Por qué hemos decidido practicar colecho esta vez.

Y si, digo esta vez porque con Mateo no lo hicimos. Pero las cosas han cambiado, la situación es diferente y en realidad también tengo más conocimientos de los que tenía.

La principal razón es mi propia comodidad. Así de egoísta como suena. La situación ha cambiado bastante con respecto a hace 4 años porque ahora está Mateo y antes sólo estaba Mateo (creo que me explico). Yo necesito funcionar durante el día y ya no me vale con dormir cuando el bebé duerme. Hay otro niño que necesita tener sus necesidades satisfechas y que requiere del amor, cariño y estabilidad mental de su madre. Y para eso yo tengo que dormir. No hay más.

Algo que ha impulsado esta decisión también es el hecho de que Jaime coge el pecho estando yo tumbada, porque el párrafo anterior no tendría sentido si tuviese que darle el pecho sentada como tenía que hacerlo con Mateo. Así que me aseguré en cuanto nació Jaime de intentar muy insistentemente que cogiera el pecho mientras estaba tumbada, en previsión de las noches largas y los días largos también.

Y que queréis que os diga. En el fondo ya colechaba. A Mateo desde que ya es un poco más mayor le dejamos casi siempre dormir en nuestra cama si nos lo pide, y de hecho cuando vamos a casa ajenas (a casa de los padres de Sergio, a un hotel o a una casa de vacaciones) nunca hemos pedido cuna ni habitación para él, siempre ha dormido con nosotros.

Es posible que simplemente no colecharamos desde el inicio por el qué dirán y por las malas lenguas, sí. Lo admito.

No es que ahora me arrepienta de ello, porque una vez que ya eres madre y te empieza a importar poco o nada lo que opinen de ti (algunas veces), pues haces lo que te pide el cuerpo. Y a mi me gusta achuchar a mis bebés. Dormir juntos y despertarnos juntos.

Y creo que a la relación de pareja le viene más bien que mal, siempre y cuando se cuide y se quiera y se priorice a la otra persona lo suficiente.

Creo que el colecho está muy criticado, pero por gente que no colecha ni lo ha intentado nunca. Creo que el colecho está criticado desde las bocas de gente que igual le hubiese gustado hacerlo, pero prefierió seguir las normas. Creo que el colecho está criticado por gente que no tiene hijos o hace mucho que los tuvo.

Si quieres colechar, colecha. Si quieres dar la teta, dala. Si quieres dar biberón, dalo. Si quieres educar a tu hijo en casa, hazlo. Que hagas lo que te de la gana, vamos.