madre lo máximo posible y el entorno no puede ser un obstáculo para esto: buena temperatura, sin mucha luz ni ruido. El trato al niño debe ser con cuidado y hay que ser suaves en nuestros movimientos. El bebé se tiene que tocar lo menos posible, no vestirle mucho. Para desplazarle se puede utilizar un pequeño colchón que le mantenga en posición horizontal.

El bebé está ahora fuera del vientre de la madre, pero el resto tiene que ser igual. Tienen que estar en comunicación próxima y el magnetismo tiene que permanecer intacto. Después de algo de tiempo, el bebé y la madre pueden salir del «aislamiento» a la sociedad. La costumbre de que todos los familiares visiten al bebé nada más nacer debe terminar.

Una vez que el primer periodo ha terminado, el niño se adapta felizmente al entorno sin problemas y va independizándose poco a poco. Recibe al entorno y lo absorbe hasta que se acostumbra a él.

Las primeras actividades que realiza el bebé las realiza a través de los sentidos. Los ojos del niño son muy activos, no es un niño pasivo. Recibe impresiones, pero es activo. Los sentidos trabajan para el niño absorbiendo todo lo que tiene a su alrededor sin límites y ocurre una reacción psico-química que hace que estas impresiones se conviertan en parte de él.

De hecho estas impresiones que recibe del entorno le transforman para adaptarse lo mejor posible al entorno. Durante la infancia el bebé adquiere las características que le van a distinguir como el lenguaje, la religión, el carácter, etc. Y todo esto va a depender del entorno y su adaptación a él. Por lo tanto el niño necesita al entorno para desarrollarse completamente.

El entorno de un bebé tiene que ser el mundo al completo. Si queremos que hable un idioma, tiene que estar con gente que lo hable, si queremos que adquiera una facultad en particular tiene que estar entre personas que tengan esas facultades. El niño que está entre gente culta que usa muchas palabras y que tiene un comportamiento más refinado adquirirá mayor lenguaje y mayor refinamiento que un niño que no lo esté.

Si el niño se mantiene en el interior de la vivienda o incluso en guarderías mucho tiempo hay serios obstáculos en el crecimiento normal y el desarrollo. Serios retrasos e insatisfacciones. Hambre psicológica que tiene un efecto negativo a largo plazo.

En cuanto el niño puede salir fuera, deberíamos llevarle con nosotros todo el tiempo para dejarle ver lo máximo posible. Debe estar con nosotros cuando hablamos con nuestros amigos o familiares. Que vea cómo hacemos las cosas, que escuche conversaciones. No las va a absorber de forma consciente, pero si ve gente hablando a su alrededor, comiendo, etc recibe una impresión inconsciente que le ayudará en su crecimiento.

Si nos damos cuenta de que el niño se ha interesado en algo, hay que pararse y dejarle examinar lo que sea que le ha llamado la atención tanto tiempo como sea necesario.

El único remedio para niños mentalmente hambrientos es sacarles fuera de la prisión y dejarles entrar en la sociedad.

La mente absorbente – Capítulo 9

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo noveno. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo María Montessori habla de la conquista de la independencia y cómo se va consiguiendo.

El desarrollo es la conquista de la independencia y esta conquista comienza desde el comienzo de la vida. Conforme va desarrollándose, se va perfeccionando a la vez que va superando obstáculos. La fuerza que hace que el niño vaya evolucionando se llama horme, que se relaciona con la fuerza de voluntad, pero esta última es algo claramente consciente, mientras que el horme es algo innato a la evolución, que le incita al niño a hacer ciertas cosas felizmente.

Nada más nacer se hace patente esta primera conquista de la independencia al separarse del útero materno y ya no depende de las funciones de su madre sino de las suyas propias y aparece en él una necesidad de conocer el entorno y absorberlo. El niño ama el entorno.

Una muestra clara de esta necesidad es que los primeros órganos que funcionan en el bebé son los órganos de los sentidos. Pero no analizan sonido pro sonido ni objeto por objeto. El psique de un niño normal primero toma el mundo y después lo analiza.

A los 6 meses se producen una serie de transformaciones y también es cuando aparece el primer diente. Además puede vivir sin la leche de su madre o al menos se puede suplementar con otras cosas. Este es otro paso más hacia la independencia. También a los 6 meses dicen sus primeras sílabas que se desarrollarán hasta formar las primeras palabras, lo que significa también una gran independencia por la posibilidad que abre al niño de poder comunicarse con otros.

Al año de vida el niño ya es capaz de andar, lo cual es uno de los mayores pasos hacia la independencia. Una de las cosas que lo posibilitan es una parte del cerebro llamado cerebelo que está situado en la parte baja del cerebro y es a partir de los seis meses que se desarrolla muy rápidamente y continua así hasta los 14-15 meses. Después se ralentiza, pero continúa desarrollándose hasta que tiene 4 años y medio. Otra de las cosas que posibilitan el andar es un conjunto de nervios y también el desarrollo del esqueleto.

Si quisiéramos enseñar al niño a andar antes de tiempo no podríamos ya que el hecho de andar depende de una serie de desarrollos físicos. La naturaleza es la que dirige. Si quisiéramos frenar al niño que ha empezado a andar y no le dejáramos sería imposible, porque una vez que un órgano se desarrolla, debe utilizarse. El niño sólo se puede desarrollar mediante la experiencia en el entorno.

Eso si, aunque el desarrollo del niño no puede destruirse, si que se puede mantener incompleto e incluso retrasar si no se le dan oportunidades de tener experiencias en el entorno. Por esto es importante darle al niño un ambiente que le permita desarrollar las funciones que la naturaleza le da. No se trata de darle lo que quiera, si no de cooperar con la naturaleza. De cualquier manera, el niño tiene tanta necesidad de hacerlo que nos pasamos la mayoría del tiempo restringiéndole el hacer cosas, lo cual no es más que luchar con la naturaleza.

Entonces llega un momento en el que la voluntad quiere tener independencia también. Empezará a buscar desarrollar su mente mediante experiencias propias y a buscar la razón de las cosas. La individualidad del ser humano se construye durante este periodo de la infancia. Solamente mediante la libertad y las experiencias en el entorno que el ser humano se desarrolla.

La importancia de las primeras semanas – El periodo simbiótico

María Montessori hablaba mucho de la importancia de las primeras 6-8 semanas de vida y le llamaba el periodo simbiótico, que viene de la palabra simbiosis (una vida juntos).

Es un momento de mucha importancia, ya que el bebé está adaptándose a vivir fuera del útero, conoce a la madre y al padre y es un periodo de protegerse del exterior para concentrarse en desarrollar los vínculos para convertirnos en una unidad familiar. Esto es algo que ocurre en todos los nacimientos y en todos los bebés, no sólo con el primer bebé que llega a la familia.

Una relación simbiótica es aquella en la que los dos organismos dependen uno del otro y los dos se benefician de la relación. Esto ocurre en la familia, ya no solo en el aspecto físico, que es muy importante, sino también psicológicamente, ya que ayuda a crear conexión, a aliviar la tristeza del posparto y posibilita la transición.

El papel del padre, o del otro miembro, si lo hay, de la pareja, es muy importante. Debe proteger y cuidar físicamente de la unidad familiar.

Durante este periodo simbiótico se crean dos cosas: el apego y la confianza.

APEGO: es importante tocar y coger al bebe, mirarle a los ojos para conocernos. Esto es especialmente importante durante los momentos de cuidado personal, como el cambio de pañal o la toma. El otro progenitor debe involucrarse especialmente en este tipo de actividades, ya que las tomas son momentos que facilitan este vínculo entre madre e hijo. «El desarrollo del apego adecuado durante este periodo abre el camino a una independencia natural y el nacimiento psicológico se produce.» – Dr. Silvana Montanaro

CONFIANZA: el bebé aprende a confiar en el mundo mediante la satisfacción de sus necesidades. Es por esto que durante estas semanas hay que tenerle cerca y proveerle de mucho contacto físico y ser muy cariñosos. El trato debe ser cuidadoso.

Esta es una fase que claramente se hace en familia, se comparte entre todos los miembros, a diferencia de otras fases del desarrollo de los niños. Sin embargo es importante respetarle, darle espacio, amor y tiempo para absorber los cambios.

Este espacio es necesario también tanto para los progenitores como para los hermanos que ya estaban antes. Por esto es importante cuidarse durante este periodo y pedir ayuda externa para cocinar, limpiar o cuidar a niños mayores.

Durante estas semanas se desaconsejan las salidas al exterior, para que el bebé se adapte al entorno en el que más tiempo va a estar. Además la casa debería estar con una luz más tenue y una temperatura cálida, ya que no regulan bien la temperatura. Los progenitores deberían dedicar estos días para entender al bebé, interpretar sus lloros y saber cómo le gusta estar.

El final de este periodo es muy claro si eres capaz de observarle. Los bebés empiezan a interactuar con el entorno, miran a su alrededor cuando comen, se dan cuenta de los sonidos, de otros miembros de la familia y del entorno. Es entonces cuando se puede empezar a presentar al bebé lugares que son importantes para nosotros fuera del hogar y personas que forman parte de nuestra vida.

La mente absorbente – Capítulo 8

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo octavo. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo Montessori habla del embrión espiritual y de la mente absorbente, además del terror del parto.

Con el nacimiento comienza lo que María llama el embrión psíquico o espiritual, que ha sido formado antes de nacer. Como el bebé ya tiene capacidades antes de nacer, recibe sensaciones e impresiones de su alrededor, y por eso el nacimiento tiene que ser un gran shock. Y ya no solo por el proceso en sí, si no por el cambio de entorno que se produce, además teniendo en cuenta que no está desarrollado al nacer, ni siquiera físicamente. Todo está por terminar.

Esto nos hace pensar que el niño, al nacer, todavía está en un estado embrionario. Esta persona que nace sin poder, sin posibilidad de movimiento, tiene un comportamiento que le lleva al movimiento. La formación de las cualidades que tiene que crear es un periodo más de la fase embrionaria, la fase psico-embrionaria.

Por lo tanto después del nacimiento comienza el desarrollo del psique mientras la parte física del embrión también continúa con su desarrollo. Parece como si el embrión humano naciera incompleto porque los retoques finales deben hacerse una vez que el psique haya sido formado. Este psique se forma según el entorno en el que el hombre se encuentra, según las condiciones del tiempo en el que ha nacido para poder adaptarse. Mientras el esqueleto y el sistema nervioso esperan la construcción de la inteligencia, el cuerpo se mantiene inerte. Tiene que esperar porque no es el cuerpo de un ser cuyo comportamiento esté predeterminado, como en el caso de los animales.

Como el psique tienen que construirse según el entorno, la inteligencia debe observarlo y estudiarlo primero, tiene que obtener la mayor cantidad de impresiones posible. Este es el propósito del primer periodo de vida, con una actividad psíquica muy fuerte. El primer año de vida hay mucha actividad relacionada con absorber lo que hay en el entorno y en el segundo año la parte física está prácticamente completa y los movimientos empiezan a ser mejores.

Esto muestra la gran importancia que tiene el primer año para el resto de su vida. Su mente está tan hambrienta en esta etapa, que atrapa impresiones de todo lo que existe en su entorno, pero no absorbe nada de forma consciente.

En cuanto al parto, María Montessori habla del terror que probablemente sufren en el parto. Su subconsciente es muy sensible y el niño debe ser ayudado en su primera adaptación al entorno. La naturaleza da a los padres el instinto de tener al niño cerca del cuerpo de la madre y de protegerle de la luz. De hecho tras el parto la madre suele estar bastante inútil y no tiene mucha energía por lo que se crea un ambiente de calma.

En este capítulo María critica mucho cómo se trata a los bebés al nacimiento, cuando les cogen, les lavan y les dan con luces y de cómo hemos perdido la conexión con la naturaleza en el trato con los bebés recién nacidos. La consecuencia de este trato es una transformación psíquica y el bebé toma el camino incorrecto creando estragos que se mantienen en el adulto. Es lo que se llama regresiones psíquicas. En vez de progresar, se mantienen atados.

Por qué no deberías sentar a tu bebé

Uno de los mayores cambios que he hecho con respecto a la manera de actuar con Jaime en comparación con Mateo, que ya tiene casi cuatro años, es el «dejarle hacer» en lo que a desarrollo motor se refiere. Y en este sentido ni sentamos ni ponemos bocabajo a Jaime. En este artículo me voy a centrar en el por qué no le sentamos, pero la mayoría de los motivos son compartidos con el por qué no le ponemos bocabajo.

Se que para muchas personas esta manera de verlo puede parecer chocante y estoy segura que habrá mucha gente en contra, pero quiero que quede claro que no intento convencer a nadie ni muchísimo menos, sino que os invito a leer y adoptar la forma que mejor cuadre con vuestra manera de ver las cosas y lo que creáis que es lo mejor para vuestros bebés.

La principal razón por la que no sentamos ni ponemos en una posición erguida a Jaime es el juego independiente. Cuando digo que no sentamos ni ponemos erguido, me refiero a que no es su posición habitual: no utilizamos arneses, ni hamacas, tacatacas o soportes y utilizamos lo menos posible la mochila de porteo y la silleta además de intentarle llevar tumbado cuando está en brazos. Aún así que sepáis que todos los días Jaime pasa algún ratito en posición erguida o inclinada, aunque lo ideal sería que no lo estuviera.

Y ¿qué tiene que ver el juego independiente con el estar sentado? Básicamente porque como el sentarles de manera prematura es una manera de restringirles el movimiento (no hay más que ver lo estáticas que están las piernas en un bebé sentado y lo móviles cuando está tumbado bocarriba) y de hacerles más dependientes del adulto, los bebés no están cómodos y requieren de la presencia adulto. De cualquier manera os dejo por aquí mi vídeo sobre juego independiente en bebés.

De hecho, mantenerles sentados crea el hábito y como ya sabéis por otros artículos que he escrito en este blog, a los bebés les gusta continuar haciendo lo que han hecho hasta el momento y les encantan las rutinas, por lo que si dejas de hacerlo te «pedirán» que les coloques en esa posición. Así que lo mejor es que no les sientes para que no lo pidan.

En cuanto a desarrollo motor, está claro que la posición desde la que se progresa de forma natural es la posición bocarriba. Y esto importante porque, según defendía Pikler, si se hace de forma natural y sin interferencias hay beneficios tanto físicos (en cuanto a facilidad de movimientos) como psicológicos y cognitivos. Al final estamos ayudándoles a conseguir metas de manera independiente, pasito a pasito, teniendo que esforzarse y pasar por las diferentes posiciones (ponerse de lado, darse la vuelta, colocarse sobre los brazos, sobre las rodillas, balancearse a cuatro patas y finalmente sentarse) con paciencia y persistencia. Y la satisfacción de lo conseguido uno mismo es enorme y no hay nada más importante que la motivación intrínseca.

Y es que es importante pasar por todas estas metas en el desarrollo motor: es importante que se gire, es importante que gatee. Para que vaya pasando por todas estas posiciones es crucial no utilizar aparatos como sillas, arneses, tacatacas entre otros, pero tampoco sentarles ya que es una posición muy restrictiva cuando no la adquieren de manera independiente. De hecho no pueden salir de ella sin caerse, lo que no les da confianza ni seguridad. Y lo que os decía más arriba, los niños que juegan sentados porque han sido colocados así tienen movimientos bastante estáticos e inmóviles. No mueven las piernas. Sin embargo si estuviesen tumbados bocarriba, dándose la vuelta y girando sin parar, moviéndose sobre la espalda y doblándose y estirándose para alcanzar objetos el movimiento es mucho mayor. No podemos esperar que nuestros hijos pasen por todas las etapas si no les damos el tiempo ni la libertad para hacerlo.

¡No hay prisa! Si no sientas a tu bebé no tendrá «la necesidad» de hacerlo y no «te pedirá» que le coloques en esa posición. Confía en tu bebé y en su capacidad para conseguir los objetivos. Van a llegar a hacerlo todo, solo necesitan tiempo y paciencia por tu parte.

La mente absorbente – Capítulo 7

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el capítulo séptimo. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo, Montessori habla de la universalidad del hombre y cómo es el niño el instrumento para que se lleve a cabo esta universalidad.

Existen varias cosas que nos diferencian de los animales, entre ellas la capacidad de hacer un montón de movimientos diferentes, el trabajo con las manos y la variedad de lenguajes. Todas estas capacidades no están presentes en el niño y se adquieren durante la infancia, por lo que todo lo que el hombre es ha sido conquistado por el niño que un día fue.

Otra de las cosas que llaman la atención del hombre con respecto a los animales es su capacidad de adaptación al entorno, ya que toda la Tierra está poblada. Sin embargo, si consideramos a los adultos son unos de los seres vivos con menor capacidad de adaptación, ya que estamos apegados a nuestro lugar de origen y no solo esto si no al momento de la historia en el que vivimos.

La solución está en el niño, que es instrumento de la adaptabilidad de la humanidad. El niño, nacido sin ninguna capacidad, no solo las adquiere sino que se adapta a las condiciones de su entorno y esto ocurre gracias a la psique del niño, que es completamente diferente de la psique del adulto.

El niño no se adapta al entorno, absorbe el entorno. No recuerda las cosas que ve sino que forma parte de si mismo. Este tipo de memoria vital no recuerda conscientemente le llaman Mneme. El niño tiene una sensitividad absorbente hacia todo lo que haya a su alrededor y es así como se adapta: tiene un poder inconsciente.

El primer periodo de la vida es el de la adaptabilidad. Su adaptabilidad biológica es la que le permite adaptarse al lugar en el que nace: socialmente y climatológicamente. Así es como crea al individuo típico en su raza. El niño crea un comportamiento que concuerda tanto con su tiempo como con su sitio y también con la mentalidad del sitio. También crea la personalidad y los sentimientos en general.

Lo que se forma en el niño no se puede destruir nunca. Este Mneme no solo forma características sino que las mantiene vivas en el individuo: por mucho que este cambie se quedarán en su personalidad.

Si queremos darles nuevas ideas a la gente, si queremos cambiar los hábitos y las costumbres de un país o si queremos acentuar más determinadas características en en determinadas personas tenemos que utilizar como instrumento al niño, ya que en los adultos se puede hacer muy poco. La creación de la humanidad se produce en el niño. Construyen con lo que les damos.

Si cogemos a niños de 3 años o menos y creamos a su alrededor una atmósfera de entusiasmo, de dignidad, de actividad en una generación podemos cambiar el carácter del mundo. Pero para influenciarlos lo tenemos que hacer a través del entorno porque el niño absorbe el entorno y lo encarna en si mismo.

No se puede crear al hombre, pero si se le puede hacer más perfecto actuando en el embrión psíquico. Esto le da mucho poder al adulto y a la educación porque les da control sobre el crecimiento y el desarrollo psíquico. El niño da esperanza y visión de futuro.

Trucos que harán tu lactancia más fácil

Ahora que ya Jaime ha pasado los tres meses, siento que la lactancia está más asentada y que estoy más cómoda dando consejos, me voy a dar la licencia de contaros cuáles son mis trucos para facilitar la lactancia.

De cualquier manera os recomiendo que si tenéis algún problema acudáis a una asesora de lactancia o a grupos de lactantes en general, que os sabrán aconsejar muchísimo mejor que yo si tenéis dudas concretas.

  • Intenta ver a una mujer amamantando antes de dar a luz: os puede parecer una tontería, pero hay muchas veces que las imágenes o los vídeos que se ven por internet no son del todo correctos. Lo mejor sería ver a una madre que esté satisfecha con su lactancia, con un bebé de 2-3 meses, y observarle bien (preguntándole antes, claro. Si no sería un poco raro) y hacer todas las preguntas que te surjan. Fíjate en como le coloca, como hace el agarre… ¡TODO!
  • Recopila toda la información posible: existen páginas web, perfiles de instagram y muchísimos vídeos y fotografías. Eso si, estate segura de que la información que te dan es correcta. Yo os recomiendo www.albalactanciamaterna.org y el perfil de instagram de @albapadibclc.
  • La postura lo es todo: Si queréis un truco más concreto, esta es la clave para mi. Una de los trucos es que la barbilla, el hombro y la cadera estén en línea y el cuerpo del bebé bien pegado al tuyo. Eso si, tienes que conocer tu pecho: si tu pezón apunta hacia abajo no es lo mismo que si mira hacia el frente.
  • Escúchate a ti misma: Permite sólo hasta donde tu quieras, teniendo en cuenta a tu bebé. Hay veces que leo a madres cansadas, hartas, que se sienten impotentes. Es muy importante crear una relación respetuosa con tu hijo o hija y sentar las bases del consentimiento. Y una relación basada en el respeto tiene mucho que ver con que se cumplan los deseos y las necesidades de ambas partes. Eres su madre, pero también eres importante. Trátate siempre bien.
  • No escuches a nadie: Y no solo en lactancia, en absolutamente todo lo demás. Te van a dar mil consejos, sobre todo si eres primeriza y probablemente sean todos contradictorios. No escuches a tu madre, ni a tu suegra, ni a tus primas ni cuñadas. Probablemente a quien debas escuchar sea quien no te de ningún consejo. Si tienes a algún familiar que permanece callada y que no te dice lo que debes hacer, ¡pregúntale!

Parecen simples, incluso obvios, pero creo que realmente son los 5 consejos más importantes para que tu lactancia funcione.

La mente absorbente – Capítulos 5 y 6

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que estos son los capítulos quinto y sexto. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

He decidido unir los dos porque son capítulos muy intensitos en la parte teórica biológica. Habla mucho del crecimiento de las células de diferentes tipos, lo compara con animales y en cuanto a contenido pedagógico hay algo menos. De cualquier manera si tenéis la oportunidad de leerlo dice cosas muy interesantes que te hacen pensar y da sentido a la obra en su conjunto y a muchas de sus creencias.

La idea más importante que saco del capítulo quinto «El milagro de la creación» es que las personas somos capaces, ya que lo hemos hecho ya con el desarrollo físico, de controlar y ayudar al desarrollo psíquico.

Y paso al capítulo sexto «Un plan, un método».

Psíquicamente hablando existe un periodo en el que todos los seres humanos somos iguales, que es recién nacidos, por lo que únicamente debería existir una manera de educar o de tratar a los bebés, por lo tanto solo debería haber un método eficaz en este sentido.

Se llegue al resultado que se llegue, está claro que todos los seres humanos evolucionan de la misma manera y tienen las mismas necesidades psíquicas. Para llegar a ser un ser humano adulto se pasa siempre por las mismas fases. Si esto es así no debería preocuparnos en qué se va a convertir un individuo en particular ya que no podemos interferir en eso, sino que deberíamos emplear nuestras energías en asistir en estas fases de crecimiento comunes a todos y hacerlo a través de un único método que de verdad ayude. Para poder saber cuál es el método en cuestión, deberíamos mirar a la naturaleza, ya que es ella quien ha establecido estas fases de crecimiento.

Todo esto de lo que hablamos sirve para los primeros años de vida, ya que una vez que pasan estos años si que aparecen diferencias entre las personas.

Al recién nacido lo podríamos llamar embrión psíquico, ya que hay una etapa embrionaria dentro del útero materno y una etapa psico-embrionaria una vez que el bebé ha nacido y por estas dos fases pasan todos los seres humanos.

Lo que podemos hacer desde fuera es eliminar los obstáculos para que el bebé pueda realizar el trabajo lo mejor posible. La educación debería poder ayudar a conseguir la perfección en el trabajo del niño.

Rutina diaria bebé de 3 meses

Me parece increíble que Jaime ya tenga 3 meses. ¡Se me ha pasado volando! Por fin ha acabado el temido cuarto trimestre que a mi, sinceramente, no me gusta nada. Jaime ya ha empezado a interaccionar algo más con el entorno y pasa más tiempo despierto, así que estamos haciendo un montón de cosas.

Os invito a que, si queréis verlas, paséis por mi canal de Youtube, que lo tenéis en la columna de la derecha, para que podáis seguirnos un poco más en el día a día.

De hecho en ese mismo canal el domingo tendréis un vídeo en el que os hablo un poquito de rutinas de sueño y de cómo lo hago yo para que mis hijos duerman bien, así que si os interesa suscribiros y así no os lo perdéis.

Hoy os traigo la rutina que seguimos con Jaime en el día a día. En realidad tampoco la seguimos al pie de la letra, porque ya sabéis lo que es un bebé, pero me gusta establecer unos horarios claros, primero porque soy un poco obsesiva con la organización y luego porque creo que de verdad agradecen las rutinas y los rituales cuando son tan pequeños (y hasta los 5-6 años, de hecho).

RUTINA DE JAIME

  • 7:30h – Despertar y pecho
  • 8 a 9:15h – Rutina de mañana, paseo hasta el cole y vuelta a casa.
  • 9:15 a 10h – Primera siesta de la mañana. Hay veces que se duerme durante la rutina de mañana. Para las 10 de la mañana le despierto todos los días.
  • 10 a 12:15h – Pecho, baño (no todos los días), juego independiente y juego con mamá y/o papá.
  • 12:15 a 14:15h – Pecho y segunda siesta. Ahora mismo le está costando un poquito hacerla y se despierta a mitad algunos días.
  • 14:15 a 16h – Pecho, juego independiente y salir hacia el cole de Mateo.
  • 16 a 17:15h – Recogida del cole y juego independiente o ir a la piscina.
  • 17:15 a 19:30h – Pecho, pequeña siesta (20-30 minutos, hay veces que la hace en el tramo anterior) y juego independiente o paseo.
  • 19:30 – Pecho y cama.

Ahora mismo por las noches hay días que se salta una toma y días que sigue haciendo cada 3 horas. Lo normal es que pida a las 22:30, 1:30 y 4:30. Cuando se salta toma suele ser o la de las 22:30 o la de las 1:30 horas.

De cualquier manera ya os digo que el domingo os explico un poco más cómo instauro un rutina con respecto al sueño, por si tenéis alguna duda.

La mente absorbente – Capítulo 4

Como ya os dije en el post introductorio de esta serie, voy a ir contándoos, capítulo a capítulo, la obra de “La mente absorbente” de Maria Montessori. Así que este es el cuarto capítulo. Os invito a leer conmigo y hacer de esto un club de lectura donde podamos compartir lo que nos vaya pareciendo.

En este capítulo, Montessori habla de cómo la construcción del psique sigue el mismo orden que la construcción física en el útero materno y de la importancia de los periodos sensibles.

El niño está encaminado hacia la vida porque su propósito es la construcción del hombre en toda su fuerza. Toda la vida del niño es el progreso hacia la perfección y esta tarea le proporciona felicidad. Esta actividad le ayuda a adquirir inteligencia y fuerza. No hay competición posible ya que nadie puede hacer su trabajo más que él mismo, nadie puede crecer por él.

El niño tiene contacto con el adulto desde antes de nacer, ya que se encuentra en el cuerpo de la madre. La vida del niño empieza en el adulto y termina en el adulto.

El cuerpo se desarrolla según un determinado plan, pero también lo hace el psique. Empieza de la nada, al igual que el cuerpo empieza de una célula primitiva. Al principio realiza una acumulación de «material» o información durante el periodo de la mente absorbente a través los periodos sensibles. A través de ellos se forman «los órganos» del psique y cada uno de ellos se desarrolla de manera independiente, al igual que ocurre en el cuerpo. Estos periodos sensibles son tan precisos, que llaman al individuo a llevar a cabo determinadas acciones y a fijarse en determinadas cosas. Ninguna de estas sensibilidades ocupan todo el tiempo, sino sólo parte, el tiempo suficiente para que se construya este «órgano». Una vez se construye, la sensibilidad desaparece. Cuando todos los órganos están formados, se unen para crear al individuo en su faceta psíquica.

Una vez que conocemos de la existencia de estos periodos sensibles, la actitud hacia la infancia cambia ya que podemos ayudarles a su desarrollo psíquico mucho mejor cuando sabemos que está en uno de ellos.

La educación desde el nacimiento, como decía Montessori, significa que necesariamente tenemos que proteger de manera consciente las necesidades psíquicas del niño. La educación debe proteger la vida y llegar hasta la protección del recién nacido.